
Rawson estrenó el salón Diego Rois y recuperó un espacio para el club Juventus
Deporte18/04/2026
REDACCIÓNEl Club Juventus inauguró un nuevo salón con el nombre del joven rawsense cuya historia conmovió a la ciudad y volvió memoria un proyecto barrial.

Donde hasta hace no mucho había un sector degradado que complicaba la vida diaria del club, este sábado apareció una escena bien distinta: vecinos, familias, dirigentes y chicos alrededor de un salón nuevo dentro del predio de Juventus. La inauguración del espacio “Diego Rois” le dio forma concreta a una obra esperada en Rawson y dejó al barrio con una infraestructura que ya no funciona como promesa, sino como lugar disponible para reunirse, entrenar, organizar actividades y seguir creciendo. El cambio material, esta vez, quedó atado a un nombre que en la ciudad arrastra una carga emocional profunda.
El acto se realizó este sábado por la mañana en la intersección de Alfredo Palacios y Neuquén, dentro de la zona deportiva de la capital provincial, con la presencia del gobernador Ignacio Torres, autoridades de Chubut Deportes, dirigentes del club, funcionarios y vecinos. La obra demandó una inversión de 15 millones de pesos y comprendió no sólo la construcción del salón de usos múltiples, sino también el cercado del predio y el equipamiento necesario para que el espacio pueda alojar actividades sociales, deportivas y culturales. En términos barriales, no se trató de una cinta cortada y una foto oficial: el club sumó una pieza que le ordena presente y futuro.


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El nombre del salón explica por qué la inauguración tuvo un espesor distinto al de otras obras deportivas. Diego Rois había conmovido a buena parte de Rawson durante 2024, primero por la larga espera de un órgano, después por un trasplante cardiopulmonar de más de diez horas realizado en mayo y más tarde por la noticia de su fallecimiento en agosto, luego de meses de internación y de una cadena de gestos solidarios que movilizó a la comunidad. Ese recorrido convirtió su historia en una referencia de esfuerzo, acompañamiento colectivo y pelea frente a la adversidad, mucho antes de que su nombre quedara fijado en una pared del club.
La ceremonia recogió esa dimensión de memoria activa y la trasladó al corazón de una institución barrial. Milton Reyes lo dijo de manera explícita al remarcar que “una institución que no tiene memoria difícilmente pueda crecer”, y ligó ese homenaje con la presencia de la madre de Diego en el acto y con el sentido de pertenencia que, según planteó, empujó la recuperación del lugar. Así, el salón dejó de ser sólo un espacio útil: pasó a funcionar también como una marca de identidad para un club que quiso anclar su crecimiento en una historia reconocible por toda la comunidad.
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La apuesta, además, no quedó encerrada en el homenaje. Durante el acto, Torres vinculó la obra con la posibilidad de que Juventus incorpore categorías inferiores y amplíe su trabajo con chicos del barrio, y sostuvo que “lo que antes era considerado un espacio abandonado, hoy es un club que va a empezar, dentro de muy poco, a contar con categorías inferiores”. En esa misma línea agregó que los más chicos tendrán un lugar “no solo para hacer deporte, sino también para formarse como personas junto a amigos y vecinos”, una definición que coloca al deporte como herramienta de socialización y no apenas como competencia.
La estructura inaugurada fue pensada justamente para acompañar esa lógica. El proyecto incluyó instalaciones eléctricas y sanitarias, terminaciones, condiciones de accesibilidad y un formato versátil para reuniones, capacitaciones y eventos comunitarios con comodidad y funcionalidad. El dato importa porque el club no ganó únicamente un salón para un uso ocasional, sino una base material capaz de sostener actividades de distinto tipo para la familia de Juventus y para los vecinos de los barrios aledaños.
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En el discurso oficial apareció también una lectura más amplia sobre lo que representa una obra de este tipo en un club chico. Reyes recordó que ese sector del predio era “un terreno baldío abandonado” y planteó que suponía un riesgo para los chicos que se acercaban a entrenar, de modo que la intervención no sólo mejora la infraestructura, sino que corrige una precariedad concreta del entorno cotidiano. La transformación, en ese punto, no puede medirse sólo por el monto invertido, sino por haber convertido un área problemática en un espacio resguardado y activo dentro de la vida del club.
La dirigencia de Juventus se encargó de remarcar que esa recuperación no se explica sin acompañamiento comunitario. José Luis Vera, presidente de la institución, expresó estar “profundamente agradecido de que el club sea parte de la ciudad” y puso el acento en las familias y en los chicos que siguieron cerca del proyecto cuando todavía “no había nada”. Esa mirada coincidió con otra frase de Torres, quien aseguró que el club seguirá creciendo, que tendrá la cancha con la que sueña y que el resultado de esa tarea colectiva podrá verse nuevamente con el paso del tiempo.
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El salón Diego Rois quedó inaugurado, pero su verdadero sentido empezará a medirse desde ahora. Si ese espacio logra convertirse en punto de encuentro, formación y pertenencia para chicos y familias, el homenaje habrá pasado del gesto simbólico a una consecuencia concreta sobre la vida barrial. Rawson no sólo sumó una obra en un club: fijó en ladrillos y uso comunitario una memoria que la ciudad ya había hecho propia.
















