El alfajor creado por el cantante de Turf agota stocks y expone un consumo de crisis

Actualidad19/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Desde una planta activa en Lugano hasta una startup hotelera y una consultora federal, tres negocios muestran dónde todavía aparece demanda.

Alfajor de joaquín Levinton Pescado Raúl
Alfajor de joaquín Levinton Pescado Raúl

Una planta de 26.000 metros cuadrados en Lugano trabaja las 24 horas, los siete días de la semana, con 400 empleados y una producción diaria de 1,5 millones de alfajores. Ese ritmo sostenido aparece en un momento de bolsillos ajustados y le da forma a una postal singular del consumo argentino. En los kioscos, un alfajor triple de $1.300 funciona, según la propia fuente, como reemplazo del almuerzo para muchos compradores.

Sobre esa estructura industrial apareció una novedad que salió del libreto clásico del rubro. Joaquín Levinton, líder de Turf, se asoció con la firma para lanzar Pescado Raúl, el alter ego que tomó vuelo masivo durante su paso por MasterChef. El CEO Claudio Messina resumió el resultado con una frase contundente: “Rompemos stock todos los días con ventas que alcanzan a 70.000 unidades”.


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Detrás de ese volumen hay una historia empresarial que cruza tradición familiar, industria alimenticia y una marca instalada desde hace décadas. La sociedad Dielo, nacida de la unión de los apellidos Diéguez y López, encontró su nombre cuando llegó desde Italia una máquina con la inscripción Fantoche en 1976. Hoy, con Antonio Diéguez en la presidencia y después de la salida de los López de la sociedad, la segunda y tercera generación de esa familia sostiene un negocio que además ya puso la mira en exportaciones a Uruguay, Paraguay, Europa y Brasil.

El mapa empresario que dibuja la fuente sigue por un carril muy distinto, aunque igual de revelador sobre dónde se mueve hoy el negocio. Tras la pandemia, Martín Soto y Brenda Pietraccone, ambos con pasado en el BID, lanzaron la consultora Yinyang para estructurar proyectos y facilitar acceso a financiamiento internacional con mejores plazos. Esa tarea ya los ubicó en programas de educación, salud, transformación digital, agua y saneamiento en provincias argentinas, además de logística portuaria y desarrollos productivos.


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La consultora ya sumó trabajos en Mendoza, Chaco, Santa Fe, Río Negro, Córdoba, Jujuy y Formosa, y al mismo tiempo abrió oficinas en El Salvador y México. En el país de Nayib Bukele, su tarea se canaliza vía la CAF para estructurar programas de digitalización, telemedicina y alfabetización temprana. Dentro de ese recorrido aparece además una operación de alto impacto local: el financiamiento inédito de US$100 millones para la ampliación y el techado del Estadio Mâs Monumental, con fondos de BID Invest y la CAF, junto con un compromiso social ligado a becas, al Instituto River Plate y a la residencia juvenil Casa River.

La tercera escena del mismo tablero empresario se apoya en tecnología aplicada a un negocio donde la velocidad de respuesta define ventas. Gonzalo Rioja, de 33 años e ingeniero civil egresado de la Universidad Nacional de La Plata, se unió a Agustín Albiero y Santiago Smoris para crear We Speak, una herramienta pensada para hoteles que buscan contestar más rápido los pedidos de los clientes. El proyecto nació después de detectar que muchos establecimientos perdían competitividad por demoras en la atención.

La solución tomó forma en 2024 con agentes de Inteligencia Artificial que permiten a los hoteles independizarse de Booking y administrar mejor la relación con el pasajero. En poco tiempo, la startup reunió una cartera de 700 hoteles en 20 países, con un 43% de esa clientela en la Argentina. Entre los clientes aparecen las cadenas Howard Johnson y Days Inn, de la familia Albamonte, dentro de un esquema de negocios que cobra una comisión de US$ 1,47 por reserva.


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Ese recorrido deja una foto menos lineal del mercado argentino que la que suele ofrecer la discusión general sobre consumo y actividad. Un alfajor económico en términos relativos sostiene una demanda masiva en kioscos, una consultora encuentra espacio en el armado de financiamiento público de largo plazo y una startup tecnológica captura una necesidad concreta del sector hotelero. En cada caso, la fuente muestra un mismo patrón: la demanda no desaparece por completo, sino que se desplaza hacia productos, servicios y soluciones que resuelven urgencias muy concretas.

Por eso el dato más fuerte del Pescado Raúl excede la anécdota del rockero que lanzó su propio alfajor. La historia se vuelve más amplia cuando se la mira junto a la maquinaria de Fantoche, la expansión de Yinyang y el crecimiento de We Speak. Ahí aparece una radiografía precisa de época, donde conviven consumo austero, financiamiento sofisticado y herramientas tecnológicas que buscan capturar negocios en un mercado exigente.

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