
Otro argentino cayó en Brasil por injuria racial tras un escándalo en un súpermercado
Policiales22/04/2026
REDACCIÓNUn hombre de 67 años fue detenido en Copacabana tras ser acusado de insultar a una cajera en un supermercado. El caso reavivó el antecedente reciente de Agostina Páez.

Otro ciudadano argentino volvió a quedar detenido en Brasil por una causa vinculada a injuria racial, en un episodio que volvió a encender alarma por este tipo de hechos en Río de Janeiro. Esta vez se trata de un hombre de 67 años, arrestado en el barrio de Copacabana después de una discusión con una cajera dentro de un supermercado. El caso se conoció apenas semanas después del regreso a la Argentina de Agostina Páez, la abogada santiagueña que también quedó involucrada en una causa por discriminación en ese país.
El episodio ocurrió el lunes 20 de abril en un comercio ubicado sobre la calle Siqueira Campos, en la zona sur carioca. Según medios brasileños, el hombre vive en Brasil desde hace al menos dos años y empezó a quejarse por la demora en la atención mientras esperaba en la fila de la caja. La empleada involucrada tiene 23 años y fue quien denunció haber recibido ofensas de contenido racista.


De acuerdo con el relato difundido por la prensa local, la situación se tensó cuando el cliente la mandó a callar más de una vez y la discusión subió de tono. El País de España reportó que la víctima declaró haber escuchado el insulto “negra puta”, una frase que dio sustento a la acusación por injuria racial. Ese detalle terminó de convertir una pelea en la fila en un expediente penal.
La intervención no llegó por personal interno del supermercado, sino por otro argentino que presenció la escena y dio aviso a la Guardia Municipal de Río de Janeiro. Los agentes se encontraban patrullando la zona y actuaron en el lugar, donde detuvieron al acusado en flagrancia. Después lo trasladaron a la 12ª Comisaría de Policía, ubicada en el mismo barrio de Copacabana.
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Hasta ahora, las autoridades no difundieron públicamente los nombres de la víctima ni del detenido en la comunicación oficial del caso. Sí quedó confirmado que el procedimiento fue informado por la Guardia Municipal y recogido por distintos medios de Brasil, que remarcaron el carácter flagrante de la detención. La edad del acusado, el lugar del hecho y la denuncia de la joven fueron los primeros datos asentados en la cobertura del episodio.
El nuevo arresto inevitablemente quedó enlazado con el antecedente todavía fresco de Agostina Páez. La abogada argentina había sido acusada en Río de Janeiro por hacer gestos e insultos racistas contra empleados de un bar en Ipanema, y recién pudo volver a la Argentina a comienzos de abril luego de una autorización judicial. Su salida estuvo condicionada al pago de una caución equivalente a 60 salarios mínimos, alrededor de 20 mil dólares, mientras continúa el proceso.
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Ese antecedente ayudó a dimensionar otra vez la severidad con la que Brasil trata este tipo de delitos. En ese país, la injuria racial tiene encuadre penal y puede derivar en penas de prisión, además de medidas restrictivas durante la investigación. La experiencia reciente de Páez, que pasó más de dos meses sin poder regresar al país, volvió a instalar esa diferencia con fuerza en la opinión pública argentina.
En este nuevo caso, la investigación recién empieza y todavía no se conocen detalles sobre una eventual defensa del detenido ni sobre posibles medidas alternativas. Pero el cuadro general ya quedó planteado: otro argentino fue acusado por expresiones racistas en Río, en una ciudad donde estas conductas tienen una respuesta judicial cada vez más rápida y visible. Lo que parecía una discusión menor dentro de un supermercado terminó convertido en un caso penal con repercusión internacional.














