
La genética argentina revela un mosaico de orígenes con raíces en cuatro continentes
Actualidad23/07/2026
REDACCIÓNInvestigadores del CONICET y Gen360 demostraron que el ADN nacional está compuesto por aportes de Europa, Asia, América y África, refutando la idea de una identidad homogénea.

Los estudios genéticos más recientes demuestran que el ADN argentino es un mosaico multicultural que desafía viejos prejuicios. La población nacional está compuesta por un 40% de origen europeo, un 25% asiático, un 20% americano y un 10% africano. Estos porcentajes específicos revelan la riqueza y complejidad de sus raíces, contrarias a la noción de una identidad homogénea.
Estos hallazgos se presentan en medio de un debate social importante sobre el racismo y la identidad en Argentina. La genética emerge como una herramienta clave que aporta claridad con datos objetivos a la discusión. La ciencia demuestra que lo extranjero no es algo externo, sino un componente esencial de la propia sangre, según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.


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La construcción de la “argentinidad” siempre fue definida históricamente como un “crisol de razas”. Los testeos genéticos actuales son los que permiten ponerle cifras precisas a esa mezcla cultural y biológica. El Dr. Adrián Turjanski, investigador del CONICET y director científico de Gen360, fue quien reveló estos datos.
En tanto, uno de los puntos más relevantes para el debate actual es la invisibilización de ciertos componentes genéticos de la población. A pesar de que a menudo se ignora, el aporte africano es fundamental en la conformación del ADN argentino. Aproximadamente el 10% de los argentinos posee algún grado de ancestría africana, según los estudios más recientes.
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Por otra parte, este porcentaje se diluyó a menos del 5% en el ADN individual a causa de la integración que ocurrió desde la colonia. Sin embargo, su presencia es un recordatorio claro de que las raíces africanas son parte indivisible de la historia del país. Esta huella “invisible” tiene un rol crucial en la identidad nacional.
Además, la ciencia también revela vínculos sorprendentes que conectan a la Argentina con puntos muy distantes del mapa mundial. Por ejemplo, se detectó que un 8% de los argentinos tiene rastros de ADN provenientes de Bangladesh. Aunque minoritarios en el promedio individual, estos datos demuestran la relatividad de la noción de “lo extranjero” en la historia.
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En ese marco, las migraciones conectaron a las poblaciones de formas imprevisibles mucho antes de los debates modernos sobre identidad nacional. Desde una perspectiva científica, el racismo carece por completo de sustento biológico. El Dr. Turjanski explicó que la genética y la antropología demuestran que todos los humanos compartimos un origen común.
En paralelo, este origen común se sitúa en África hace unos 200.000 años, según las investigaciones científicas más aceptadas. Las diferencias en rasgos como el color de piel o de ojos son simplemente adaptaciones a distintos entornos geográficos y climáticos. Esas adaptaciones ocurrieron en los últimos 50.000 a 100.000 años de la historia humana.
Estos hallazgos confirman que la identidad nacional es el resultado de una compleja trama de migraciones y adaptaciones a lo largo de la historia. Dicha trama derriba cualquier intento de clasificar a los argentinos bajo una sola etiqueta o una única procedencia cultural. La diversidad genética enriquece la comprensión de lo que significa ser argentino hoy y en el futuro.















