
Venden carne de burro en Chubut y el precio encendió un debate inesperado
Chubut13/04/2026
Sergio BustosLa aparición de carne de burro en el circuito comercial de Chubut abrió una discusión que va más allá del precio o el gusto. En Trelew, ya se consiguen cortes de este producto que hasta hace poco resultaba impensado en una carnicería local, y la reacción social no tardó en dividir opiniones.

El proyecto se gestó en la zona de Punta Tombo y tiene como impulsor al productor rural Julio Cittadini. Luego de un período de pruebas, la iniciativa dio un paso más y comenzó a venderse formalmente, con valores que rondan los 7.500 pesos por kilo. La cifra, en un contexto económico complejo, también alimentó el debate.
La propuesta no surge de manera aislada, sino como respuesta a una situación estructural del campo patagónico. La crisis de la producción ovina y las limitaciones del suelo para el ganado vacuno tradicional empujaron a explorar alternativas que puedan sostener la actividad rural en la región.


OTRAS NOTICIAS
En ese contexto, el productor sostiene que la carne de burro puede ocupar un lugar en el mercado. “La carne de burro presenta cualidades nutricionales y organolépticas comparables a las de la carne vacuna”, explicó al presentar el emprendimiento, buscando instalar la idea de que no se trata de una opción inferior.
La estrategia no se limita a la venta directa. El plan incluye acciones para acercar el producto a los consumidores y reducir el rechazo inicial. Para el 16 de abril está prevista una degustación abierta en una parrilla, donde vecinos podrán probar distintos platos y formarse una opinión propia.
“La carne de burro es muy nutritiva, de buen sabor y de muy buena calidad”, afirmó Cittadini, convencido de que la aceptación crecerá con la experiencia directa. En esa línea, el objetivo es que el producto deje de ser visto como una rareza y se integre a las opciones habituales de consumo.
OTRAS NOTICIAS
Sin embargo, la resistencia no es solo gastronómica. Sectores proteccionistas cuestionan la iniciativa desde una perspectiva ética, al tratarse de un animal históricamente asociado al trabajo rural y a un vínculo más cercano con las personas. Ese componente simbólico aparece como uno de los principales obstáculos.
El desarrollo del proyecto también depende de cuestiones regulatorias. Aunque cuenta con habilitaciones locales, la expansión a otros mercados requiere la aprobación del SENASA. Ese paso suele ser determinante para cualquier carne alternativa que busque consolidarse a nivel nacional.
A la vez, el emprendimiento no se limita a la producción de carne. Dentro del plan de negocios se contempla la exportación de cuero con destino a la medicina tradicional china, lo que suma otra variable económica a la iniciativa y amplía sus posibilidades de crecimiento.
Mientras tanto, la experiencia en Trelew funciona como una prueba piloto. Entre la curiosidad, el rechazo y el interés, la carne de burro ya logró instalarse en la conversación pública. Su futuro dependerá tanto de la respuesta del mercado como de la capacidad de romper barreras culturales arraigadas.














