
La difusión de gestos racistas provocó una separación que suma tensión familiar y repercusiones públicas en redes y medios.

Lo que comenzó como un episodio captado en un bar terminó generando consecuencias personales que se extendieron más allá del momento. La difusión del video no sólo impactó en redes sociales, sino que derivó en una decisión que marcó un quiebre dentro de un entorno familiar ya atravesado por situaciones recientes.
La protagonista de esa ruptura fue Stefany Budan, quien confirmó el fin de su relación con Mariano Páez, padre de Agostina Páez. La abogada hizo pública su decisión luego de que se viralizara un registro en el que el hombre realiza gestos racistas.


El episodio generó una fuerte reacción en redes sociales y medios de comunicación. La circulación del video amplificó el impacto y terminó trasladando el conflicto a un plano público que excedió el ámbito privado. En ese contexto, Budan optó por expresar su postura a través de un comunicado. Allí dejó en claro que tomó distancia no sólo de su pareja, sino también del entorno familiar vinculado.
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En su mensaje, fue contundente: “Ya no existe ninguna vinculación de mi parte con el apellido Páez”. La frase marcó un corte explícito y buscó cerrar cualquier especulación sobre la continuidad del vínculo.
La decisión se dio en un momento personal complejo. En el mismo texto, la abogada expuso el estado emocional que atraviesa tras los hechos recientes y las repercusiones que generaron. “Me encuentro atravesando un momento de mucha vulnerabilidad, angustia y dolor”, expresó. La declaración sumó una dimensión más íntima a un conflicto que ya había tomado visibilidad pública.
Budan también vinculó ese momento con experiencias personales previas que volvieron a aparecer en este contexto. Según explicó, la situación actual la llevó a revivir momentos difíciles de su vida.
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En ese sentido, agregó: “reviviendo uno de los episodios más devastadores de mi vida: aquel instante en el que sufrió un paro cardíaco estando en mis brazos”. La referencia dejó en evidencia la carga emocional que atraviesa la situación.
El caso se conecta además con la figura de Agostina Páez, quien estuvo detenida en Brasil durante tres meses acusada por injuria racial. Ese antecedente vuelve a ubicar a la familia en el centro de situaciones vinculadas a este tipo de hechos.
La difusión del video y sus consecuencias volvieron a poner el foco en comportamientos que generan rechazo social. La reacción pública y la decisión personal de Budan muestran cómo estos episodios trascienden lo individual. Por ahora, el impacto continúa extendiéndose en distintos ámbitos. Lo ocurrido no sólo dejó una ruptura, sino también un escenario abierto en el que las repercusiones todavía siguen en desarrollo.















