
Recuperar oficios para frenar el golpe al empleo: fileteros, electricistas, soldadura, pesca, hotelería y nuevas herramientas digitales
Chubut09/04/2026
REDACCIÓNProvincia, gremios y cámaras empujan capacitaciones para recuperar oficios, cubrir vacantes y amortiguar la recesión en ciudades golpeadas.

La discusión por el trabajo en Chubut empezó a correrse de la urgencia pura y a meterse en un terreno más concreto: formar trabajadores para cubrir vacantes, recuperar oficios perdidos y llegar mejor parados a los sectores que todavía pueden empujar empleo. Ese fue el eje que planteó el secretario de Trabajo provincial, Nicolás Zárate, al describir una agenda que ya no se limita a administrar conflictos, sino que busca intervenir sobre lo que viene. En esa hoja de ruta aparecen la construcción, la pesca, la hotelería, la industria y también las nuevas herramientas digitales como parte de una misma respuesta.
El funcionario habló de una dinámica que, según remarcó, ya está mostrando resultados en distintos puntos de la provincia. Explicó que uno de los movimientos más visibles fue la firma de un convenio entre una cámara empresaria, el Gobierno y la UOCRA, con un doble objetivo: levantar una sala de formación para el sector hotelero-gastronómico y, al mismo tiempo, usar esa obra como instancia de capacitación en oficios para trabajadores de la construcción. La idea no quedó planteada como una promesa abstracta, porque Zárate sostuvo que ese esquema permite “generar capacitaciones, formación laboral” y también “profesionalizar algunos sectores”.


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La lógica que atraviesa ese modelo se repite en otras experiencias que la Secretaría de Trabajo viene empujando con cámaras y sindicatos. En Puerto Madryn, por ejemplo, el funcionario mencionó trabajos con la Cámara de Comercio, con CAMAD y con otros sectores privados, además de un proyecto de mujeres electricistas que ya dejó alrededor de 180 capacitadas. Ese dato no sólo muestra volumen, sino también un cambio en el tipo de perfiles que se busca incorporar a la matriz laboral provincial, con más herramientas concretas para ingresar a tareas que durante años estuvieron mucho más cerradas.
El mapa de esa reconversión también incluye a la actividad industrial y pesquera. Zárate señaló que con la cámara de estiba vienen trabajando en soldadura y que incluso se aportó un simulador de soldadura para mejorar la calificación de operarios, mientras que en Rawson se abrió otro frente con cámaras pesqueras y el gremio de la estiba para recuperar el oficio de filetero y el procesamiento de merluza. Sobre este último punto fue explícito al describir que se intenta “reflotar, retomar y volver a generar ese oficio de filetero”, una tarea que conecta de lleno con una actividad productiva que la provincia reconoce como deteriorada.
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La preocupación oficial aparece atada a un problema que excede a cada rubro por separado. Zárate admitió que en Chubut se siente con fuerza la recesión, la caída del consumo y la depresión del empleo, y ubicó al conglomerado Rawson-Trelew como una de las zonas donde ese impacto llegó con más velocidad y con más crudeza. La lectura que dejó en la entrevista fue que Puerto Madryn resiste algo mejor por su diversidad productiva, pero sin quedar al margen del deterioro general que atraviesa al país.
Esa diferencia territorial ayuda a explicar por qué el Gobierno provincial insiste en no quedarse esperando una mejora del contexto nacional. El secretario de Trabajo planteó que la estrategia oficial combina formación de mano de obra con gestiones para abrir nuevas oportunidades, y en ese marco mencionó la próxima apertura de Maxiconsumo en Trelew, el trabajo sobre los parques industriales de Comodoro Rivadavia y Trelew, y el movimiento alrededor de la subzona franca. Todo eso, según describió, apunta a que la Provincia no se limite a reaccionar frente a la crisis, sino que trate de preparar trabajadores y empresas para lo que pueda abrirse en los próximos meses.
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La construcción ocupa un lugar especial dentro de esa agenda porque es uno de los sectores donde la capacitación aparece como condición inmediata para no perder puestos frente a mano de obra llegada desde afuera. Zárate sostuvo que en Puerto Madryn el avance tecnológico aplicado a la actividad obliga a formar más rápido a trabajadores locales para que puedan ocupar esos lugares y no haya que recurrir siempre a personal foráneo. A eso sumó otro problema concreto: la migración de soldadores y torneros hacia provincias vecinas con nuevos proyectos, un movimiento que deja vacantes en empresas locales y obliga a recalificar perfiles en poco tiempo.
La transformación, según el funcionario, no se agota en los oficios tradicionales ni en la lógica clásica de gremio contra empresa. En la entrevista sostuvo que hoy hay un cambio de paradigma marcado por el peso de lo digital, por nuevas modalidades de contratación y por la necesidad de actualizar vínculos laborales en distintos rubros. Lo que más valoró en ese proceso fue otra cosa: después de años de distancia entre empresarios y sindicatos, hoy ve “constantemente estas mesas de trabajo en toda la provincia y en todos los sectores, entre el sector empresario y los gremios, tratando de ir para el mismo lado”.
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La irrupción de la inteligencia artificial también apareció en la conversación, aunque con una mirada menos lineal que la de quienes la presentan como reemplazo automático del trabajador. Zárate reconoció que esa tecnología ya influye en distintas formas de producción y de organización laboral, pero aclaró que sigue siendo indispensable la participación humana para acompañar procesos, sostener la relación con clientes y resolver tareas que no se cubren sólo con herramientas automatizadas. Por eso insistió en que la provincia necesita ir formando perfiles para “esta nueva edad”, sin desprenderse del valor del trabajo concreto en cada actividad.
El rescate del oficio de filetero funciona, en esa trama, como una postal bastante precisa de lo que intenta hacer el Gobierno provincial. Zárate recordó que ya hubo una prueba hace dos temporadas durante el invierno, que la propuesta surgió del gremio y que hoy están “próximos a darle un cierre definitivo a eso, a poder ponerlo en papel y finalmente iniciar una nueva etapa de trabajo”. La frase no cierra una discusión, pero sí deja planteado el objetivo central de esta etapa: reconstruir trabajo real a partir de acuerdos entre Estado, empresas y sindicatos, en una provincia donde la crisis ya golpea fuerte y obliga a moverse antes de que el vacío sea más grande.
















