
El Ciclón empezó perdiendo, lo empató enseguida con Auzmendi, pero no logró imponer diferencias frente a un rival menor en su estreno copero.

San Lorenzo se llevó de Asunción un empate que suma en la tabla, pero que deja gusto corto por el contexto en el que se produjo. El 1-1 ante Recoleta en la primera fecha del Grupo D de la Copa Sudamericana lo encontró corriendo desde atrás muy temprano, reaccionando rápido y quedándose después sin el peso suficiente para transformar ese arranque movedizo en una noche más sólida. Para un equipo con aspiraciones de protagonismo continental, el estreno dejó más tarea que alivio.
El partido se abrió pronto y obligó al conjunto azulgrana a cambiar de libreto desde el comienzo. Allan Wlk puso en ventaja al local a los 13 minutos, en una escena que desacomodó el arranque del equipo argentino y le dio aire a un rival que llegaba con menos nombre, pero con una oportunidad ideal para medirse en la competencia. La respuesta de San Lorenzo no tardó demasiado, porque apenas cuatro minutos más tarde apareció Rodrigo Auzmendi para firmar el empate.


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Ese tramo veloz del partido comprimió casi toda la emoción fuerte de la noche. El golpe de entrada para el equipo de Gustavo Álvarez y la reacción inmediata del delantero le dieron forma al resultado final demasiado temprano, algo que también expone que el equipo no encontró después una marcha superior para inclinar el partido. El empate quedó sellado rápido, pero la diferencia futbolística que en los papeles parecía posible nunca se tradujo en una ventaja concreta.
Del otro lado, Recoleta sacó un punto que en Paraguay fue leído con otra dimensión. La propia información base remarca que el conjunto dirigido por Jorge González consiguió una unidad "que vale en oro" por la jerarquía del rival que tuvo enfrente, y esa valoración termina de ubicar el tamaño del resultado para cada uno. Lo que para el local fue una cosecha celebrable, para San Lorenzo quedó más cerca de una ocasión desaprovechada.
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El arranque del grupo, entonces, ya le marcó al Ciclón una exigencia concreta para la fecha que viene. Su próximo compromiso por la Sudamericana será el jueves frente a Deportivo Cuenca de Ecuador, desde las 21.30 en el Pedro Bidegain, un cruce en el que la localía empieza a pesar más después de no haber podido sacar ventaja en Paraguay. La igualdad de visitante evita un tropiezo más severo, pero también obliga a sostener el margen en casa.
La agenda además no le permite quedarse demasiado tiempo mirando este empate. Antes de volver al plano internacional, San Lorenzo deberá visitar el próximo domingo a las 15:00 a Newell’s Old Boys en el estadio Marcelo Bielsa, por el Torneo Apertura. Esa secuencia le suma una dificultad extra al cuerpo técnico, porque la necesidad de responder rápido se reparte entre dos frentes y exige administrar energías, forma y resultados sin demasiado espacio para corregir con calma.
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Para Recoleta, en cambio, el calendario inmediato aparece atravesado por otro tipo de entusiasmo. Después de haberle sacado un punto a San Lorenzo, viajará a San Pablo para visitar a Santos el próximo martes a las 21:30 en el estadio Urbano Caldeira, y además tendrá compromiso por el torneo paraguayo el sábado frente a Sportivo Luqueño desde las 18. El empate, en ese caso, funciona como impulso anímico y también como respaldo para encarar una seguidilla exigente.
En términos de lectura futbolística, el 1-1 deja a San Lorenzo ante una escena conocida en los torneos de grupos: los puntos que no se ganan frente a rivales de menor peso reaparecen después cuando el margen se achica. Haber empatado rápido le evitó una caída en el debut, pero no le alcanzó para construir una victoria que, por jerarquía y necesidad, parecía al alcance. Ese desfasaje entre la reacción inmediata y la falta de resolución posterior es lo que más le pesa al resultado.













