
La pesca repuntó en febrero, aunque el mes cerró con un retroceso inmediato
Actualidad07/04/2026
REDACCIÓNEl sector mostró una mejora interanual de 14,3%, pero la baja mensual de 1,1% dejó un dato menos lineal y expuso diferencias fuertes entre especies y buques.

El repunte que mostró la pesca marítima en febrero no dejó una foto uniforme del sector. El INDEC informó una suba interanual del 14,3% en el Índice de Producción Industrial pesquero, pero ese resultado convivió con una caída del 1,1% frente al mes anterior en la serie desestacionalizada. La combinación de ambos números dibujó un escenario menos simple que el de un crecimiento pleno y sin matices.
La mejora anual existió y tuvo peso estadístico, sobre todo al mirar el arranque de 2026. El acumulado de enero-febrero marcó un incremento de 28,9% frente al mismo período de 2025, una cifra que mostró un comienzo de año con mayor volumen general. Aun así, el retroceso mensual introdujo una señal de enfriamiento que obliga a leer el dato con más cuidado que el que sugiere un solo título optimista.


Buena parte de esa recuperación se explicó por el comportamiento de la pesca marítima, que en febrero aumentó 17,9% respecto del mismo mes del año anterior. Esa rama tuvo una incidencia positiva de 15,6% sobre la variación interanual del nivel general del índice, lo que la convirtió en la principal responsable del resultado agregado. En paralelo, la acuicultura se movió en sentido contrario, con una baja de 10,4% interanual y una incidencia negativa de 1,3%, lo que recortó parte del empuje del conjunto.
La desagregación por grupos de especies también mostró un mapa desigual, con ganadores y perdedores muy marcados dentro del mismo mes. El grupo “Peces” registró una caída de 11,2% interanual, mientras que “Crustáceos” sufrió un descenso todavía más profundo, del 33,7%. El contraste apareció en “Moluscos”, que saltó 59,3% frente a febrero del año pasado y terminó siendo el componente que más empujó el índice hacia arriba.
OTRAS NOTICIAS:
Ese reparto interno ayuda a entender por qué el número global positivo no se tradujo en un desempeño homogéneo para toda la actividad. Los moluscos aportaron una incidencia positiva de 27,2% en la variación interanual del nivel general del IPI pesquero, mientras que los crustáceos restaron 10,3% y los peces tuvieron una incidencia negativa de 2,7%. En otras palabras, una parte del sector compensó con fuerza la debilidad de otras capturas y sostuvo el resultado agregado casi por sí sola.
El comportamiento por tipo de flota volvió todavía más visible esa brecha interna. Los desembarques de los “Buques fresqueros” cayeron 28,7% en febrero en comparación con el mismo mes de 2025, un descenso importante para un segmento central en la operatoria pesquera. Al mismo tiempo, los “Buques congeladores” mostraron un aumento de 50,8%, una diferencia que modificó la composición del resultado mensual y cambió quién sostuvo el crecimiento del sector.
La distancia entre ambos tipos de buques no quedó limitada al dato del mes, porque también se repitió en el acumulado del primer bimestre. Entre enero y febrero, los fresqueros exhibieron una caída de 14,1%, mientras que los congeladores acumularon una suba de 82,4% respecto del mismo tramo del año anterior. Esa brecha sugiere que la mejora de la actividad no se distribuyó de manera pareja dentro del entramado productivo y que el envión del inicio de 2026 tuvo un motor bastante identificado.
OTRAS NOTICIAS:
El propio informe dejó expresiones que refuerzan esa lectura de contraste. Allí se indicó que “en febrero de 2026, el índice de producción industrial pesquero (IPI pesquero) muestra un aumento de 14,3% respecto a igual mes de 2025”, pero también que “el índice de la serie desestacionalizada muestra una variación negativa de 1,1% respecto al mes anterior”. La mejora, entonces, fue real en la comparación anual, aunque el pulso inmediato del sector mostró una pérdida de dinamismo dentro del mismo arranque de año.
Otra señal relevante surgió al mirar el peso específico de la pesca marítima dentro del indicador total. El informe precisó que esa actividad “tuvo una incidencia positiva de 15,6% en la variación interanual del nivel general del IPI pesquero”, al tiempo que la acuicultura registró un aporte negativo. Eso significa que el número final dependió de un sostén muy concentrado y que cualquier cambio en ese segmento puede alterar con rapidez la lectura general de los próximos meses.
La foto de febrero, en definitiva, mostró una actividad con crecimiento, pero lejos de una expansión pareja y sin fisuras. El dato anual dejó una recuperación visible, aunque la baja mensual, el retroceso de peces y crustáceos, y la caída de los buques fresqueros impidieron leer el resultado como una mejora lineal de toda la cadena. Lo que quedó planteado para el sector es un arranque de 2026 con números mejores, aunque sostenido por pocos motores y con señales que todavía no terminan de estabilizarse.














