
Eléctrodependientes: murió en su casa y la Justicia investiga al equipo que le daba oxígeno
Policiales08/04/2026
REDACCIÓNLa investigación en Eduardo Castex ubicó el origen del hecho en un desperfecto del concentrador portátil; peritos y autopsia buscan precisar qué falló.

Una mujer murió dentro de su vivienda de Eduardo Castex y la investigación judicial empezó a cerrarse sobre un punto tan delicado como concreto: el aparato que utilizaba para producir oxígeno. El fiscal Oscar Cazenave sostuvo que, de manera preliminar, el fallecimiento quedó asociado a “un cortocircuito o desperfecto en el aparato que utilizaba para producir oxígeno”, situación que luego provocó “una humareda muy densa que causó el deceso por inhalación”. La escena, lejos de abrir una hipótesis criminal clásica, colocó la atención sobre una falla técnica con consecuencias fatales.
El episodio ocurrió el lunes en una casa del Barrio Plan 5.000, en la zona norte de la localidad pampeana. La primera señal de alarma llegó cuando una familiar fue a visitarla y la encontró ya sin vida, un dato que activó la intervención judicial y el trabajo pericial en el domicilio ubicado sobre el Boulevard Hipólito Yrigoyen, entre Ana Caula y Pueblos Originarios. A partir de ese momento, la causa empezó a reconstruirse sobre la base de rastros técnicos más que sobre testimonios de conflicto o violencia previa.


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Cazenave explicó que, frente a una muerte de estas características, la Justicia aplicó el “protocolo de trabajo para determinar las causales de fallecimiento”. Dentro de esa secuencia inicial, precisó que lo primero fue “descartar la participación de terceras personas que hayan provocado una muerte dolosa”, una verificación indispensable antes de orientar el expediente hacia un hecho accidental. Esa definición le dio a la pesquisa un encuadre claro desde el comienzo, aunque sin clausurar todavía la necesidad de precisar cómo se produjo exactamente la falla.
El corazón de la investigación quedó puesto en el concentrador de oxígeno portátil que utilizaba la mujer. El fiscal detalló que “hubo un principio de incendio por un desperfecto en un aparato que se utilizaba para producir oxígeno, provocando una humareda muy densa que causó el deceso por la inhalación”, una formulación que une el desperfecto eléctrico, el inicio del foco y la causa respiratoria de la muerte. Esa secuencia es la que ahora buscan confirmar los estudios complementarios y el análisis técnico del equipo.
En la vivienda trabajaron peritos de la Agencia de Investigaciones Científicas y especialistas de Bomberos de la Unidad Regional I de Santa Rosa. La presencia simultánea de ambos equipos respondió a la necesidad de revisar tanto el ambiente donde ocurrió el hecho como el funcionamiento del aparato involucrado, con la idea de establecer si efectivamente hubo un cortocircuito o si intervino otro factor. Esa combinación de pericias muestra que el expediente no se limita a una presunción inicial, sino que intenta fijar con precisión mecánica el origen del humo que terminó siendo letal.
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Uno de los puntos que todavía no estaba claro al momento de la declaración fiscal era la condición médica y administrativa de la víctima. Cazenave dijo que desconocía si la mujer era electrodependiente y agregó que esa información se determinaría después, junto con el dato de quién proveía el equipo, ya fuera a través de Salud Pública o del sistema privado. Ese aspecto no aparece como un detalle menor, porque puede resultar importante para reconstruir controles, mantenimiento y trazabilidad del aparato.
La causa también abrió una preocupación más amplia que excede el caso puntual. Ante la consulta sobre el temor que una falla de este tipo puede generar en otras personas usuarias de equipos similares, el fiscal respondió: “Sí, por eso también participaron peritos de Bomberos de la UR I para determinar las causales de los inconvenientes: si fue un cortocircuito o fue otro elemento que provocó el humo”. Esa frase deja ver que el expediente busca explicar una muerte concreta, pero también responder si el riesgo provino de una falla aislada o de un problema que podría repetirse en circunstancias parecidas.
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La autopsia aparece como otra pieza central para terminar de ordenar la secuencia. Al momento de la publicación, los funcionarios judiciales aguardaban ese resultado para precisar formalmente la causa del fallecimiento y respaldar con evidencia médica lo que las pericias ya mostraban de forma preliminar. La expectativa no pasa solo por ratificar la inhalación de humo, sino por dejar establecido cómo se conectó esa consecuencia con el funcionamiento del aparato.
Cuando le preguntaron de manera directa si el desperfecto en el equipo concentrador portátil había sido el causante de la muerte, Cazenave respondió: “En principio se estima que todo se originó con el desperfecto en el equipo”. La frase marca un rumbo nítido, aunque todavía apoyado en un plano preliminar que deberá robustecerse con informes técnicos y médicos. Ahí se juega ahora el expediente: no en discutir si hubo o no intervención de terceros, sino en determinar qué ocurrió realmente con un dispositivo que era esencial para respirar.
La investigación seguirá en las próximas horas con esa doble exigencia de precisión: saber cómo se produjo el desperfecto y qué condiciones rodeaban el uso del concentrador de oxígeno. En esa respuesta puede aparecer algo más que la explicación de un accidente doméstico, porque también está en juego si hubo una falla imprevisible o un problema que debió detectarse antes. Por eso la causa todavía no cerró su punto más sensible: el equipo ya fue señalado como origen del hecho, pero resta establecer por qué terminó convertido en una fuente de humo mortal.
Fuente: Diario La Arena















