
El sindicato de Petroleros Privados acordó un aumento del 8,6% para cerrar el tramo final de la paritaria anterior y ahora se prepara para abrir una nueva negociación salarial.

El gremio de Petroleros Privados de Río Negro, Neuquén y La Pampa selló un nuevo incremento salarial para sus afiliados y volvió a mover una negociación clave dentro de Vaca Muerta. El aumento acordado fue del 8,6% y corresponde al cierre del último tramo de la paritaria anterior, una discusión que ahora deja paso a una nueva mesa salarial para lo que resta de 2026 y los primeros meses de 2027.
La suba impactará en los haberes de abril y forma parte del acuerdo que completó los últimos tres meses del convenio vigente entre abril de 2025 y marzo de este año. De esa manera, el sindicato terminó de cerrar una etapa salarial que había quedado abierta y avanzó sobre una recomposición que busca sostener el poder adquisitivo de los trabajadores frente a la aceleración inflacionaria de los últimos meses.


El secretario general del gremio, Marcelo Rucci, explicó que este aumento corresponde al cierre del esquema anterior y anticipó que la próxima discusión comenzará en breve. Según indicó, la nueva negociación podría iniciarse entre los últimos días de abril y los primeros de mayo, con el objetivo de darle rapidez a un debate que el sindicato considera central en el actual contexto económico.
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La actualización llega después de una mejora previa del 3%, anunciada en una asamblea realizada en enero, donde además se habían comunicado otros beneficios para los trabajadores del sector. En ese momento también se informó el 5% por zona, un bono extraordinario de $500.000 y la consolidación de la llamada asignación Vaca Muerta, fijada en $360.000.
Desde el gremio defendieron la estructura salarial acordada y sostuvieron que se trata de uno de los pocos convenios que logró ubicarse por encima de la inflación acumulada del período, estimada en más del 32%. En esa línea, consideraron que el nuevo ajuste permitirá recomponer parte de los ingresos después de un primer trimestre marcado por una nueva escalada de precios.
La negociación se desarrolló con la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) y la Cámara de Servicios Petroleros (Capese), y también incluyó al sindicato de Petroleros Jerárquicos con representación en la región. Aun así, el acuerdo todavía no fue homologado por el Gobierno nacional, que viene sosteniendo una política de aumentos salariales por debajo de la inflación para evitar mayor presión sobre los índices.
El reajuste se produce en un momento particularmente sensible para la actividad hidrocarburífera. Vaca Muerta viene de registrar nuevos niveles de producción, sobre todo en el gas, y mantiene altas expectativas por el impacto que podrían tener los proyectos exportadores sobre la costa de Río Negro. En ese escenario, la discusión salarial vuelve a quedar asociada no solo al costo de vida, sino también al peso estratégico que hoy tiene la cuenca neuquina en la economía energética nacional.
En paralelo, el frente sindical en la región sigue mostrando señales de movimiento. Días atrás, Rucci había expresado su preocupación por el fuerte arribo de trabajadores de otras provincias hacia la zona, un tema que también apareció en su reciente encuentro con el dirigente estatal Carlos Quintriqueo. Esa reunión fue leída como un gesto de acercamiento gremial, pero también como una señal política en un momento de reacomodamiento del mapa laboral patagónico.
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Con este nuevo aumento, el sindicato petrolero cierra una etapa y abre otra casi sin pausa. La suba del 8,6% actúa como puente entre el convenio que terminó y la negociación que está por empezar, en una actividad donde los salarios, la inflación y el crecimiento de Vaca Muerta vuelven a cruzarse en el centro de la escena.















