
Santilli negocia con Sadir apoyo legislativo en medio del reclamo por fondos
Política08/04/2026
REDACCIÓNLa Casa Rosada busca destrabar leyes sensibles con gobernadores que llegan con cuentas ajustadas. Jujuy entra a esa mesa con pedidos urgentes y límites para recortar.

Diego Santilli recibe este miércoles a Carlos Sadir con un objetivo político inmediato: sumar respaldo para una agenda parlamentaria que el oficialismo considera prioritaria. Del otro lado de la mesa llega un gobernador que no va sólo a escuchar pedidos del Gobierno nacional, sino también a exponer la fragilidad financiera de su provincia y la necesidad de conseguir más recursos.
La reunión no aparece como un gesto aislado ni como una foto de ocasión. Forma parte de una ronda de contactos que el ministro del Interior viene sosteniendo con mandatarios provinciales para aceitar votos en el Congreso, en una etapa donde la Casa Rosada necesita convertir acuerdos políticos en mayorías concretas. El movimiento apunta a evitar que la agenda legislativa quede trabada en un escenario donde cada adhesión provincial pesa más que un discurso encendido.


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Sobre esa mesa, el Gobierno lleva un paquete de proyectos que excede ampliamente una sola ley. En el texto de Noticias Argentinas aparecen la reforma de la Ley de Glaciares, la ley para fortalecer la propiedad privada, la ley de desalojos, la ley de tierras rurales, el endurecimiento de penas y la incorporación de nuevos tipos penales para delitos migratorios. No se trata, entonces, de una charla genérica entre Nación y provincias, sino de una negociación con destino parlamentario muy definido.
El caso de Glaciares muestra por qué esos encuentros importan. La Cámara de Diputados tiene en agenda la modificación de la Ley 26.639, y el oficialismo busca llegar a esa discusión con respaldos ordenados entre bloques y gobernadores. La convocatoria oficial a sesión especial para tratar la ley en revisión figura en la agenda parlamentaria de la Cámara, de modo que el intento de Santilli por cerrar apoyos tiene una traducción institucional inmediata.
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Sadir llega además con un problema doméstico que no puede separar de esa conversación. Según el texto fuente, Jujuy necesita fondos y el propio mandatario dictó un decreto de control del gasto para ordenar sus cuentas. En una entrevista publicada la semana pasada, el gobernador explicó: “Hoy lo primero que hay que hacer es eficientizar el gasto, ver de qué manera se pueden optimizar las erogaciones que tiene el Estado”, una frase que pinta con bastante claridad el margen estrecho con el que administra la provincia.
Ese ajuste, sin embargo, no aparece en Jujuy como una poda sin bordes. El mismo Sadir advirtió que “hay gastos que son impostergables, que se tienen que hacer sí o sí, porque tienen que ver con la prestación de servicios esenciales como salud, educación y seguridad”. La negociación con Nación, vista desde esa frase, no se limita a una pulseada política por leyes, sino a una discusión sobre cuánto oxígeno financiero puede conseguir una provincia que ya empezó a recortar donde cree que todavía puede hacerlo.
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La Casa Rosada ya dejó trascender una herramienta para lubricar esos apoyos: fondos extra de coparticipación. Pero el propio reporte de NA señala que varios mandatarios advierten que ese auxilio no alcanzaría para cubrir sus obligaciones, sobre todo en distritos presionados por reclamos de estatales. Ahí se empieza a ver con nitidez la lógica del intercambio: el Gobierno necesita votos para sacar leyes y las provincias necesitan recursos para sostener su funcionamiento sin agravar el conflicto interno.
Por eso, la reunión con Sadir vale más por lo que condensa que por lo que exhibe. El oficialismo intenta ordenar una mayoría parlamentaria a partir de conversaciones uno a uno con gobernadores, en un Congreso donde las reformas sensibles no salen sólo con disciplina de bloque. Jujuy, a la vez, se sienta en esa mesa desde una posición que mezcla disposición al diálogo con urgencia fiscal.
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El resultado del encuentro no se medirá por el tono cordial de la reunión ni por la foto en Casa Rosada. Se medirá en el recinto, cuando empiecen a votarse proyectos que el Gobierno considera estratégicos y que necesitan socios circunstanciales para no naufragar. Hasta entonces, Santilli seguirá usando esas reuniones como una bisagra entre dos necesidades que hoy se cruzan de frente: la del Ejecutivo nacional por destrabar su agenda y la de las provincias por conseguir fondos sin resignar lo imprescindible.
Fuente: NA.
















