
Irán ya llegó a Pakistán para negociar con Estados Unidos y el alto el fuego entra en horas decisivas
Actualidad10/04/2026
REDACCIÓNIslamabad será sede de una nueva ronda de conversaciones para intentar sostener la tregua en Medio Oriente. Mientras sube la expectativa diplomática, persisten ataques, advertencias y efectos sobre la economía global.

La crisis entre Estados Unidos e Irán abrió este viernes una etapa decisiva con la llegada de la delegación iraní a Islamabad, donde este fin de semana se realizarán conversaciones orientadas a consolidar el alto el fuego y evitar una nueva escalada en Medio Oriente. La confirmación fue ratificada por el gobierno de Pakistán, que quedó convertido en sede de una negociación seguida de cerca por la comunidad internacional.
El equipo negociador iraní aterrizó en la base aérea de Nur Khan, en Islamabad, escoltado por la fuerza aérea pakistaní. La delegación está encabezada por el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, e incluye al canciller Abbas Araghchi, al secretario del Consejo de Defensa, Ali Akbar Ahmadian, y al gobernador del Banco Central, Abdolnaser Hemmati.


La señal política más fuerte llegó desde el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, que confirmó que representantes de Estados Unidos e Irán participarán en la mesa de diálogo. Según sostuvo en un mensaje a la nación, ambas delegaciones aceptaron la invitación para avanzar en conversaciones “para el establecimiento de la paz”. Sin embargo, el propio seguimiento indica que desde Teherán todavía plantean condiciones previas, por lo que el proceso sigue rodeado de cautela.
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En paralelo, el presidente estadounidense Donald Trump se mostró optimista sobre la posibilidad de un acuerdo, aunque volvió a endurecer el tono al advertir que Irán no debería cobrar aranceles a los petroleros que atraviesan el estrecho de Ormuz. Del otro lado, el liderazgo iraní aseguró que no busca mantener un conflicto armado, pero remarcó que no cederá en sus intereses estratégicos.
La ONU también intervino públicamente para respaldar la vía diplomática. El secretario general António Guterrespidió a las partes un diálogo “de buena fe” y reclamó que aprovechen esta oportunidad para alcanzar un acuerdo “duradero e integral” que permita desescalar la crisis y evitar el retorno de las hostilidades. Naciones Unidas insistió además en que no existe alternativa viable a una salida pacífica bajo derecho internacional.
Aun así, el escenario regional sigue lejos de estabilizarse. Kuwait denunció que varios miembros de su Guardia Nacional resultaron heridos tras un ataque con drones atribuido a Irán, mientras Emiratos Árabes Unidos anunció que reevaluará sus relaciones con países vecinos después de los ataques contra infraestructuras energéticas en la región.
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La guerra también mantiene consecuencias graves fuera del eje principal del conflicto. El Ministerio de Salud libanés informó que el saldo de los bombardeos israelíes del miércoles en Líbano subió a 357 muertos y 1.223 heridos, con un total de 1.953 víctimas fatales en ataques de Israel desde el 2 de marzo.
En el plano económico, la negociación ya genera impacto en los mercados y en las cadenas de suministro. La cobertura señala que las bolsas europeas cerraron la semana con leves ganancias por el optimismo cauteloso ante estas conversaciones, mientras China decidió suspender desde mayo las exportaciones de ácido sulfúrico, afectada por las alteraciones de suministro derivadas de la guerra y del cierre efectivo del estrecho de Ormuz.
Islamabad quedó así en el centro diplomático de una crisis que todavía no logró estabilizarse. La llegada de la delegación iraní y la confirmación oficial de la mesa de negociación le dieron al alto el fuego una oportunidad concreta de sostenerse, pero la persistencia de ataques, la fragilidad regional y el impacto económico muestran que cualquier avance dependerá de lo que ocurra en las próximas horas.














