
Hallaron en un baldío la medalla de Malvinas robada en una casa y la devolvieron
Policiales01/04/2026
REDACCIÓNLa pieza apareció horas después del hurto y volvió a manos de la viuda de un excombatiente, que destacó el gesto solidario y la intervención policial.

La medalla post mortem de un veterano de la Guerra de Malvinas volvió a manos de su familia después de haber sido robada durante un hurto en una vivienda. El objeto apareció en un baldío y su restitución se concretó luego de que una persona lo reconociera por la difusión pública del caso. La recuperación cerró una madrugada atravesada por la bronca del robo, pero también por una reacción comunitaria que cambió el desenlace.
La pieza tenía un valor que excedía cualquier dimensión material. No se trataba solo de un recuerdo familiar, sino de una distinción entregada en homenaje a un excombatiente y conservada por su viuda como parte de una historia íntima marcada por la guerra y la pérdida. Por eso, la noticia de su desaparición había generado una fuerte sensibilidad apenas se conoció el hecho.


El movimiento que permitió encontrarla empezó pocas horas después de que el caso tomara estado público. El comisario Hugo Morales precisó que la publicación se había conocido durante la noche y que cerca de las 00:30 una persona decidió comunicarse tras advertir que el objeto que había encontrado era el mismo que se buscaba. Ese dato activó el procedimiento para ubicar la medalla, preservarla y avanzar con su devolución formal.
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La medalla había sido encontrada a cierta distancia de la casa en la que ocurrió el hurto, en un baldío al que había ido a parar después del robo. A partir de ese hallazgo, la Policía tomó contacto con quien la tenía y durante la mañana localizó a la propietaria para organizar la restitución. En paralelo, la intervención del fiscal Olazábal permitió formalizar el trámite con el acta correspondiente antes de que el objeto volviera a manos de su dueña.
La recuperación tuvo un peso especial para Adriana Isabel Pereira, viuda del excombatiente homenajeado. Al recibir nuevamente la medalla, expresó el contraste emocional que le dejó la secuencia completa, marcada al mismo tiempo por la invasión sufrida en su casa y por el alivio de haber recuperado una pieza irreemplazable. “Me siento con sentimientos encontrados, porque no es bueno que entren a tu casa y te toquen tus cosas, pero estoy muy agradecida por haber recuperado algo tan importante”, señaló.
Ese valor simbólico también está ligado al modo en que la medalla llegó a la familia. Pereira contó que había sido entregada a su esposo por sus propios compañeros soldados, que viajaron desde Buenos Aires para otorgarle ese reconocimiento. Ese origen convierte a la pieza en un testimonio de memoria compartida entre excombatientes, y explica por qué el caso golpeó más allá del ámbito privado.
La reacción posterior al hallazgo también dejó expuesto otro costado de la historia. La viuda agradeció de manera explícita el trabajo de la Policía y remarcó la actitud de la persona que encontró la medalla y decidió devolverla en lugar de quedarse con ella. Ese gesto, en un caso atravesado por el hurto, modificó el tono final de un episodio que había comenzado con angustia.
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La repercusión del hecho en la comunidad tuvo un papel decisivo. La circulación de la información permitió que alguien identificara el objeto y entendiera que no estaba frente a una pieza cualquiera, sino ante un símbolo ligado a la historia de un veterano de Malvinas. Sin esa difusión, la medalla probablemente habría quedado perdida en un terreno baldío, lejos de la familia que la conservaba como una parte central de su memoria.
Pereira incluso invitó a los efectivos que participaron del procedimiento al próximo acto conmemorativo, en una señal de agradecimiento que buscó transformar la restitución en algo más que un trámite policial. La devolución no reparó el robo sufrido en la vivienda, pero sí evitó que se perdiera un objeto cargado de historia, afecto y reconocimiento. En una secuencia breve, la comunidad pasó de la indignación por el hurto al alivio de ver volver una medalla que para esa familia no tenía reemplazo.














