
El final de la pelea dejó una imagen que excede cualquier resultado. Lo que parecía un combate controlado terminó en una escena de urgencia cuando Glenn Byrne cayó sin reacción en el séptimo asalto y debió ser asistido de inmediato.



El nocaut llegó en un momento inesperado. Hasta entonces, el dominio había estado del lado del irlandés, que incluso había derribado en varias ocasiones a su rival. Sin embargo, una sola acción cambió todo y revirtió el desarrollo.
El golpe decisivo lo conectó William Crolla, quien encontró la apertura en el momento justo. La caída fue contundente y encendió las alarmas en el ring, donde la atención médica ingresó sin demora.
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“Recibió oxígeno en el ring y fue retirado en camilla rumbo al hospital”, en medio de un clima de preocupación generalizada. El diagnóstico confirmó una hemorragia cerebral que obligó a mantenerlo bajo estricta observación.
Desde la organización JB Boxing Productions intentaron llevar tranquilidad en las primeras horas. “Glenn está de buen humor, charlando, riendo y bromeando”, informaron en un primer parte médico.
Más tarde, ampliaron el estado de salud con un mensaje más preciso. “La hemorragia cerebral está bajo control en este momento”, señalaron, destacando que el seguimiento médico sería constante durante las horas siguientes.
El impacto no se limitó al plano médico. El entorno cercano del boxeador dejó ver la dimensión del golpe. Su hermano fue tajante sobre el futuro: “Su carrera ha terminado, nunca volverá a boxear”, expresó tras acompañarlo en el hospital.
Del otro lado, la reacción del vencedor cambió con el paso de los minutos. Crolla celebró en el momento, pero luego, al conocer la gravedad de la situación, modificó su postura. “Espero que esté bien. Lamento haberlo celebrado después”, dijo.
También hubo reflexiones desde el ámbito dirigencial. Eddie Hearn valoró la entrega de ambos, aunque marcó la dificultad de celebrar en ese contexto. “Es difícil festejar hasta que sepamos que Glenn Byrne está bien”, reconoció.
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En paralelo, surgieron cuestionamientos hacia el arbitraje. Desde la promotora apuntaron a que la pelea pudo haberse detenido antes. “Es la razón por la que hay muertes en el boxeo”, señalaron, en una crítica directa al manejo del combate.
Mientras tanto, el propio Byrne llevó algo de calma desde el hospital. “Gracias por todos los mensajes de apoyo”, escribió, en un mensaje breve que dejó ver su evolución tras el episodio.
El desenlace dejó una marca que va más allá del resultado. El nocaut cambió la pelea, pero también abrió interrogantes sobre los límites del deporte y las decisiones que se toman dentro del ring.













