
El mercado de créditos hipotecarios UVA mostró una recuperación en el último año, pero con señales que preocupan a quienes ya están endeudados. Durante 2025 se otorgaron 44.305 préstamos, una cifra que marca el mejor registro desde la pandemia, aunque todavía se ubica por debajo de los niveles alcanzados durante el gobierno de Mauricio Macri.

En comparación con los años de mayor auge del sistema, el volumen actual es un 22% menor. Aun así, el regreso del crédito permitió que miles de personas accedieran a financiamiento para la compra de viviendas, en un contexto donde el alquiler sigue siendo una referencia clave.
Sin embargo, el acceso no resulta sencillo. Para obtener un crédito elevado, como los que ofrece el Banco Nación, se requieren ingresos familiares altos. En algunos casos, se exige demostrar ingresos cercanos a los 12 millones de pesos para afrontar cuotas iniciales que rondan los 3 millones.


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El problema principal aparece en la evolución de esas cuotas. Los créditos UVA están indexados por inflación, lo que implica que el monto a pagar se ajusta de manera constante. En los últimos meses, esa dinámica comenzó a generar un desfasaje cada vez más evidente con los ingresos.
En particular, los salarios del sector público permanecen congelados desde hace más de un año. En ese mismo período, el índice UVA acumuló un aumento del 52%, lo que amplió la brecha entre lo que se cobra y lo que se debe pagar.
Esa diferencia impacta directamente en la capacidad de pago de las familias. La mora creció en el último año, pasando de niveles bajos a cifras más elevadas, en un escenario donde también se incrementa el endeudamiento general de los hogares.
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Algunos indicadores reflejan esa tensión. Se estima que alrededor del 13% de los hogares presenta atrasos en sus compromisos financieros, considerando tanto el sistema bancario como las plataformas digitales.
Otro factor que agrava la situación es la estructura de estos créditos. En los primeros años, el capital se reduce lentamente, lo que provoca que muchos deudores deban más que el monto inicial poco tiempo después de haber tomado el préstamo.
Frente a este panorama, comenzaron a aparecer nuevas estrategias entre los tomadores de crédito. Algunos evalúan cancelar anticipadamente sus deudas, mientras que otros optan por vender la propiedad para aliviar la carga financiera.
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Este movimiento ya tiene impacto en el mercado inmobiliario. La oferta de propiedades creció entre un 5% y un 10%, en un contexto donde el stock supera las 110.000 unidades disponibles, con predominio de departamentos.
Los valores muestran cierta estabilidad, pero con margen de negociación. Las operaciones suelen cerrarse entre un 4% y un 6% por debajo del precio publicado, en plazos que van de 60 a 90 días.
A diez años de su implementación, los créditos UVA permitieron que cerca de 200.000 personas accedieran a una vivienda propia. Sin embargo, el contexto actual plantea nuevos desafíos, con cuotas que crecen más rápido que los ingresos y un equilibrio cada vez más difícil de sostener.















