
Cómo fue el ingreso del Grupo Petersen a YPF y el esquema financiero que lo hizo posible
Actualidad30/03/2026
Sergio BustosEl grupo empresario de la familia Eskenazi ingresó a YPF durante el control de la española Repsol. En 2008 adquirió inicialmente cerca del 15% de las acciones y luego amplió su participación hasta alcanzar aproximadamente el 25%. Esa compra no se realizó mediante un desembolso directo de capital propio equivalente al valor total de las acciones.

El esquema se estructuró a través de financiamiento. Por un lado, Repsol vendió parte de sus acciones y, al mismo tiempo, otorgó facilidades de pago. Por otro, un consorcio de bancos internacionales aportó créditos para completar la operación. De esta manera, el Grupo Petersen accedió a la participación accionaria mediante deuda.
El punto central del modelo fue que esos préstamos se pagarían con los dividendos de YPF. Es decir, el repago del financiamiento dependía de que la empresa distribuyera utilidades de manera sostenida. Durante esos años, YPF efectivamente mantuvo una política de reparto de dividendos elevada.


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Ese mecanismo permitió que el grupo empresario sostuviera su participación sin realizar un aporte inicial equivalente al valor total de la compra. Sin embargo, también implicó una dependencia directa del flujo de dividendos para cumplir con las obligaciones financieras asumidas.
La situación cambió en 2012 con la expropiación del 51% de YPF por parte del Estado argentino. A partir de ese momento, la empresa dejó de distribuir dividendos en los niveles previos, lo que afectó de manera directa la capacidad de pago del Grupo Petersen.
Como consecuencia, las sociedades Petersen Energía y Petersen Inversora entraron en default y posteriormente en quiebra en España. Ese proceso fue el que abrió la puerta a la posterior venta de los derechos de litigio, que terminaron en manos del fondo Burford Capital.
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El esquema utilizado para el ingreso del grupo fue legal dentro de las condiciones acordadas entre las partes, aunque con el tiempo generó cuestionamientos políticos y económicos. Las críticas se enfocaron principalmente en el alto nivel de endeudamiento y en la dependencia de los dividendos como única fuente de repago.
Desde otra mirada, quienes defendieron la operación señalaron que se trató de una estructura habitual en grandes adquisiciones empresariales, donde el financiamiento externo y el flujo futuro del activo adquirido forman parte del esquema de compra.
En cualquier caso, el ingreso del Grupo Petersen a YPF y su posterior salida forzada tras la expropiación quedaron en el centro del conflicto judicial que hoy continúa en tribunales internacionales. Ese episodio terminó siendo una pieza clave para entender el origen y desarrollo de la causa YPF.














