Llega a Madryn el operativo por el que más de 3.200 chicos recibieron anteojos en Chubut

Chubut07/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El programa Ver para Ser Libres recorrió localidades del interior, entregó lentes en el día y expuso una demanda visual mucho mayor a la prevista.

Anteojos para chicos programa provincial
Anteojos para chicos programa provincial

Los números del operativo oftalmológico que recorre Chubut dejaron de ser un dato administrativo para convertirse en una radiografía social mucho más profunda. Según explicó, en el programa "El Quinto Poder" por #LA17, la ministra Florencia Papaiani, el programa Ver para Ser Libres ya entregó más de 3.200 anteojos en la provincia y todavía le quedan dos jornadas importantes por delante, con cierre previsto para el 13 y 14 de abril en Puerto Madryn. La cifra impacta por volumen, pero sobre todo por lo que revela: una demanda visual extendida entre chicos en edad escolar que en muchos casos no estaba resuelta.

La funcionaria ubicó ese despliegue dentro de una estrategia federal que se puso en marcha el año pasado bajo la órbita del Ministerio de Capital Humano y que en Chubut se ejecuta con articulación provincial entre salud, educación y el área de Desarrollo Humano. Papagiani contó que la provincia gestionó su implementación y que el operativo viene recorriendo distintas localidades desde hace dos semanas. La característica más fuerte del programa, según remarcó, es que los chicos acceden al control oftalmológico y se llevan los lentes en el mismo día.


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Esa modalidad gana otra dimensión cuando el dispositivo llega al interior profundo. La ministra mencionó experiencias recientes en zonas como El Escorial, Mirasol y Dique Florentino Ameghino, donde muchas familias no sólo tienen dificultades para llegar a un especialista, sino también para viajar después a comprar los anteojos. Allí resumió el sentido del operativo con una frase que condensa bastante bien el alcance del programa: “es una felicidad enorme estar llevando adelante este programa”.

El caso de las pequeñas localidades aparece como uno de los puntos más sensibles del recorrido. Papaiani relató conversaciones con madres que habían conseguido alguna vez una consulta oftalmológica para sus hijos, pero que después no podían afrontar el traslado a ciudades como Trelew para resolver la compra del anteojo. Por eso insistió en que la entrega inmediata no sólo simplifica el acceso sanitario, sino que también funciona como alivio económico para familias que hoy no pueden incorporar ese gasto sin ayuda estatal.

La magnitud de la demanda también sorprendió al propio equipo que ejecuta el programa. Papaiani contó que incluso hablaron con oftalmólogos para tratar de entender por qué la necesidad de anteojos resultó tan alta y señaló que algunos profesionales la vinculan al uso de pantallas y otros a condiciones climáticas. Más allá de las hipótesis, la conclusión que dejó sobre la mesa fue concreta: “la efectividad de la necesidad de anteojos es elevada”.


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La escena que describió junto al gobernador durante algunas entregas le dio además una dimensión humana muy clara a ese dato estadístico. La ministra recordó situaciones en las que chicos se colocaban los anteojos por primera vez y decían “ahora te veo” al mirar a sus compañeros, una reacción que para ella sintetiza el valor más profundo de la intervención pública. Detrás de cada lente entregado, planteó, hay una herramienta que mejora la vida cotidiana y también las condiciones de aprendizaje en edades decisivas.

Ese vínculo con la escuela no es casual. El programa trabaja articulado con el Ministerio de Educación, con directoras, docentes, equipos auxiliares y personal de salud que realizan tamizajes previos para que al dispositivo lleguen los chicos que ya presentan señales claras de dificultad visual. Papaiani destacó especialmente ese trabajo previo y remarcó que la detección temprana dentro del aula es una de las claves para que el operativo sea eficiente y llegue con más precisión a quienes lo necesitan.

La entrevista abrió después una lectura más amplia sobre el contexto social en que se despliega este tipo de asistencia. Papaiani dijo que en la provincia no se registra una baja de la necesidad, sino lo contrario, y sostuvo que la situación económica obliga al Estado a estar más presente. Su diagnóstico fue directo: “no hay una baja de necesidad, sino que siempre va en aumento”, una definición que enlaza el operativo oftalmológico con una escena social más exigente que la de meses anteriores.


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Desde esa mirada, la ministra cuestionó además el retiro de programas nacionales en áreas sensibles y defendió la decisión del Gobierno de Chubut de sostener con presupuesto provincial distintas herramientas de asistencia. Habló de comercios que cierran, de fuentes laborales que se pierden y de una demanda creciente que golpea todos los días en las oficinas del ministerio. En ese marco, el programa oftalmológico deja de ser sólo un operativo sanitario: pasa a ser una intervención concreta en un territorio donde ver mejor también significa estudiar mejor, moverse con más autonomía y aliviar un gasto que muchas familias ya no pueden cubrir solas.

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