Un noruego con VIH logró una remisión inédita tras un trasplante de médula de su hermano

Actualidad14/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El caso, publicado en una revista científica, combina una enfermedad hematológica grave, un donante compatible y una mutación genética poco frecuente que bloquea la entrada del virus.

Noruego logra remisión de VIH
Noruego logra remisión de VIH

Un paciente de Noruega con VIH y un cáncer de sangre agresivo logró entrar en remisión después de recibir un trasplante de médula ósea de su propio hermano, en un caso que volvió a sacudir a la comunidad científica por lo excepcional del resultado. La historia del llamado “paciente de Oslo” no abrió un tratamiento masivo ni una solución general para millones de personas, pero sí aportó una nueva pieza en la búsqueda de una cura definitiva contra el virus.

El hombre vivía con VIH desde 2006 y en 2017 recibió un diagnóstico que cambió por completo el escenario: un cáncer en la sangre particularmente agresivo, con un pronóstico muy severo si no accedía a un trasplante. Fue esa enfermedad hematológica la que llevó a los médicos a intentar una intervención extrema que, de manera inesperada, terminó impactando también sobre el virus. La prioridad inicial no era curar el VIH, sino salvarle la vida frente al cáncer.

En la búsqueda de un donante, los médicos intentaron primero encontrar a alguien con una mutación genética muy específica: CCR5 delta 32. Esa alteración es conocida por hacer que el sistema inmunitario sea resistente a una de las principales vías que utiliza el VIH para ingresar a ciertas células del organismo. Como no apareció un donante disponible con esas características, el equipo recurrió al hermano mayor del paciente, que ofrecía más chances de compatibilidad.

La sorpresa fue doble. El hermano no solo era compatible para el trasplante, sino que también portaba esa variante genética poco frecuente, presente en alrededor de 1% de la población del norte de Europa. El hematólogo Anders Eivind Myhre, del Hospital Universitario de Oslo, explicó que se trató de una combinación muy improbable y remarcó que no conocían de antemano el estado del CCR5 del donante antes de la intervención.


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La mutación tiene un efecto muy concreto sobre el modo en que opera el virus. Elimina el receptor CCR5 de los glóbulos blancos, una puerta de entrada que el VIH utiliza con frecuencia para infectar el organismo. Sin ese receptor, el sistema inmunitario se vuelve mucho más resistente a las estrategias del virus y cambia de forma radical el terreno biológico sobre el que actúa la infección.

Dos años después del trasplante, el paciente dejó de tomar la medicación antirretroviral y desde entonces no volvió a detectarse rastro del VIH en su cuerpo. Según detalló el equipo médico, también disminuyeron los anticuerpos contra el virus y las células T del sistema inmunitario dejaron de responder como si siguieran enfrentando una amenaza activa. Hoy, con 63 años, el hombre está “en plena forma”, según relató Myhre.

Los investigadores interpretan que esa ausencia de respuesta inmunológica específica refuerza la hipótesis de una remisión sostenida. En el trabajo publicado en Nature Microbiology, los autores señalaron que la falta de respuestas de células T específicas contra el VIH en sus datos respalda justamente esa posibilidad. La frase con la que el propio paciente resumió su experiencia, según relató el equipo, fue igual de gráfica que elocuente: “Fue como ganar dos veces la lotería”.


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El caso también fue leído por los médicos como una doble victoria clínica. El coautor Marius Trøseid resumió esa idea al señalar que el paciente superó una enfermedad medular que podía ser mortal y que, al mismo tiempo, está muy probablemente curado del VIH. Aun así, los propios investigadores fueron especialmente cuidadosos al remarcar que este tipo de desenlace no puede extrapolarse de manera simple a la población general que vive con el virus.

La razón principal es que los trasplantes de médula ósea son procedimientos de altísimo riesgo. Implican reiniciar el sistema inmunitario, dejan al paciente en una situación de vulnerabilidad extrema y solo se utilizan como último recurso en cuadros médicos graves. El informe recuerda que entre 10% y 20% de las personas sometidas a estas intervenciones mueren en el plazo de un año. El propio paciente de Oslo sufrió una reacción severa al trasplante, aunque finalmente logró superarla.

Por eso, el valor de este episodio no está en abrir una receta aplicable de inmediato, sino en lo que permite entender sobre la biología del virus y sobre los caminos posibles hacia una cura. Hoy el VIH puede mantenerse bajo control con medicamentos, pero permanece latente en el organismo y suele reaparecer cuando se interrumpe el tratamiento. Casos como este ayudan a identificar mecanismos moleculares, biomarcadores y combinaciones biológicas que podrían orientar futuras estrategias menos riesgosas y más accesibles.

Fuente: DW

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