Fiesta del Citron: Gaiman recibió a más de 10 mil personas

Turismo13/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La fiesta movió más de 10 mil personas, sacó al fruto de la mermelada, sumó jóvenes, cocina sin TACC y dejó al pueblo desbordado de visitantes.

Gaiman Fiesta del Citron
Gaiman Fiesta del Citron

Los autos ocuparon un radio amplio alrededor del predio ferial y el movimiento también se sintió en otros puntos de Gaiman. Esa imagen, más que cualquier discurso, terminó de mostrar la escala que tomó una nueva edición de la Fiesta del Citron, que cerró el fin de semana con una convocatoria superior a las 10 mil personas. La postal dejó a la localidad en uno de esos momentos donde el evento ya no se limita a un escenario puntual, porque empieza a derramarse sobre el pueblo entero.

El dato de asistencia fue sino como una señal de que la celebración encontró una forma más amplia de instalarse en el calendario regional. La llegada de visitantes desde distintos puntos del Valle, la cordillera y también desde Río Negro reforzó ese perfil, sobre todo en una época del año en la que cada movimiento turístico tiene un peso especial. En ese marco, la fiesta volvió a ubicar a Gaiman como un destino capaz de atraer público también en otoño.


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Parte de ese crecimiento se apoyó en una renovación del interés alrededor del fruto, algo que desde la organización observaron con atención. Marcela Plust, titular de la Dirección de Turismo, puso el foco en la aparición de nuevos perfiles de asistentes y en una participación distinta dentro de las actividades. “Se van renovando los públicos que participan cada año, con nuevas propuestas que buscan incentivar el posicionamiento del fruto y dar a conocer sus propiedades. Este año fue muy importante la participación de gente joven, lo que marca un interés creciente en torno al citron”.

Ese recambio de público no quedó encerrado en un dato generacional, porque también se reflejó en la forma de mostrar el citron y en las preguntas que despertó. La fiesta empujó al fruto fuera de su asociación más clásica con la mermelada y lo llevó a otros terrenos, como los concursos, la cocina y la curiosidad productiva. Allí apareció uno de los movimientos más interesantes del evento: usar la celebración como vidriera cultural, pero también como espacio concreto para difundir usos, sabores y posibilidades.


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El concurso de cocina fue una de las expresiones más claras de esa búsqueda. Entre las propuestas hubo preparaciones aptas para celíacos, una decisión que amplió el menú de la fiesta y le dio al citron una presencia menos encasillada. “Se trató de mostrar que el citron no solo se consume como mermelada, sino que puede incorporarse a distintos panificados, incluso en preparaciones sin TACC”, explicó Plust, en una definición que resume buena parte del nuevo recorrido que quiso mostrar esta edición.

La recuperación del valor productivo también ocupó un lugar importante durante el fin de semana. Hubo reconocimientos a productores históricos del citron, en una escena que no se agotó en el homenaje sino que buscó poner en diálogo la memoria del cultivo con la necesidad de recambio generacional. Esa combinación entre tradición y proyección tomó cuerpo cuando muchos visitantes empezaron a consultar por semillas y se llevaron algo más que una experiencia de paseo.

Ese interés sorprendió por su volumen y por lo que deja entrever hacia adelante. “Muchos visitantes se acercaban a consultar y llevarse semillas, lo que demuestra que hay una intención de conocer más y también de producir”, señaló la funcionaria, en una frase que vincula la fiesta con algo menos efímero que una buena convocatoria. El citron, en ese punto, dejó de ser apenas una excusa de encuentro para convertirse también en disparador de nuevas preguntas sobre producción, cultivo y circulación del fruto.


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La edición de este año tuvo además un detalle inesperado que terminó jugando a favor del atractivo general. Los frutos pequeños, que no alcanzan desarrollo productivo, llamaron la atención del público y se transformaron en una curiosidad propia dentro de la feria, al punto de ser entregados como recuerdo. Ese tipo de escenas ayudó a darle a la celebración una textura más cercana, porque conectó el interés turístico con un gesto sencillo, casi doméstico, que muchos visitantes decidieron llevarse consigo.

Desde el área de Cultura también remarcaron esa condición más amplia de la fiesta, en la que se cruzan producción, identidad y vida comunitaria. Allí destacaron que la propuesta “logró consolidarse como un espacio de encuentro donde se combinan la producción, la cultura y la identidad local” y agregaron que “la gran respuesta del público permite seguir proyectando el evento con nuevas propuestas y mayor participación”. La lectura no apunta solo al número final de asistentes, sino al modo en que la celebración logra afirmarse sin quedar congelada en una fórmula repetida.

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