
Doce presos terminaron en el hospital después de un motín con fuego en una comisaría
Policiales09/04/2026
REDACCIÓNLa madrugada en la Comisaría Segunda de Río Gallegos dejó heridos, humo en los calabozos y un operativo urgente que movilizó bomberos y refuerzos policiales.

Doce internos fueron trasladados al Hospital Regional Río Gallegos luego de un motín que desbordó durante la madrugada en la Comisaría Segunda de esa ciudad. La emergencia no quedó limitada a una pelea entre detenidos, porque la situación escaló con destrozos, fuego dentro del sector de calabozos y una intervención contrarreloj para evitar un desenlace todavía más grave. El episodio expuso en pocos minutos el nivel de riesgo que puede alcanzar un conflicto dentro de un espacio cerrado y con personas alojadas en condiciones de encierro.
La secuencia más delicada apareció cuando el humo empezó a ganar el interior de la dependencia y obligó a modificar la prioridad del operativo. Lo que había comenzado como una intervención para cortar una riña terminó convertido en una maniobra de evacuación y asistencia sanitaria. Desde ese momento, el eje dejó de ser sólo el control de la violencia entre internos y pasó a ser la necesidad de sacar a los detenidos de una zona que se volvía cada vez más peligrosa.


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El hecho ocurrió cerca de las 00:35 de este jueves, cuando el personal de guardia escuchó golpes que provenían desde el área de calabozos. Esa señal activó el protocolo de intervención y llevó a los efectivos hasta el sector donde, según el reporte al que accedió el medio citado en la fuente, dos internos mantenían una pelea. La primera reacción policial apuntó a separar a los involucrados, pero el conflicto tomó otra dimensión en cuestión de segundos.
El resto de los detenidos se sumó entonces a una gresca generalizada y el cuadro se volvió mucho más complejo de controlar. En medio de esa escalada, algunos internos iniciaron un foco de incendio cerca de las rejas de ingreso del calabozo. El fuego prendió en colchones y otros elementos, una combinación que llenó el lugar de humo y multiplicó el riesgo para todos los que estaban dentro de la dependencia.
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La respuesta operativa se montó con urgencia y obligó a convocar a Bomberos, que llegaron desde el cuartel central, junto con efectivos de otras dependencias. También se desplegó personal del Comando de Patrullas y de otras comisarías de Río Gallegos para reforzar el procedimiento. La magnitud de la escena exigió intervenir al mismo tiempo sobre el fuego, la evacuación de los internos y la seguridad general del edificio.
Con ese apoyo ya en el lugar, los efectivos ingresaron al sector afectado, sofocaron las llamas y retiraron a la totalidad de los detenidos hacia el patio interno y otras áreas seguras. Ese movimiento buscó despejar la zona más comprometida y cortar de inmediato la exposición al humo. La maniobra se realizó en un contexto de alta peligrosidad, con fuego activo, tensión todavía latente y personas encerradas dentro de un espacio de circulación limitada.
El saldo sanitario apareció casi de inmediato. Varios detenidos presentaban síntomas compatibles con inhalación de humo y también posibles lesiones vinculadas a la pelea y al incendio, por lo que se pidió asistencia médica urgente. Poco después llegó un móvil sanitario que resolvió el traslado de doce internos al hospital para evaluación y atención.
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La escena dejó al descubierto un punto crítico de este tipo de episodios: dentro de un calabozo, un incendio puede alterar todo en muy poco tiempo. La fuente señala que esa fue la principal preocupación de quienes participaron del procedimiento, porque el humo denso y la estructura cerrada del lugar elevan el peligro casi de manera inmediata. Esa característica explica la velocidad con la que se montó el operativo y la decisión de evacuar a todos los alojados una vez controlado el foco ígneo.
El episodio combinó, así, tres planos de gravedad en una misma madrugada: violencia entre internos, fuego dentro del sector de encierro y asistencia médica urgente para más de una decena de detenidos. La pelea inicial quedó rápidamente superada por una situación mucho más delicada, con impacto sanitario y necesidad de respuesta simultánea de varias áreas de seguridad y emergencia. Lo que ocurrió en la Comisaría Segunda no quedó reducido a un disturbio interno, sino que derivó en una crisis operativa dentro de la dependencia.















