
Preocupa la seguidilla de amenazas de tiroteos que aparecen en las escuelas del país y llegaron a Chubut
Actualidad16/04/2026
REDACCIÓNEl colegio de la UBA encontró pintadas con amenazas de un “tiroteo” y discursos de odio. El caso amplió una cadena que ya activó protocolos en varias provincias.

La cadena de amenazas contra escuelas argentinas sumó un nombre de peso en el mapa educativo: el Carlos Pellegrini. La aparición de grafitis con mensajes sobre un presunto “tiroteo” colocó al tradicional colegio de la Universidad de Buenos Aires dentro de una secuencia que, durante la misma semana, ya había encendido alarmas operativas en distintos puntos del país. La novedad no quedó reducida al hallazgo de una pintada, porque expuso que el fenómeno dejó de ser periférico y alcanzó a una de las instituciones más emblemáticas del sistema público.
El dato modifica la escala del problema por dos motivos que conviven. Por un lado, confirma que las amenazas no quedaron concentradas en escuelas aisladas ni en una sola jurisdicción. Por otro, muestra que la circulación de mensajes violentos, con componentes de odio y discriminación, empezó a perforar ámbitos muy distintos entre sí, desde establecimientos bonaerenses hasta colegios universitarios porteños.


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En el Pellegrini, la institución informó que encontró pintadas en sus instalaciones y sostuvo que esos mensajes incluían “contenido que promueve discursos de odio, discriminación y amenazas que también se han encontrado paralelamente en otras instituciones educativas”. La imagen que circuló en redes mostraba una inscripción con una advertencia explícita sobre un supuesto ataque y una fecha confusa: “viernes 16 los vamos a matar, tiroteo CECAP en serio”. Esa referencia agregó un dato inquietante, porque el texto combinaba una amenaza concreta con una inconsistencia temporal que también alimenta la hipótesis de imitaciones torpes, desafíos virales o reproducciones sin demasiada lógica.
La escena en la que apareció la amenaza también agregó espesor político y simbólico al episodio. La pintada se habría realizado al mediodía, mientras estudiantes participaban de un abrazo simbólico en defensa de la universidad pública. Esa coincidencia instaló una postal incómoda: una comunidad movilizada para sostener una institución y, en paralelo, un mensaje violento escrito dentro de ese mismo espacio.
La respuesta formal del colegio buscó marcar una posición institucional y, al mismo tiempo, ordenar la reacción interna. Expresó su “absoluto y categórico rechazo” a ese tipo de manifestaciones y remarcó que no solo violan reglamentos internos, sino que “atentan directamente contra los valores de respeto, diversidad e inclusión que son su pilar fundamental”. También informó que los grafitis ya fueron removidos y que seguirá trabajando con herramientas de prevención, escucha y abordaje de conflictos cotidianos.
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Ese punto permite leer el caso más allá del hecho puntual. La escuela habló de talleres, espacios de trabajo con estudiantes, prevención de violencia y bullying, además de dispositivos de escucha activa para canalizar inquietudes dentro de un entorno seguro. Al mismo tiempo, recordó que cuando hubo situaciones previas que requirieron intervención judicial se realizaron las presentaciones correspondientes, una señal de que el problema no se piensa solo como una travesura o una provocación escrita al pasar.
La amenaza en el Pellegrini se montó sobre una semana especialmente cargada. Desde el lunes aparecieron mensajes similares en escuelas de Avellaneda, La Plata, Caballito, Córdoba, Tucumán, Mendoza, Tierra del Fuego, Neuquén y también en Chubut. La repetición de frases, fechas y formatos empujó a varias instituciones a activar protocolos de seguridad, reforzar controles de ingreso y dar intervención a autoridades policiales y judiciales.
Dentro de ese cuadro, los casos de Comodoro Rivadavia mostraron cómo el temor se traduce rápido en medidas concretas. En la ESETP N°749, ex ENET N°1 “Ingeniero Alonso Baldrich”, apareció una pintada con la palabra “tiroteo” y la fecha 16/4. En el Colegio Domingo Savio, su director Andrés Quezada explicó que hallaron un grafiti similar con amenazas hacia miembros de la comunidad educativa, activaron el protocolo de seguridad, hicieron la denuncia policial y dispusieron presencia policial preventiva durante la jornada siguiente.
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Quezada aportó además una línea de interpretación que conecta varios episodios. Señaló que muchas veces estos hechos se vinculan con desafíos virales difundidos por redes sociales y advirtió que “se está viralizando un video en TikTok que invita a los chicos a escribir carteles amenazantes en los colegios”. Junto con eso, dejó planteado que, si se identifica a responsables, sus acciones “tendrán consecuencias” y aclaró que la respuesta deberá entenderse “no desde el castigo, sino desde lo formativo, porque también es parte del aprendizaje”.
La seguidilla no aparece aislada del clima reciente que rodea a otros hechos graves vinculados con adolescentes y violencia escolar. El texto fuente recuerda que, días atrás, un joven de 15 años amenazó con matar a alumnos de su antiguo colegio en La Matanza, y que ese caso quedó asociado a la misma comunidad que el estudiante que asesinó a un compañero en San Cristóbal, provincia de Santa Fe, a fines de marzo. Sobre ese telón de fondo, cada nueva pintada deja de leerse como una simple inscripción anónima y pasa a tensar decisiones urgentes sobre seguridad, convivencia y capacidad de reacción dentro de las escuelas.
Fuente: Diario Clarín















