
La diputada defendió el proyecto de regularización y planteó que más registros implican mayor control. El debate suma tensión por su impacto en seguridad y prevención.

El Congreso volvió a poner en agenda un tema sensible y con impacto directo en la vida cotidiana. La discusión sobre la tenencia de armas tomó impulso con un proyecto que busca ampliar el registro y modificar los mecanismos de control. En ese contexto, una frase de Patricia Bullrich sintetizó el enfoque oficialista y marcó el tono del debate.
Durante su exposición, la diputada sostuvo que “mas armas registradas significa mas control y seguridad”, una definición que resume la lógica del proyecto. La iniciativa apunta a regularizar situaciones que hoy quedan por fuera del sistema y a fortalecer la capacidad estatal para seguir el recorrido de cada arma. El planteo no pasa por aumentar la circulación, sino por hacerla visible.


La discusión se dio en un plenario de las comisiones de Justicia y Asuntos Penal y de Seguridad Interior. Allí, Bullrich defendió la necesidad de avanzar con herramientas que permitan ordenar un escenario que considera fragmentado. La intención del oficialismo es llevar el proyecto al recinto en la primera semana de mayo.
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Uno de los ejes centrales está en la modernización del sistema. La propuesta incluye procesos de digitalización y cambios administrativos que buscan facilitar la registración. Según explicó la legisladora, esto permitiría reducir barreras que hoy dejan a usuarios fuera del circuito formal.
En ese sentido, cuestionó el funcionamiento previo y señaló que “había personas que, por obstáculos del sistema, terminaban quedando fuera de la ley sin haber cometido una conducta ilícita”. La afirmación apunta a una crítica directa a la burocracia y a sus efectos sobre quienes intentan cumplir con los requisitos legales.
La trazabilidad aparece como otro concepto clave dentro del proyecto. Bullrich lo definió de manera directa al afirmar que “el principio es claro: el arma registrada es el arma trazable”. Esa idea se conecta con la posibilidad de seguir el recorrido de cada arma y de intervenir ante situaciones irregulares.
El planteo también incluye una advertencia sobre lo que ocurre fuera del sistema. La diputada remarcó que “cuando un arma está completamente fuera del sistema, se convierte en un riesgo para la sociedad. Si está registrada, el Estado tiene herramientas concretas para controlarla”. El foco se pone en reducir el margen de ilegalidad más que en restringir el acceso.
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Otro punto relevante del debate es el rol de las provincias. Desde el oficialismo impulsan una mayor coordinación federal para que el esquema funcione de manera integrada. La idea es que el control no dependa solo de una jurisdicción, sino que se articule a nivel nacional.
Bullrich vinculó esta necesidad con situaciones sensibles y sostuvo que “frente a situaciones sensibles como las que hoy atravesamos en escuelas, este sistema aporta herramientas de prevención y protección para las familias”. La referencia amplía el alcance del proyecto hacia escenarios de alta preocupación social.
Finalmente, la discusión incluye el plazo de vigencia del régimen. La legisladora consideró que la regularización no debería limitarse en el tiempo y afirmó que “es un proceso que requiere continuidad. Quizás incluso hubiera sido deseable un plazo más largo, porque esta tarea de regularización debería tener un carácter permanente”. La idea de un esquema sostenido refuerza la intención de instalar un cambio estructural.















