
La edición XXII del Vía Crucis Submarino distinguió a LU17 por su transmisión histórica del evento y sumó la voz de quienes sostienen esa tarea cada año.

La ceremonia de reconocimiento a LU17 durante la edición XXII del Vía Crucis Submarino no quedó reducida a una mención protocolar ni a una foto de cierre. La distinción terminó funcionando como una síntesis de un vínculo construido durante muchos años entre la radio, la comunidad y uno de los acontecimientos más representativos de Puerto Madryn en Semana Santa. Lo que se destacó públicamente fue una tarea sostenida de transmisión y difusión que permitió que el evento llegara mucho más allá del perímetro del muelle.
Durante el acto se subrayó que LU17 Radio Golfo Nuevo acompañó no solo esta edición, sino también las anteriores, con una cobertura que llevó el recorrido del Vía Crucis a hogares, lugares de trabajo y sectores alejados de la costa. Ese fue el corazón del reconocimiento, expresado desde la organización como un agradecimiento a una presencia constante en un evento que, por su singularidad, forma parte de la identidad turística, religiosa y comunitaria de la ciudad. La mención puso en valor el rol de la radio como puente entre lo que ocurre en el muelle y quienes no pueden acercarse físicamente hasta allí.


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La entrega también dejó una lectura más amplia sobre el lugar que ocupa el medio en este tipo de coberturas. La transmisión no aparece solamente como un recurso técnico para relatar una ceremonia, sino como una manera de ampliar el alcance social del acontecimiento y de integrar a oyentes que siguen el evento desde otros puntos de la ciudad y de la provincia. Por eso, cuando se reconoció a la emisora, también se reconoció una forma de acompañamiento que ya forma parte de la memoria del propio Vía Crucis.

Después del homenaje, Martín Berrade tomó la palabra y ubicó el gesto dentro de la historia de la emisora y de su relación con la cobertura local. En ese marco, remarcó que el reconocimiento recibido buscó “reconocer y destacar la Municipalidad de Puerto Madryn, Guardavidas de Puerto Madryn, la Asociación Operadoras de Buceo a LU17 por el trabajo realizado en cada edición del Vía Crucis y Submarino gracias por el acompañamiento con la transmisión y difusión de este evento”. La definición no sólo aportó precisión sobre el sentido del homenaje, sino que también mostró que la distinción llegó desde varios de los actores que intervienen en la organización y el despliegue de la ceremonia.
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Berrade además eligió compartir ese momento con quienes forman parte cotidiana de la tarea periodística y técnica, y extendió el reconocimiento al equipo de la radio. Dijo que era “un lindo reconocimiento que compartimos con ustedes”, en una frase que corrió el centro del protagonismo individual y lo desplazó hacia una construcción colectiva. A la vez, vinculó ese cierre con el trabajo conjunto que se realiza antes de cada edición y señaló que terminaban la jornada “muy contentos en nombre de la radio y de Red Uno que son parte importante en las reuniones previas de organización para la realización del Vía Crucis”.

Esa referencia a Red Uno agregó otro elemento a la lectura del reconocimiento, porque mostró que detrás de la transmisión no hay una cobertura improvisada ni una aparición de último momento, sino una participación articulada dentro del esquema previo que hace posible el evento. La mención dejó en claro que el acompañamiento del medio empieza antes de la salida al aire y se integra al entramado organizativo que ordena una ceremonia de gran visibilidad pública. Ahí es donde el reconocimiento ganó espesor: no premió sólo lo que se escucha, sino también todo lo que se planifica para que esa cobertura exista.
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Luego fue el turno de Alejandro Castro, propietario de LU17 y de Red Uno, quien puso el acento en la continuidad temporal del acompañamiento y en el valor comunitario de la iniciativa. Señaló que estaban “muy contentos” porque “son más de 20 años que estamos acompañando esta iniciativa que nos parece muy valiosa”, una frase que convirtió la distinción en una señal de largo recorrido más que en un simple gesto de esta edición. Esa permanencia, leída en contexto, ubica a la radio como una presencia estable en uno de los eventos que más fuertemente identifican a Puerto Madryn.
Castro también miró lo que pasaba alrededor y vinculó el reconocimiento con la masividad que volvió a mostrar el Vía Crucis. Lo expresó con una observación concreta: “Fijate la cantidad de gente que acompañó todo el Vía Crucis”, antes de agregar que ser parte de eso “a nosotros nos llena de alegría porque siempre tratamos de acompañar a la comunidad de Madryn en todo lo que pasa, todo lo que se hace para que crezca, para que sea más atractiva”. En esa definición apareció una idea central para entender el tono de sus palabras: la cobertura del evento no se concibe como una tarea aislada, sino como parte de una decisión más amplia de presencia en cada hecho relevante para la ciudad.
El reconocimiento, entonces, quedó atravesado por dos planos que se reforzaron mutuamente. Por un lado, el valor público de la cobertura, destacada por la organización como una herramienta para que el Vía Crucis llegue a quienes no pueden estar en el muelle. Por otro, la voz de quienes lo recibieron, que lo leyeron como una devolución a una tarea de muchos años, sostenida en equipo, articulada con la organización y anclada en una convicción: acompañar a Puerto Madryn en sus momentos más representativos. La escena terminó de cerrar una edición multitudinaria con una imagen coherente con el propio espíritu del evento, porque puso en primer plano a un medio local que ayudó a que esa noche pudiera ser compartida mucho más allá de la costa.













