
Gianinna abre una audiencia que pone a hablar a quienes vieron morir a Maradona
Policiales16/04/2026
REDACCIÓNLa segunda jornada en San Isidro arranca con la hija de Diego, el policía que entró al cuarto y el médico que firmó el acta final.

La segunda audiencia del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona ya llega con una marca precisa: este jueves empiezan a declarar los testigos que conectan la intimidad familiar, la escena del country y la constatación médica del final. En el TOC N° 7 de San Isidro, la jornada pone en primer plano a Gianinna Maradona, al policía Lucas Farías y al médico Juan Carlos Pinto. Son tres voces distintas para un mismo tramo del caso, y las tres pisan sobre el momento más sensible del debate.
La audiencia comenzará a las 10 y está previsto que se extienda hasta las 17, con la intervención de los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón. La fiscalía de Patricio Ferrari y Cosme Iribarren ya había anticipado estos testimonios a las partes, en línea con el pedido del tribunal de informar las declaraciones “con un mínimo de 24 horas”. Ese movimiento procesal le dio forma a una jornada que ya no gira sobre planteos generales, sino sobre relatos concretos del deterioro de Diego y de las horas que rodearon su muerte.


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El peso principal del día recae sobre Gianinna, porque su declaración vuelve a instalar el punto que atraviesa buena parte del expediente: la internación domiciliaria. En su exposición anterior, reproducida por la cobertura judicial de este nuevo debate, sostuvo que “la convencieron” de que su padre “necesitaba una internación domiciliaria” después de la cirugía por el hematoma subdural en la Clínica Olivos, aunque reconoció que lo vio “muy mal”. Esa secuencia conecta decisión médica, percepción familiar y responsabilidad penal en una misma línea de discusión.
La declaración de Gianinna también mete en la sala un componente emocional y acusatorio que no queda reducido al dolor. En la audiencia del año pasado, citada por distintos medios que siguen el caso, dejó una frase que vuelve ahora con fuerza: “todo lo que hicieron, cómo lo manipularon y cómo lo dejaron solo”. A eso le agregó otra definición todavía más directa: “Me duele escuchar cómo se referían a él y a todos nosotros. Me parece que nadie se lo merece, pero mi papá menos que nadie”.
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Después aparece la mirada policial, que funciona de otro modo y corre sobre una escena sin intermediarios. Lucas Farías fue el primer efectivo que ingresó a la vivienda del country San Andrés, en Tigre, el 25 de noviembre de 2020, y su relato quedó asociado a la imagen más cruda del cuerpo de Maradona. Según el material judicial retomado por la cobertura de esta jornada, describió lo que vio como un “bulto prominente” al asomarse a la habitación.
Ese testimonio no sólo importa por la frase, sino por la función que cumple dentro del juicio. Farías dijo además que “preservó el lugar”, y ese detalle lo ubica en el instante en que la muerte de Maradona dejó de ser una urgencia doméstica para convertirse en escena judicial. Su presencia ordena la cronología desde adentro del cuarto, pero también fija cómo quedó el lugar antes de que avanzaran otras intervenciones médicas y periciales.
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La tercera pata de esta audiencia la aporta Juan Carlos Pinto, el médico que condujo la ambulancia de la empresa +Vida hasta Benavídez y elaboró el certificado de defunción. En el expediente ya quedó asociado a una descripción física contundente: sostuvo que Diego estaba “hinchado” e “irreconocible”. En esa combinación entre intervención profesional y percepción corporal aparece otro núcleo del juicio, porque su palabra toca de lleno el estado en que fue encontrado Maradona al momento de la asistencia.
Los tres testimonios, puestos en el arranque del debate, dejan ver la estrategia de la acusación con bastante nitidez. Primero aparece una hija que discute la internación domiciliaria y el trato recibido por Diego, después un policía que entra a la habitación y finalmente un médico que certifica la muerte. Ese recorrido no prueba por sí mismo el “homicidio simple con dolo eventual”, pero sí arma desde el comienzo una secuencia de alto impacto para el expediente que enfrentan Leopoldo Luque, Agustina Cosachov, Carlos Díaz, Ricardo Almirón, Mariano Perroni, Nancy Edith Forlini y Pedro Pablo Di Spagna.
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Lo que se juegue este jueves en San Isidro va mucho más allá de una simple lista de testigos. La fiscalía abre el tramo testimonial con tres voces que no discuten teoría médica abstracta, sino decisiones, estado corporal y escena final. Ahí queda planteado el verdadero pulso de la audiencia: medir cuánto puede empujar este arranque sobre la responsabilidad penal de los imputados y cuánto de esa reconstrucción resiste cuando el juicio empiece a profundizar en cada intervención sobre la salud de Maradona.
Fuente: NA, Infobae, LA NACION.
















