
Cerró de golpe otra cadena y crece la crisis en casas de electrodomésticos
Actualidad17/04/2026
Sergio BustosEl cierre repentino de locales volvió a encender señales de alarma en el sector de electrodomésticos. Esta vez, la cadena Pardo bajó sus persianas en Córdoba sin previo aviso, en un movimiento que sorprendió tanto a clientes como a trabajadores y que vuelve a exponer la fragilidad del rubro.

En ciudades como Río Cuarto y General Deheza, las sucursales directamente no abrieron sus puertas. Los empleados se enteraron de la situación al llegar a trabajar y encontrar los locales cerrados, una escena que se repite cada vez con más frecuencia en un sector que atraviesa una crisis sostenida.
El caso no aparece como un hecho aislado. La empresa ya venía aplicando ajustes en otras plazas, con cierres parciales y reorganización de operaciones en distintos puntos del país. Incluso en Buenos Aires había reducido su presencia meses atrás, lo que anticipaba un escenario complejo que ahora se profundiza.


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Desde el ámbito gremial confirmaron que la firma ofreció indemnizaciones, aunque los montos fueron rechazados por los trabajadores. La situación generó preocupación en el sector comercial, donde advierten que este tipo de desenlaces se multiplican y afectan a toda la cadena.
“El cierre es consecuencia de la caída del poder adquisitivo. Las cadenas de electrodomésticos plantean que bajaron mucho las ventas y que no les cierran los números. No es la única empresa que está en esa situación”, explicó José Luis Oberto, titular de la Asociación Gremial de Empleados de Comercio de Córdoba.
El deterioro del consumo aparece como uno de los factores centrales. En un contexto donde los ingresos pierden capacidad frente a los gastos básicos, la compra de electrodomésticos queda relegada. Se trata de productos que suelen postergarse cuando el margen económico se reduce.
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Los números reflejan ese cambio de comportamiento. El sector registró una caída del 18,6% interanual en ventas durante el último trimestre de 2025, con bajas en todas las categorías. Desde heladeras hasta pequeños dispositivos, ningún segmento logra sostener el ritmo de años anteriores.
A diferencia de otros momentos, el problema ya no pasa tanto por los precios. Incluso con una baja promedio del 6,6% en los valores de los productos, el consumo no reacciona. La explicación está en la falta de ingresos disponibles, que limita cualquier posibilidad de financiar compras.
El crédito, históricamente clave para el negocio, también muestra señales de agotamiento. La morosidad creció de manera abrupta y supera el 40% en el sector, con casos extremos donde seis o siete de cada diez clientes no pueden pagar las cuotas. Esa situación golpea directamente en la estructura financiera de las empresas.
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Las principales cadenas no quedan al margen. Frávega, Cetrogar y Megatone registran niveles elevados de incumplimiento en sus financiamientos, mientras otras firmas avanzan con cierres y reconfiguración de locales para sostener operaciones. El ajuste atraviesa a todo el rubro, sin distinción.
El antecedente más fuerte sigue siendo Garbarino, cuya quiebra marcó un antes y un después. Sin embargo, los episodios recientes muestran que la crisis no se detuvo y que el modelo de negocio enfrenta un escenario cada vez más difícil de sostener.
El cierre de Pardo en Córdoba se suma así a una serie de señales que reflejan un problema más amplio. Menos ventas, más deudas impagas y costos financieros en alza configuran un panorama que obliga a las empresas a tomar decisiones drásticas, muchas veces sin margen de maniobra.















