
Shell cambia de manos en Argentina y la venta entra en la pulseada por la deuda de Raízen
Actualidad08/04/2026
REDACCIÓNLa petrolera brasileña negocia la salida de su negocio local en medio de una fuerte presión financiera. La operación incluye estaciones, refinería y podría alterar el mercado de combustibles.

La operación local de Shell en la Argentina quedó en el centro de una negociación que combina activos estratégicos, reestructuración de deuda y cambios de peso en el negocio energético. Raízen, la compañía brasileña controlada por Cosan y Shell plc, avanza con conversaciones para desprenderse de su negocio en el país mientras intenta aliviar un endeudamiento que supera los 12.500 millones de dólares. La venta aparece hoy como una de las piezas más relevantes dentro del intento de ordenar sus cuentas.
El proceso no quedó aislado del cuadro financiero que enfrenta la empresa. Raízen mantiene discusiones con acreedores para redefinir compromisos, con alternativas que incluyen conversión de deuda en acciones, extensión de plazos de pago e ingreso de nuevos fondos. Ese esquema todavía no llegó a una resolución final, porque persisten objeciones que demoran el cierre de un entendimiento, aun cuando una parte importante de los acreedores ya expresó respaldo a la propuesta.


En ese contexto, la salida de activos dejó de ser una opción secundaria y pasó a ocupar un lugar central. Dentro de ese paquete, el negocio argentino se volvió especialmente atractivo por escala y posicionamiento. La posible operación incluye más de 400 estaciones de servicio y una refinería, dos activos con peso propio dentro del mercado local y con capacidad para modificar el tablero competitivo si finalmente cambian de manos.
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La negociación más avanzada tiene como protagonista a Mercuria Energy Group, que encabeza un consorcio junto con los empresarios argentinos José Luis Manzano y Daniel Vila. El monto bajo análisis se mueve entre 1.000 y 1.500 millones de dólares, una cifra que muestra el volumen del negocio en discusión y el valor que conserva la operación argentina dentro del portafolio de Raízen.
El interés de Mercuria no aparece desligado de su presencia previa en el país. La firma ya opera en la Argentina a través de Phoenix Global Resources, con actividad en Vaca Muerta, y esa posición le permitiría sumar refinación y comercialización a una estructura donde ya tiene producción. Si ese esquema se concreta, el grupo pasaría a controlar una cadena más integrada, con capacidad para capturar margen en distintos tramos del negocio energético.
La posible continuidad de la marca Shell es otro de los puntos relevantes de la negociación. Entre las alternativas en estudio figura mantener la identidad comercial mediante un sistema de licencia, una salida que permitiría preservar reconocimiento de marca y sostener parte del vínculo con el consumidor, aun cuando el control operativo cambie de manos. Para el mercado, ese detalle no sería menor, porque evitaría una ruptura abrupta en la red comercial.
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El alcance de la operación va más allá de una simple venta corporativa. Si el traspaso avanza, el mercado de combustibles podría enfrentar una nueva configuración en materia de competencia, escala e influencia sobre precios. La combinación entre producción, refinación y expendio dentro de un mismo grupo reordenaría posiciones en un sector donde cada movimiento relevante tiende a impactar sobre el resto de los jugadores.
La discusión también ocurre en un momento en que la energía argentina quedó cada vez más expuesta a variables internacionales. La presión sobre costos, las oscilaciones del petróleo y la búsqueda de mayor eficiencia en toda la cadena explican por qué un activo como el de Shell en Argentina adquiere valor extra. No se trata solo de vender una operación local para obtener caja, sino de decidir quién queda mejor parado dentro de un negocio que hoy exige espalda financiera y escala operativa.
Para Raízen, la urgencia pasa por ganar aire en medio de una estructura de deuda pesada que condiciona sus próximos movimientos. Para los potenciales compradores, en cambio, la oportunidad está en tomar una plataforma consolidada, con presencia en surtidores, infraestructura propia y posibilidad de integrarla con activos ya en producción. Esa diferencia de necesidades explica por qué la negociación avanza en paralelo con las conversaciones financieras del grupo brasileño.
Las próximas semanas serán decisivas para saber si el acuerdo logra cerrarse y en qué condiciones. Lo que está en juego no es solamente el destino del negocio de Shell en la Argentina, sino también una parte del reordenamiento del mapa energético local. Si la venta prospera, el mercado sumará un cambio de manos de gran escala en un momento donde deuda, inversión y control de activos estratégicos vuelven a cruzarse en una misma discusión.












