
La confianza del consumidor volvió a caer y quedó en un nivel que no se veía desde 2024
Actualidad23/04/2026
REDACCIÓNEl índice registró una baja mensual y también interanual, con retrocesos en todas las regiones y en cada uno de los componentes que miden expectativas económicas.

La percepción económica de los argentinos volvió a mostrar señales de deterioro en abril. El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) se ubicó en 39,64 puntos, un valor que marca un retroceso respecto de meses anteriores y que vuelve a niveles que no se registraban desde mediados de 2024.
El dato no solo refleja una caída reciente, sino también una tendencia que se sostiene en el tiempo. En comparación con marzo, el indicador bajó un 5,68%, mientras que frente al mismo mes del año pasado el descenso alcanza el 10,12%. Esa combinación de caídas refuerza la lectura de un clima económico que pierde impulso.


El índice es elaborado por el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella y funciona como un termómetro de expectativas. A través de encuestas, mide cómo evalúan los hogares su situación personal, el contexto macroeconómico y si consideran conveniente realizar compras importantes.
El relevamiento, realizado por Poliarquía Consultores entre el 6 y el 17 de abril en 40 centros urbanos, mostró que el indicador quedó en su punto más bajo desde julio de 2024. En aquel momento había alcanzado 39,1 unidades, un nivel muy cercano al actual.
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El retroceso no se limita a un sector o región. En términos geográficos, la caída se registró en todo el país, con mayor intensidad en el Interior, donde el índice descendió un 10,57% mensual. Luego se ubicaron la Ciudad de Buenos Aires con una baja del 6,69% y el Gran Buenos Aires con un retroceso del 1,53%.
Cuando se observa la comparación interanual, también aparecen diferencias regionales. El indicador se ubica 11,29% por debajo en el Gran Buenos Aires, 10,10% en la Ciudad y 8,43% en el Interior. Esos números muestran que la pérdida de confianza no es homogénea, pero sí generalizada.
Dentro del índice, todos los componentes se movieron en terreno negativo. El mayor descenso se registró en el subíndice de Bienes Durables e Inmuebles, que cayó 9,51%. Ese dato suele interpretarse como un freno en la disposición a realizar gastos importantes o inversiones.
También se registraron caídas en la percepción sobre la situación macroeconómica, con una baja del 4,30%, y en la evaluación de la situación personal, que retrocedió 3,96%. La combinación de estos tres factores muestra un panorama de expectativas más cautelosas.
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Otro dato que aparece como señal relevante es la evolución de las condiciones presentes y las expectativas futuras. En ambos casos, el índice registró caídas. La percepción sobre la situación actual se deterioró un 9,03% en el mes y un 9,7% en la comparación anual.
En cuanto a las expectativas, la baja fue del 3,3% respecto de marzo y del 10,4% frente a abril del año pasado. Ese comportamiento sugiere que no solo se evalúa peor el presente, sino que también se proyecta un escenario menos favorable hacia adelante.
El recorrido del índice durante la actual gestión muestra un pico en enero de 2025, cuando alcanzó los 47,38 puntos. Desde ese momento, el indicador acumula una caída del 16,33%. Sin embargo, si se toma como referencia el piso de enero de 2024, cuando había llegado a 35,6 unidades, el nivel actual todavía se ubica por encima.
La evolución del ICC vuelve a poner en escena el humor económico de los hogares, un factor que suele incidir en el consumo y en la dinámica general de la economía. Con los últimos datos, el indicador deja ver un escenario donde las expectativas pierden fuerza y las decisiones de gasto se vuelven más cautelosas.














