
Un chico de 12 años murió electrocutado en una zona inundada del sur de Tucumán
Policiales05/04/2026
REDACCIÓNUn chico de 12 años murió en una zona anegada del sur de San Miguel de Tucumán. La investigación intenta determinar de dónde salió la corriente letal.

El agua ya había cubierto la calle cuando la tragedia se volvió irreversible. Un chico de 12 años murió tras recibir una descarga eléctrica mientras jugaba en una zona anegada del sur de San Miguel de Tucumán, en medio del fuerte temporal que golpeó a la provincia. El caso dejó de ser apenas un dato dramático del día y pasó a instalar una pregunta mucho más dura: cómo una cuadra inundada terminó convertida en una trampa mortal.
El episodio ocurrió sobre calle Jujuy al 2800, frente a un supermercado mayorista, en un sector donde el agua acumulada había transformado la circulación cotidiana en una escena de riesgo. De acuerdo con la información preliminar, el menor, identificado como Lisandro, estaba dentro del agua cuando entró en contacto con una corriente eléctrica y murió en el acto. La secuencia, según coincidieron testigos y medios locales, se resolvió en segundos.


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Ese es, justamente, el punto que vuelve más estremecedor el caso: no hubo margen para una reacción ni para una maniobra de resguardo. Los vecinos relataron que todo ocurrió de manera fulminante, en una calle ya tomada por el agua después de varias horas de lluvia intensa. La combinación entre anegamiento y electricidad dejó expuesto uno de los riesgos más severos que aparecen cuando un temporal desborda la infraestructura urbana.
La escena tuvo además un impacto devastador en el entorno inmediato del chico. El texto base señala que “La víctima era el único hijo varón de su familia y cursaba el último año de la escuela primaria”, una referencia que ayuda a medir la dimensión del golpe sobre su casa, su escuela y su barrio. También comenzaron a circular imágenes del momento en que su padre llegó al lugar y se encontró con la tragedia, una secuencia que terminó de darle al hecho una crudeza todavía mayor.
Mientras tanto, el caso quedó inmediatamente rodeado por una investigación técnica que busca reconstruir el origen exacto de la descarga. En el lugar trabajaron efectivos policiales, personal de emergencias y peritos judiciales, que iniciaron las tareas para determinar qué instalación, conexión o falla pudo haber electrificado esa zona inundada. La causa, por ahora, se apoya menos en certezas cerradas que en pericias indispensables para establecer si hubo responsabilidades evitables detrás de la muerte.
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La Policía de Tucumán aguarda los resultados de la autopsia y también los informes específicos sobre las conexiones eléctricas del sector. Esa doble línea no es menor, porque el expediente no necesita sólo confirmar la causa inmediata del fallecimiento, sino entender cómo se produjo el contacto con la corriente en una calle convertida en un cauce improvisado por la lluvia. Ahí se juega el núcleo de una causa que todavía no tiene una explicación oficial cerrada.
El contexto meteorológico agravó todo lo demás. Distintos reportes publicados este domingo describieron una provincia atravesada por inundaciones, cortes de rutas, daños en infraestructura, vecinos autoevacuados y problemas eléctricos, con zonas del sur tucumano y de la capital especialmente castigadas por el temporal. En ese marco, la muerte del chico no aparece desligada del fenómeno general, sino como su consecuencia más brutal en medio de un escenario de calles anegadas y servicios bajo presión.
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También por eso el caso no puede quedar reducido a una desgracia individual narrada en soledad. La investigación deberá establecer qué pasó en esa cuadra puntual, pero el episodio vuelve a poner sobre la mesa el costo real de una ciudad que bajo lluvia extrema puede mezclar agua acumulada, circulación barrial, tendidos eléctricos y zonas vulnerables sin una protección suficiente. Cuando esa combinación falla, el daño no se mide en un corte momentáneo ni en una calle bloqueada, sino en una vida perdida.
Por ahora, lo único completamente claro es el desenlace. Un chico de 12 años murió mientras jugaba en una calle inundada y la provincia espera precisiones oficiales sobre una descarga que no debería haber estado allí. Todo lo demás, desde el punto exacto donde se generó la corriente hasta las eventuales responsabilidades técnicas, forma parte de una investigación que recién empieza pero que ya carga con una consecuencia irreparable.













