El riesgo país aflojó, pero el mercado sigue dudando del blindaje para la deuda

Actualidad16/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El aval del Banco Mundial alivió a los bonos argentinos y empujó una baja limitada del riesgo país, pero el mercado todavía no compra tranquilidad.

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Riesgo país

El tablero financiero respondió, pero sin euforia. Después de que el Banco Mundial confirmara gestiones para garantizar parte de los próximos pagos de deuda, el riesgo país retrocedió hasta la zona de los 519 puntos básicos, aunque los bonos en dólares siguieron negociando con leves bajas. La reacción existió, pero quedó lejos de un giro decisivo en la percepción sobre la solvencia argentina.

El dato central de la jornada no fue solo ese descenso moderado del indicador que mide el costo argentino frente al crédito internacional, sino el contraste entre la magnitud del anuncio y la tibieza del mercado. El Gobierno trabaja para cubrir vencimientos por más de USD 4.000 millones previstos para el 9 de julio, correspondientes a títulos Bonares y Globales. La estrategia apunta a reforzar la idea de que esos compromisos podrán pagarse sin tocar reservas del Banco Central.

En ese esquema, la reunión de Luis Caputo con Ajay Banga en Washington quedó en el centro de la escena. La negociación con el Banco Mundial forma parte de un paquete más amplio que también contempla recursos del FMI, la CAF y el BID. El objetivo oficial es usar esos avales para conseguir financiamiento más barato y despejar el tramo más inmediato del calendario de deuda.


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El propio Banco Mundial explicitó esa hoja de ruta con una definición que ordenó la lectura del mercado. El organismo señaló: “El Grupo Banco Mundial está trabajando en una garantía de hasta USD 2.000 millones para ayudar a refinanciar una porción relevante de la deuda de Argentina, reducir costos de financiamiento y crear mejores condiciones para un mayor flujo de inversión privada nacional e internacional”. Aun así, aclaró que la operación todavía depende de la aprobación de su Directorio Ejecutivo, un detalle que impide leer el anuncio como un cierre total del problema.

La mejora de los activos argentinos, por eso, fue más cauta que celebratoria. Poco antes de las 15, los bonos en dólares mostraban una baja promedio de 0,4%, mientras el riesgo país cedía apenas siete unidades, luego de tocar un mínimo intradiario de 515 puntos. Con esa referencia, los títulos soberanos siguen ofreciendo Tasas Internas de Retornosuperiores al 9% anual en dólares, una señal de que el castigo financiero todavía no se disipó.

La pregunta de fondo es por qué, aun con apoyo de organismos multilaterales, el mercado no reacciona con más fuerza. Una respuesta surge del propio umbral que necesitaría la Argentina para volver a emitir deuda a costos razonables: el riesgo país debería bajar hacia los 370 puntos básicos para aspirar a colocar un bono a diez años con una tasa del 8%, tomando como referencia que el Tesoro de Estados Unidos rinde hoy 4,3% anual. Ese nivel aún luce lejano, incluso con el respaldo externo en negociación.

También pesa el calendario político y financiero que viene. En el mercado persiste la incertidumbre sobre las elecciones presidenciales de octubre de 2027 y sobre qué pasaría con la continuidad de la política de pagos si Javier Milei dejara el poder. Esa cautela ya apareció en la última licitación local, donde el AO28, que vence un año después de los comicios, convalidó una tasa de 8,5%, muy por encima del 5% del AO27.

Esa lectura quedó reflejada también en las voces de los analistas. Ignacio Morales, de Wise Capital, sostuvo: “A pesar de estos mejores costos de financiamiento, la brecha de tasas entre ambos plazos sugiere que los inversores mantienen cautela frente a los compromisos de deuda a largo plazo”. En la misma línea, Gabriel Caamaño, de Outlier, advirtió: “Más allá del crédito con garantía de organismos, la escasa reacción de los bonos domésticos puede ser porque seguimos con soluciones coyunturales, pero sin terminar de ir a lo que es la solución sustentable, que sería recuperar el acceso al mercado en condiciones aceptables”.


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El problema se vuelve todavía más áspero cuando se mira lo que viene después del corto plazo. Entre 2027 y 2031, el sector público deberá afrontar compromisos en moneda extranjera por decenas de miles de millones de dólares, entre bonos hard dollar, pagos al FMI, multilaterales, cancelaciones del Bopreal y el crédito REPO con bancos internacionales. En ese contexto, la acumulación de reservas y los avales externos pueden servir para atravesar una parte del recorrido, pero no para resolver por sí solos toda la curva de vencimientos.

Por eso el alivio financiero que produjo el anuncio del Banco Mundial resulta importante, aunque todavía insuficiente para cantar victoria. El Gobierno consiguió una baja del riesgo país y una señal de respaldo internacional en un momento sensible, pero el mercado sigue mirando más allá del próximo pago y exige una salida más estable. La deuda de julio parece hoy más cubierta; la confianza de largo plazo, en cambio, sigue en negociación.

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