
Artemis II entra en la etapa decisiva y la NASA ya desplegó un operativo de rescate en el Pacífico
Actualidad09/04/2026
REDACCIÓNLa misión tripulada que volvió a llevar astronautas al espacio profundo se prepara para cerrar su regreso este viernes. El amerizaje de la cápsula Orion activó un amplio esquema de seguridad frente a la costa de California.

La misión Artemis II se acerca a su momento más delicado y simbólico: el regreso a la Tierra de los cuatro astronautas que volvieron a llevar a la NASA al espacio profundo en una misión tripulada. Después de una semana fuera del planeta y de un recorrido que incluyó el sobrevuelo del lado oculto de la Luna, la nave Orion se prepara para reingresar a la atmósfera y completar un amerizaje previsto para este viernes 10 de abril en el océano Pacífico.
El retorno no será una maniobra más dentro del cronograma. La agencia espacial estadounidense y las fuerzas armadas ya activaron un operativo especial para recibir a la tripulación frente a la costa de California, con un despliegue que contempla desde condiciones meteorológicas adversas hasta un posible descenso fuera de la zona prevista. La prioridad, según dejó en claro el equipo de la misión, es garantizar que cualquier escenario de aterrizaje tenga una respuesta inmediata.


Artemis II partió el 1 de abril de 2026 a bordo de la cápsula Orion impulsada por el cohete SLS, en la primera misión tripulada de la NASA desde el histórico programa Apolo. Más allá del valor simbólico, el viaje forma parte de una prueba clave para validar sistemas de soporte, navegación, propulsión y trabajo humano en condiciones de espacio profundo. De ese resultado dependen buena parte de los próximos pasos del programa, que apunta a regresar a la superficie lunar y, más adelante, a proyectar futuras misiones a Marte.
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En los últimos días, la misión sumó hitos que reforzaron su peso histórico. El lunes alcanzó el punto de mayor cercanía a la superficie lunar y también logró un récord: la mayor distancia recorrida desde la Tierra por una nave tripulada. Ahora, con la fase de exploración ya cumplida, toda la atención está puesta en la etapa final del viaje, donde cada maniobra debe ejecutarse con precisión.
La complejidad del regreso explica la magnitud del dispositivo montado para recuperar a la tripulación. Entre los factores que más preocupan está el clima y la posibilidad de que la nave americe fuera del rango originalmente calculado. Para cubrir esas alternativas, la Fuerza Aérea estadounidense tiene preparados aviones militares C-17, a los que se suman dos helicópteros de la Marina, siete aeronaves de monitoreo y el respaldo logístico de la base de Pearl Harbor.
La directora de Aterrizaje y Recuperación de Artemis, Lili Villarreal, remarcó en una rueda de prensa que el trabajo preventivo sigue activo hasta último momento. “Estamos aún trabajando con los militares para garantizar que, si hay un evento fuera de lo nominal, tengamos fuerzas de rescate listas para ir al sitio del aterrizaje no nominal”, explicó, al dejar en claro que el esquema fue diseñado para responder incluso ante desvíos importantes respecto del plan original.
La zona estimada para el impacto de la cápsula abarca un radio de unas 2.000 millas náuticas en el Pacífico, con un punto de llegada cercano a San Diego. Esa amplitud obliga a mantener múltiples recursos desplegados y coordinados, ya que una caída fuera del área más precisa exigiría tiempos de reacción muy cortos para asistir a los astronautas y asegurar la nave.
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Mientras tanto, en tierra también se intensifican los controles sobre los sistemas de la Orion. El director de Vuelo para el Regreso de Artemis, Rick Henfling, explicó que el equipo viene “observando cosas que puedan afectar los sistemas de guía, navegación, control y propulsión”. Esa revisión constante apunta a detectar cualquier variable que pueda alterar el reingreso o modificar el comportamiento de la cápsula durante los minutos más críticos.
A pesar de esa vigilancia extrema, desde la NASA transmiten una mezcla de confianza y cautela. Henfling sostuvo que “hay condiciones favorables para un buen amerizaje”, previsto para las 20:07 (EDT) del viernes. También destacó la preparación del comandante Reid Wiseman y del piloto Victor Glover, que están en condiciones de intervenir manualmente si aparece un escenario inesperado durante el regreso.

Sobre ese punto, el directivo fue explícito al remarcar el peso del entrenamiento acumulado. “Si todo sale nominal, no necesitarán hacer ninguna acción, pero ellos han entrenado, trabajando con mi equipo de controladores de vuelo para responder en caso de que nos enfrentemos a un escenario no nominal”, señaló. La definición resume la lógica de toda la misión: confianza en la tecnología, pero siempre con planes alternativos listos.
El regreso de Artemis II no solo cerrará una misión de enorme valor técnico. También servirá como examen decisivo para una nueva etapa de la exploración tripulada de la NASA. Si la cápsula ameriza según lo previsto y la recuperación se completa sin sobresaltos, la agencia sumará una validación clave para su ambición de volver a llevar seres humanos a la Luna. En esa secuencia, el operativo montado en el Pacífico será mucho más que un protocolo de rescate: será la última prueba antes de abrir el próximo capítulo del programa Artemis.














