Lo que van a comer en la misión a la Luna no es lo que imaginabas

Otros Temas31/03/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Sin cocina ni heladera, los astronautas deberán resolver cada comida con sistemas limitados y un menú diseñado para sobrevivir lejos de la Tierra.

No habrá reabastecimiento ni margen para improvisar.
No habrá reabastecimiento ni margen para improvisar.

En una misión que apunta a llevar nuevamente humanos hacia la órbita lunar, hay un aspecto menos visible pero igual de exigente: la alimentación. Lejos de cualquier comodidad terrestre, cada comida se transforma en una operación planificada al detalle.

La tripulación de Artemis II viajará con un esquema alimentario completamente cerrado. No habrá reabastecimiento ni margen para improvisar, lo que obliga a diseñar un menú que combine nutrición, practicidad y resistencia en condiciones extremas.

El desafío principal aparece en la microgravedad. En ese entorno, incluso una miga puede convertirse en un problema, por lo que los alimentos deben cumplir requisitos muy específicos. La prioridad es que sean fáciles de manipular y no generen residuos flotantes.

Para resolver esa limitación, la nave Orion cuenta con herramientas básicas. Según explicaron desde la agencia espacial, "La tripulación utiliza el dispensador de agua potable de Orion para rehidratar alimentos y bebidas, y un calentador de alimentos compacto, tipo maletín, para calentar las comidas según sea necesario".

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A diferencia de lo que ocurre en la Estación Espacial Internacional, donde existe refrigeración y envíos periódicos desde la Tierra, en esta misión todo deberá durar semanas sin cambios. Por eso, se optó por un sistema de menú fijo previamente seleccionado.

La planificación incluyó la participación directa de los astronautas. Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen intervinieron en la elección de los alimentos, buscando un equilibrio entre necesidades nutricionales y preferencias personales.

Cada contenedor almacenará provisiones para dos o tres días. Esto permite cierta variedad dentro de un esquema limitado, ya que al abrir una caja se puede elegir entre varias opciones disponibles para ese período.

Sin embargo, hay momentos del vuelo en los que las opciones se reducen aún más. Durante el lanzamiento o el aterrizaje, los sistemas de preparación no estarán activos, lo que obliga a consumir productos listos sin necesidad de hidratación o calentamiento.

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A pesar de esas restricciones, la variedad sorprende. El menú incluye 189 alimentos y bebidas diferentes, con más de diez tipos de bebidas, varias salsas picantes, tortillas y una amplia oferta de postres.

La astronauta Christina Koch destacó esa diversidad al señalar: "Hay platos principales que uno no imaginaría que se pudieran rehidratar y que, además, fueran buenos en el espacio". Su experiencia previa en la Estación Espacial le permitió comparar ambos entornos.

El aspecto social también aparece como un factor importante. Jeremy Hansen valoró los momentos de comida como una instancia para compartir en equipo, incluso en un contexto tan aislado como el espacio profundo.

En definitiva, la alimentación en Artemis II se parece más a una experiencia de campamento que a una cocina convencional. Todo está pensado para simplificar procesos, minimizar riesgos y sostener a la tripulación en un viaje que pone a prueba cada detalle.

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