Amenazas de tiroteos en escuelas, un miedo que ya se expande por la Patagonia

Policiales17/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Santa Cruz expuso un problema que ya cruza ciudades patagónicas y otras provincias, con pintadas, mensajes virales y escuelas obligadas a activar protocolos preventivos.

Amenazas
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Los baños escolares, las paredes intervenidas y los grupos de mensajería empezaron a cumplir una función siniestra en varias ciudades del sur: convertirse en el soporte de amenazas que alteran jornadas enteras, obligan a activar protocolos y meten miedo antes de que suene el timbre. La Patagonia ya no mira estos episodios como hechos aislados, porque las inscripciones y mensajes intimidatorios aparecen en distintos puntos con formatos parecidos y efectos inmediatos sobre estudiantes, docentes y familias. Santa Cruz quedó esta vez como caso testigo de un problema que también golpeó a otras localidades patagónicas y que encuentra antecedentes recientes en Chubut, con ciudades como Puerto Madryn y Trelew, además de registros en Buenos Aires y otras provincias.

El mapa que encendió la preocupación se armó rápido y con varias marcas sobre el mismo territorio. En Río Gallegos, Caleta Olivia y Puerto San Julián aparecieron mensajes que anticipaban presuntos ataques armados, y cada una de esas situaciones obligó a intervenir a directivos, policías y autoridades educativas. A esa secuencia se sumó un dato todavía más inquietante: el fenómeno ya se registró en más de veinte escuelas de distintas provincias argentinas, con frases repetidas, fechas señaladas y publicaciones que circularon con velocidad en redes sociales y chats escolares.


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En la capital santacruceña, la situación tomó cuerpo dentro de los colegios industriales N°6 y N°4, donde quedaron expuestas pintadas en baños con amenazas explícitas. Una de ellas decía “Tiroteo mañana 17/04/206 en la escuela, nadie se salva!!”, y otra advertía “Mañana tiroteo todo”, dos mensajes que alcanzaron para romper la rutina, empujar denuncias y poner a las familias en estado de máxima atención. En Puerto San Julián, el Instituto María Auxiliadora siguió una línea todavía más drástica: radicó la denuncia, revisó cámaras de seguridad, convocó a padres y alumnos a una reunión obligatoria y suspendió la jornada escolar como medida preventiva.

Frente a ese avance, el Ministerio de Seguridad de Santa Cruz resolvió reforzar acciones junto con Educación y la Policía provincial, con presencia preventiva dentro de los establecimientos y en su entorno inmediato. La decisión intentó bajar tensión en una comunidad educativa que empezó a convivir con la idea de que cualquier inscripción en una pared puede disparar un operativo, una evacuación o un corte total de actividades. En ese esquema, el Gobierno provincial también buscó dejar planteado que estas conductas, aun cuando algunos intenten presentarlas como bromas, tienen consecuencias concretas sobre el orden escolar y pueden derivar en sanciones legales.

El punto donde más crujió la respuesta institucional apareció en Caleta Olivia, donde varias familias reclamaron información clara y a tiempo. Una madre de la Escuela Industrial de Caleta Olivia N°1 resumió esa molestia con una frase que dejó al descubierto el malestar: “Nos enteramos por nuestros propios hijos, no por la escuela. Hubo presencia policial y no fuimos notificados. Lo mínimo que corresponde es informar y decir qué medidas se van a tomar”. El reclamo no quedó limitado al miedo por una amenaza puntual, porque también puso sobre la mesa la fragilidad con la que muchas veces circula la información en medio de episodios sensibles.


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La expansión del problema también empujó a mirar más allá de las paredes de cada escuela. Las autoridades ubicaron a las redes sociales como un factor central, tanto por su capacidad para amplificar mensajes intimidatorios como por la posibilidad de que funcionen como caja de resonancia o terreno de imitación entre adolescentes. En ese plano, otra madre, Cindy Hernández Natera, marcó un punto que atraviesa a todas las jurisdicciones involucradas: “Es importante saber qué van a hacer las instituciones y también que los padres hablemos seriamente con nuestros hijos, estemos atentos a su salud mental. Es un tema muy preocupante”.

La dimensión nacional del fenómeno agregó espesor a la inquietud patagónica. El material aportado menciona casos en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Chubut, Neuquén, Río Negro, Tierra del Fuego y Santa Fe, con amenazas que aparecieron en baños, paredes y publicaciones digitales bajo fórmulas parecidas, como anuncios de “mañana tiros” o referencias a fechas concretas. Esa repetición abrió la hipótesis de un efecto contagio e incluso de un reto viral, en un contexto especialmente sensible por el antecedente reciente del asesinato de un menor durante el ataque de un compañero en un colegio de San Cristóbal, Santa Fe.


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En las escuelas donde aparecieron estas advertencias, la rutina dejó de apoyarse sólo en clases, asistencia y horarios. Entraron en juego fiscalías, fuerzas de seguridad, organismos de protección, reuniones con familias, monitoreo de cámaras y tareas de contención dentro del aula, una combinación que mezcla prevención dura con acompañamiento emocional. A la vez, las autoridades intentan determinar si los hechos responden a acciones aisladas de alumnos, si hay conexiones entre distintos mensajes o si la circulación de amenazas se replica por imitación en distintas ciudades del país.

Fuente: Tiempo Sur, La opinión Austral

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