
Vaca Muerta Oil Sur ya monta piezas gigantes en Río Negro para sacar más crudo al mundo
Actualidad16/04/2026
REDACCIÓNEn Allen y Punta Colorada ya se ejecutan maniobras de gran porte para sostener la futura salida de petróleo, con tanques, domos y montaje especializado.

La postal más fuerte del proyecto Vaca Muerta Oil Sur ya no está en los anuncios ni en las proyecciones, sino en las estructuras que empezaron a levantarse en Río Negro para sostener la futura exportación de crudo. En dos puntos decisivos del esquema, Punta Colorada y Allen, la obra empezó a mostrar escala real con maniobras de alto porte, materiales especiales y equipos numerosos trabajando sobre piezas gigantes. El movimiento no se concentra en una sola instalación, sino en un sistema pensado para sacar petróleo argentino con otra capacidad y otra logística.
Uno de esos frentes está en Punta Colorada, donde se completó el montaje del techo del primer tanque de almacenamiento, identificado como TK404. Esa estructura forma parte del núcleo duro del proyecto y anticipa el tipo de infraestructura que se busca consolidar sobre la costa atlántica. El dato no es menor, porque ese punto aparece como una de las bases físicas para convertir la producción en salida efectiva hacia el exterior.


Cada tanque de esa terminal tendrá una capacidad de 120.000 metros cúbicos, con 82 metros de diámetro y 35 metros de altura. Esas dimensiones lo ubican en una categoría de obra que exige diseño, precisión y una operación pensada para resistir condiciones costeras. El proyecto no trabaja con soluciones genéricas, sino con tecnología adaptada a un entorno donde seguridad y durabilidad no pueden fallar.
La magnitud del montaje se entiende mejor cuando se baja a números concretos. Cada tanque demanda alrededor de 1.500 toneladas de acero y más de un millón de pulgadas de soldadura, un volumen que deja claro que no se trata de una obra complementaria ni de un accesorio del sistema. En el caso del techo instalado en Punta Colorada, la pieza fue construida íntegramente en aluminio, pesa 57 toneladas y necesitó cerca de 30.000 bulones para su armado.
Esa maniobra, además, no fue resuelta con un equipo mínimo ni con personal de rutina. En el montaje trabajaron 60 personas, de las cuales 35 recibieron capacitación específica para esa tarea. La escena muestra un tipo de infraestructura que no solo exige materiales y maquinaria, sino también mano de obra preparada para operaciones poco frecuentes y de mucha exigencia técnica.
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El otro punto fuerte del proyecto se desarrolla en la Estación Cabecera Allen, donde se concretó la instalación del domo geodésico de aluminio del tanque TK AG 007. Esa pieza fue pensada como una solución de ingeniería orientada a mejorar la vida útil de los activos, reducir impacto ambiental y elevar estándares operativos. Ahí aparece una de las claves de VMOS: no se apoya solamente en tamaño, sino también en decisiones técnicas ligadas al rendimiento y a la sustentabilidad de la operación.
El domo fue diseñado y construido bajo la Norma API 650 – Apéndice G por Tecnagent, montado por AESA y supervisado por YPF. Esa articulación entre empresas da una idea bastante clara del nivel de especialización que requiere la obra. No es un montaje más dentro de una planta industrial, sino una intervención que obliga a coordinar distintos actores bajo parámetros técnicos muy precisos.
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La maniobra de izaje en Allen también quedó marcada por cifras que muestran la escala del trabajo. Para instalar esa estructura se utilizó una grúa de 600 toneladas, se organizaron 32 puntos de soporte y participaron más de 75 especialistas. Ese despliegue convierte a la estación cabecera en otra pieza central dentro de un proyecto que necesita funcionar como una cadena continua y no como obras aisladas entre sí.
Lo que está ocurriendo en esos dos puntos de Río Negro muestra que Vaca Muerta Oil Sur empezó a tomar forma material como infraestructura de salida para el petróleo argentino. Los tanques, domos y montajes que hoy se ejecutan son parte de una arquitectura pensada para combinar escala, eficiencia e innovación en la logística energética. Si ese sistema logra completarse como fue concebido, no solo cambiará la capacidad de exportación, sino también la manera en que la región se inserta en el mapa del crudo hacia el mundo.














