
Un simulacro pondrá a 40 mil personas a prueba frente al riesgo sísmico en Magallanes
Actualidad07/04/2026
REDACCIÓNLa región chilena activará el 16 de abril un ejercicio masivo de sismo y tsunami en comunas costeras, en medio de una agenda preventiva marcada por el invierno.

Cerca de 40 mil personas quedarán involucradas en un simulacro regional de sismo y tsunami que ya tiene fecha, hora y territorio definidos en la región chilena de Magallanes. El ejercicio fue programado para el 16 de abril a las 11 horas y alcanzará a comunas costeras como Punta Arenas, Natales, Porvenir, Timaukel y Cabo de Hornos. La escala del operativo lo convierte en una de las acciones preventivas más visibles del calendario inmediato en el extremo sur chileno.
La decisión apareció durante la primera sesión anual de la Plataforma Regional para la Reducción del Riesgo de Desastres, un ámbito en el que confluyeron autoridades regionales, provinciales y comunales junto a servicios públicos, Fuerzas Armadas, organismos de emergencia, sociedad civil y sector privado de Punta Arenas. Esa convocatoria dejó ver que la preparación para emergencias ya empezó a ordenarse antes del ingreso más fuerte del invierno 2026. El simulacro quedó así insertado en una agenda más amplia de prevención y respuesta territorial.


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El encuentro fue organizado por Senapred y reunió a representantes de la delegación presidencial, alcaldes, secretarías regionales ministeriales y organismos técnicos vinculados a la hidrometeorología. Entre los participantes también estuvieron la Dirección General de Aguas, la Dirección de Obras Hidráulicas, el Servicio de Vivienda y Urbanización y otras áreas con tareas sensibles ante contingencias climáticas. Esa mezcla de actores muestra que el simulacro no será una actividad aislada, sino una pieza dentro de un dispositivo interinstitucional más amplio.
La preocupación regional no pasa solo por un eventual evento sísmico. Durante la jornada, el director regional de Senapred, Juan Carlos Andrades, advirtió: “Hoy tenemos un 12,8% de superávit de precipitaciones, situación que no se registraba desde hace 11 años, por lo tanto es importante tomar medidas de resguardo”. Ese dato empuja la lectura del operativo más allá del ejercicio puntual, porque lo conecta con una temporada invernal que llega con indicadores climáticos distintos a los de los últimos años.
La agenda revisada en esa mesa incluyó obras hidráulicas, monitoreo de cauces y sistemas de alerta temprana. También se repasó el trabajo preventivo en zonas urbanas consideradas de mayor exposición frente a lluvias, bajas temperaturas y fuertes vientos. En ese punto, los municipios quedaron señalados como una pieza operativa central para detectar puntos críticos y activar medidas anticipatorias.
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El simulacro del 16 de abril buscará medir justamente esa capacidad de articulación entre organismos y comunidades. Andrades lo sintetizó con una frase que define el alcance territorial del ejercicio: “Toda la región va a estar involucrada en este simulacro, que busca preparar a la población y fortalecer los sistemas de respuesta ante emergencias”. La consigna pone el foco tanto en la reacción institucional como en la conducta de la población frente a un evento de alto impacto.
La elección de comunas costeras refuerza esa lógica, porque el operativo se apoya sobre zonas donde el componente marítimo vuelve más exigente cualquier protocolo de evacuación y respuesta. Punta Arenas, Natales, Porvenir, Timaukel y Cabo de Hornos aparecerán dentro del mismo ensayo regional, aunque cada una tenga realidades territoriales y operativas diferentes. Esa amplitud vuelve más relevante la coordinación previa entre autoridades locales, organismos técnicos y servicios de emergencia.
Dentro de la estructura anual de la plataforma, el simulacro ocupa un lugar concreto y no decorativo. La instancia forma parte de las dos jornadas anuales previstas por ese esquema de trabajo, cuyo objetivo es fortalecer la coordinación interinstitucional y mejorar la capacidad de respuesta ante desastres en la región. El ejercicio de abril funcionará, en ese sentido, como una prueba práctica de todo lo que se discute en la mesa de planificación.
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La región de Magallanes entrará así en una fase de preparación visible, con miles de personas involucradas y con varias capas de prevención activas al mismo tiempo. El operativo pondrá a prueba protocolos, tiempos de reacción, coordinación pública y respuesta comunitaria en una zona donde el riesgo natural obliga a trabajar con anticipación real. El resultado de ese ensayo empezará a mostrar, ya en abril, cuánto de la planificación previa logra traducirse en capacidad efectiva de respuesta.















