
Este sábado se realizará el Vía Crucis Submarino en Madryn con más de 100 buzos
Turismo01/04/2026
REDACCIÓNLa edición 2026 concentrará todo el rito en el muelle, pasará de la tierra al Golfo Nuevo y sumará veteranos, Armada y cierre coral.

El sábado 4 de abril, desde las 19, el Muelle Comandante Luis Piedra Buena dejará de ser solo un punto de paseo o de tránsito portuario para convertirse otra vez en el centro de una de las escenas más singulares de la Semana Santa argentina. Allí empezará una nueva edición del Vía Crucis Submarino, con acceso habilitado al público desde las 18.30 y con un despliegue que moverá la ceremonia desde el viaducto hasta las aguas del Golfo Nuevo. La novedad más fuerte no pasa solo por el regreso del evento, sino por la forma en que este año quedará concentrado íntegramente sobre el muelle.
La decisión de hacerlo de manera excepcional el sábado reordena el ritmo tradicional de la fecha y modifica también la manera en que residentes y visitantes se preparan para seguirlo. Esta vez, la recreación no se distribuirá en distintos puntos urbanos, sino que tendrá un primer tramo terrestre sobre el propio viaducto y luego una continuidad bajo el agua, en la banda sur del muelle. Esa compactación del recorrido vuelve más intensa la experiencia visual y le da al evento una unidad escénica mucho más marcada.


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La postal más potente de la noche volverá a estar en el mar. Más de un centenar de buzos participará del traslado de la cruz iluminada, acompañando la etapa submarina en una ciudad donde el buceo no aparece como decoración turística, sino como parte de su identidad más reconocible. El Vía Crucis madrynense sostiene justamente esa mezcla poco habitual entre liturgia, paisaje marítimo y cultura local, y por eso la ciudad lo presenta como un acontecimiento único en el mundo.
Pero la ceremonia no se construirá solo bajo el agua. El tramo terrestre volverá a quedar en manos del Centro de Veteranos de Malvinas de Puerto Madryn, que trasladará la cruz iluminada desde la primera hasta la octava estación, antes de entregarla para la inmersión. Esa presencia no funciona como un agregado lateral: vuelve a unir la dimensión religiosa del rito con el homenaje a los excombatientes, en una semana donde la ciudad también está atravesada por la conmemoración del 2 de Abril.
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La edición de este año sumará además una participación especial de la Armada Argentina. Según la información difundida sobre el evento, llegarán a la ciudad buzos a bordo del Aviso ARA Bahía Agradable, una incorporación que le agrega espesor operativo y simbólico a la puesta en escena. El cruce entre el homenaje a Malvinas, la intervención de la Armada y el traslado de la cruz por parte de los veteranos termina de darle a esta edición una densidad distinta a la de una ceremonia turística convencional.
En el agua, el recorrido no quedará restringido a quienes se sumerjan. La organización informó que también participarán nadadores de superficie, kayakistas y practicantes de stand up paddle, mientras que desde la costa el público podrá seguir la actividad con velas encendidas. Ese dispositivo vuelve más amplia la escena, porque transforma al borde costero en parte activa del rito y no en simple lugar de observación pasiva.
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Hay otro dato que ayuda a entender por qué el evento mantiene centralidad dentro de la agenda de Semana Santa en Madryn. La recreación se realiza en la ciudad desde hace más de dos décadas y, según el sitio oficial de turismo, desde 2014 cuenta con bendición papal, un reconocimiento que reforzó su proyección pública y su carácter excepcional. No se trata, entonces, de una actividad nueva ni de una invención reciente para atraer visitantes, sino de una tradición consolidada que la ciudad volvió marca propia.
El cierre de la jornada también buscará sostener esa mezcla entre recogimiento y espectáculo público. Sobre los tramos finales se presentarán el Coro Estable Municipal, dirigido por Diego Lacunza, y la Orquesta Sine Nomine, que acompañarán musicalmente la ceremonia. La elección de un cierre coral y orquestal no baja la intensidad del evento: la desplaza hacia una salida más contemplativa, con la ciudad mirando desde la costa cómo la ceremonia termina de volver a tierra.
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Puerto Madryn ya tiene fijada la hora, el lugar y el formato de una de sus escenas más reconocibles de Semana Santa. Lo que queda abierto ahora no es el programa, sino el modo en que volverán a cruzarse en una misma noche la fe, el homenaje a Malvinas, la identidad submarina de la ciudad y la respuesta del público sobre el muelle. El sábado, cuando la cruz iluminada deje el viaducto para entrar al agua, el acontecimiento volverá a probar si todavía conserva esa capacidad poco frecuente de unir rito religioso, memoria colectiva y paisaje marítimo en una sola imagen.
















