
El equipo de Victoria llega con nueve partidos sin ganar, un punto en el grupo y la presión de hacerse fuerte en casa antes de quedar atrás.

Tigre vuelve al José Dellagiovanna con una carga que ya dejó de ser una simple mala serie. El equipo de Diego Dabove suma nueve partidos sin ganar, arrastra una secuencia de seis empates y tres derrotas y esta noche recibe a Macará con la necesidad de transformar esa urgencia en puntos. La segunda fecha del Grupo A lo encuentra todavía a tiempo de acomodarse, pero también lo obliga a cortar la racha antes de que la Sudamericana se vuelva cuesta arriba.
La tabla todavía no se rompió, aunque ya empezó a marcar diferencias. Tigre y Macará llegan con un punto cada uno después de sus empates en el debut, mientras América de Cali aparece arriba con cuatro tras su triunfo sobre Alianza Atlético, que quedó con uno. Esa combinación le da al cruce de Victoria un peso más grande que el de una fecha temprana: ganar significa meterse otra vez en la conversación de arriba; dejar puntos en el camino implica correr desde atrás demasiado pronto.


OTRAS NOTICIAS:
El partido se jugará desde las 19 en la cancha de Tigre, con arbitraje del brasileño Rafael Klein y Rodolpho Toski en el VAR. La transmisión prevista en Argentina será por ESPN, en una noche que el club ya preparó incluso con venta de localidades para la parcialidad visitante. El marco, entonces, ya está armado para una cita que mezcla obligación local y necesidad compartida.
El arranque copero del Matador tuvo un gusto a oportunidad perdida. En Perú, frente a Alianza Atlético, empezó en ventaja y terminó 1-1, un resultado que dejó la sensación de que el equipo no consiguió sostener el partido cuando lo tenía a favor. Esa producción se mezcló con la sequía general y empujó este duelo con Macará a una zona más exigente de lo que parecía hace una semana.
OTRAS NOTICIAS:
El presente local tampoco ayuda a bajar el tono de la previa. Tigre viene de empatar 0-0 con Atlético Tucumán por el Apertura y ese resultado prolongó la falta de victorias, aunque todavía lo sostiene en zona de pelea gracias a su diferencia de gol. La racha, entonces, ya no pesa sólo por lo que dice la estadística, sino por el efecto que empieza a tener sobre la confianza y sobre el margen competitivo del equipo en dos frentes al mismo tiempo.
Del otro lado aparece un rival que tampoco aterriza cómodo, pero que sí llega con menos presión acumulada. Macará abrió su campaña sudamericana con un 1-1 frente a América de Cali y además venía de caer 0-1 ante Aucas en la liga ecuatoriana. Ese recorrido lo obliga a sumar fuera de casa, aunque lo encuentra con una mochila menos pesada que la de Tigre, que necesita cortar una serie más larga y más visible.
OTRAS NOTICIAS:
La previa también dejó una frase que ayuda a medir qué tipo de partido espera el cuerpo técnico visitante. Guillermo Sanguinetti advirtió: “En los partidos internacionales no hay muchas chances, por eso es clave aprovecharlas”. La definición encaja con bastante precisión en lo que plantea este cruce, porque ninguno de los dos llega sobrado y porque el detalle puede pesar más que el volumen de juego en una noche donde ambos necesitan afirmarse.
En ese contexto, Tigre no sólo juega contra Macará, sino también contra el desgaste de su propia secuencia reciente. El empate en Perú, el cero en Tucumán y la falta de triunfos fueron armando un clima donde cada partido nuevo parece cargar con el anterior. Por eso la localía adquiere un valor especial: el Matador necesita convertir su cancha en un punto de apoyo real, no en otro capítulo de una serie que se estira.
OTRAS NOTICIAS:
El cruce, además, llega antes de que el grupo termine de ordenarse y ahí aparece una oportunidad concreta. Con América ya habiendo jugado y con todos todavía relativamente cerca, la fecha le ofrece a Tigre la posibilidad de dar un salto con una sola victoria. Esa chance existe, pero queda atada a una condición muy simple de describir y bastante más difícil de cumplir para este presente: ganar por primera vez después de más de dos meses.
La noche de Victoria, entonces, no va a resolver por completo la suerte de Tigre en la Sudamericana, pero sí puede fijar un rumbo. Un triunfo lo devuelve al centro de la pelea y le afloja la presión de la racha; otro empate o una derrota dejarían al equipo obligado a remar con menos margen en un grupo que ya empezó a moverse. Ahí está la verdadera temperatura del partido: menos una revancha abstracta y más una necesidad concreta de no seguir postergando la reacción.
Fuente: NA, TyC Sports, ESPN, Qué Pasa Web, El Universo.

















