Caputo anticipó que la inflación de marzo será superior a 3%

Política13/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El umbral del 3% se mantiene y el propio Gobierno se encargó de admitirlo antes de que aparezca el número oficial.

Luis Caputo
Luis Caputo

Luis Caputo anticipó que la inflación de marzo quedará por encima de ese nivel, con lo que marcaría el registro mensual más alto de 2026, después de dos meses consecutivos en 2,9%. La definición agregó un dato político sensible porque llegó acompañada por otra promesa: que desde abril el índice retomará una trayectoria de desaceleración.

La admisión del ministro no quedó aislada, sino que se montó sobre un clima previo donde buena parte del mercado ya había empezado a corregir al alza sus previsiones. El dato oficial del Indec se conocerá este martes por la tarde y, según el propio texto fuente, varias consultoras privadas ya ubicaron el IPC de marzo por encima del nivel que había mostrado el primer bimestre. Ese movimiento corta, al menos en el plano mensual, una racha que el oficialismo venía usando como señal de estabilización.


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Caputo atribuyó esa aceleración a un shock externo y buscó encuadrarla como un episodio transitorio. Durante una entrevista con Salvador Di Stéfano en la Bolsa de Comercio de Rosario, dijo que “seguramente” la inflación de marzo será superior a 3% y vinculó ese salto con el impacto de la guerra en Medio Oriente sobre el precio internacional del petróleo. En su descripción, ese efecto se trasladó a rubros como combustibles, pasajes de cabotaje, transporte y también a componentes estacionales como educación.

La explicación oficial intenta poner el foco en una alteración puntual, pero el dato que se espera para marzo también pesa sobre las expectativas del resto del año. El texto fuente señala que el REM del Banco Central ya mostró una suba en la previsión promedio para marzo, desde 2,5% hasta 3%, y esa corrección no pasó inadvertida porque refleja que los analistas empezaron a leer con más cautela el sendero de precios. En ese punto, la tensión ya no gira sólo alrededor de un mes más alto, sino sobre la dificultad de sostener la idea de desinflación continua sin sobresaltos.

El abanico de estimaciones privadas confirma que el mercado no esperaba un registro homogéneo, pero sí una inflación más exigente que la de enero y febrero. Equilibra calculó 3,3%, Empiria proyectó 3,2% y el IET de la UMET también ubicó el índice en 3,3%, mientras que Fundación Libertad y Progreso, C&T Asesores Económicos y OJF lo dejaron por debajo de 3, entre 2,7% y 2,9%. Aun con esas diferencias, el cuadro general se mueve alrededor de un dato que para el Gobierno ya dejó de ser una hipótesis lejana.


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En paralelo, algunas mediciones dejaron un matiz que el oficialismo seguramente buscará explotar si el dato general se le complica. La consultora de Orlando Ferreres estimó 2,7% para marzo y destacó que la inflación núcleo se desaceleró hasta 2%, mientras que LCG midió para Alimentos y Bebidas un aumento de 2,3% explicado por bajas registradas durante dos semanas. Esa combinación permite al equipo económico insistir en que, detrás de los regulados y del efecto petróleo, todavía existiría una tendencia más contenida en el corazón del índice.

El problema es que el número de marzo no llega solo, sino dentro de una discusión más amplia sobre la consistencia de la meta anual. De acuerdo con el texto fuente, las proyecciones privadas ubican la inflación acumulada del primer trimestre entre 9% y 10%, prácticamente en línea con la meta del Presupuesto 2026, fijada en 10,1% para todo el año. Esa cercanía vuelve más delicada cualquier desvío porque un registro apenas por encima de lo esperado no sólo complica el discurso del mes, sino también el relato de cumplimiento fiscal y monetario de mediano plazo.


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Caputo, de todos modos, eligió endurecer el tono optimista en lugar de moderarlo. Dijo que “desde abril se viene un proceso de desinflación y crecimiento” y fue todavía más lejos al afirmar que “se vienen los mejores 18 meses de Argentina de las últimas dos décadas”. La apuesta oficial, entonces, no pasa por discutir si marzo será malo o bueno en términos relativos, sino por presentarlo como el último escalón incómodo antes de una mejora más nítida en actividad y precios.

Ese contraste entre un dato mensual que se recalienta y una promesa de mejora inminente deja planteada la verdadera prueba de estas horas. Si el IPC supera claramente el 3%, el Gobierno deberá convencer de que se trató de un tropiezo circunstancial y no de una señal de fatiga en el proceso de desaceleración que venía mostrando. Si, además, el número empuja hacia arriba las previsiones anuales de consultores y bancos, marzo puede quedar registrado como algo más que una suba puntual: el mes en que el discurso optimista necesitó volver a pelearse con los precios.

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