
Luque se adelantó a los testigos y montó una defensa médica en el juicio: "Reanimaron un cadáver"
Policiales16/04/2026
REDACCIÓNEl neurocirujano pidió declarar por sorpresa, se declaró inocente, cuestionó la autopsia y buscó correr el eje del debate sobre la muerte de Maradona.

Leopoldo Luque movió este jueves el tablero del juicio por la muerte de Diego Maradona antes de que hablaran Gianinna Maradona, un policía y el médico que certificó el fallecimiento. El neurocirujano pidió declarar de manera sorpresiva, obligó a reordenar la audiencia en San Isidro y convirtió una jornada pensada para testimonios en una exposición temprana de su propia estrategia defensiva. Ese giro cambió el pulso del debate apenas en la segunda audiencia del nuevo proceso.
La primera definición de Luque fue política y judicial antes que médica. Apenas tomó la palabra, dijo “soy inocente” y agregó que “lamento mucho” la muerte de Maradona, una combinación que buscó fijar desde el arranque una posición de distancia respecto de la acusación por homicidio simple con dolo eventual que pesa sobre él y otros seis integrantes del equipo de salud. El nuevo juicio, además, volvió a empezar desde cero después de la anulación del debate anterior.


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La defensa eligió un camino muy específico para esa irrupción. En lugar de abrirse a un interrogatorio amplio, Luque concentró su exposición en la autopsia, en la interpretación médica de los hallazgos y en la discusión sobre la causa de muerte. Su abogado, Julio Rivas, explicó después que el imputado “hoy no iba a responder preguntas” y que sólo había querido “referirse a la autopsia”, además de anticipar que “va a declarar en otras audiencias”.
Ese recorte no fue casual. Luque aprovechó su intervención para disputar uno de los núcleos del caso: la lectura clínica del cuadro final de Maradona. Allí sostuvo que “la insuficiencia cardíaca es un diagnóstico clínico médico” y planteó que “no se puede determinar en una autopsia”, en una línea que apunta directamente contra la interpretación acusatoria de las pericias y contra la idea de que Diego atravesó un deterioro evidente y no atendido.
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El otro punto fuerte de su testimonio apareció cuando se metió de lleno con el edema agudo de pulmón y con las maniobras posteriores al hallazgo del cuerpo. En ese tramo lanzó una de las frases más duras de la jornada: “Reanimaron un cadáver”. La expresión no quedó suelta; fue parte de un razonamiento con el que intentó sostener que el edema podía formarse en minutos durante una reanimación prolongada y no necesariamente como producto de una agonía extensa previa.
También discutió uno de los argumentos que la querella y la fiscalía habían puesto en circulación sobre las horas finales del exfutbolista. Luque afirmó que está “seguro” de que Maradona “no agonizó” y sostuvo que “no existe forma de determinar el tiempo de agonía”. Con esa afirmación buscó responder, por un lado, a la acusación lanzada en la primera audiencia, cuando la fiscalía habló de abandono y de una muerte precedida por horas de deterioro, y por otro a los dichos de Fernando Burlando, que había insistido esta mañana en que las “12 horas de agonía” estaban demostradas.
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La declaración también intentó reconstruir una historia clínica anterior a su vínculo con Diego. En ese punto, Luque aseguró que “a partir de 2007” Maradona “dejó de recibir medicación cardíaca” y remarcó que en aquel momento el paciente estaba bajo la atención de Alfredo Cahe, no de él. Esa parte de su exposición buscó correr hacia atrás la discusión sobre el seguimiento cardiológico y diluir la idea de que la responsabilidad por la insuficiencia del control médico recaía exclusivamente en el tramo final de la internación domiciliaria.
Otro eje de su defensa fue el intento de despegarse del rol que le atribuyen sobre la organización cotidiana de la internación. Luque negó haber aislado a Maradona y dijo: “Nunca aislé a Maradona; eso es falso”. En la misma línea, remarcó que él es neurocirujano, que todos lo sabían y que no se comunicaba con los enfermeros durante la internación domiciliaria, una serie de definiciones orientadas a recortar su incumbencia real dentro del dispositivo médico que hoy está bajo juicio.
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La jugada tuvo además un efecto procesal inmediato: los testigos previstos para hoy no declararon. Según informó TN, quedaron suspendidos los testimonios de Gianinna Maradona, del policía bonaerense que intervino ese día y de Juan Carlos Pinto, el médico de la empresa +Vida que certificó la muerte. El reordenamiento fue tan fuerte que, a la salida del tribunal, el propio Pinto habló con la prensa y dijo que le había llamado la atención que en la casa “no tenían los equipos médicos necesarios” para un paciente como Maradona.
La audiencia terminó así con un dato que excede las frases ruidosas del imputado. Luque logró adelantarse a los testigos, instalar su lectura médica antes de que ingresen otras voces sensibles del expediente y mostrar que su defensa no va a esperar pasivamente la acusación, sino que buscará disputar desde ahora la causa de muerte, el tiempo de agonía y el alcance de su rol profesional. El juicio recién empezó de nuevo, pero la declaración de hoy dejó una señal clara sobre lo que viene: una batalla técnica, áspera y cada vez más centrada en quién consigue imponer una explicación clínica creíble de la muerte de Maradona.
Fuente: NA, TN.
















