Cuatro de cada diez argentinos buscan un segundo trabajo para sostener sus ingresos

Enfoques24/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Un relevamiento de la consultora Delfos reveló que el 43% de los argentinos mayores de 18 años está buscando otra ocupación no por estar desocupado, sino porque su salario actual no le alcanza. El fenómeno golpea con más fuerza a jóvenes, trabajadores informales y también se expande en la Patagonia, donde el alto costo de vida empuja incluso a quienes tienen empleo formal.

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La dificultad para llegar a fin de mes dejó de ser una preocupación exclusiva de quienes están fuera del mercado laboral. En la Argentina actual, cada vez más personas con empleo activo se ven obligadas a buscar una segunda fuente de ingresos para sostener su nivel de vida, en un escenario donde el salario perdió capacidad de cobertura frente a los gastos básicos.

Un informe de la consultora Delfos mostró que 4 de cada 10 argentinos buscan otro trabajo porque el ingreso que reciben hoy no les alcanza. La cifra refleja un cambio profundo en la lógica del empleo: ya no se trata solamente de conseguir trabajo, sino de lograr que el trabajo permita vivir con cierta estabilidad.

Según el relevamiento, realizado sobre más de 3.000 argentinos mayores de 18 años, el 43% respondió que está buscando una ocupación adicional por insuficiencia de ingresos. En contraste, apenas un 20% afirmó que no necesita un empleo extra, mientras que el resto se distribuye entre quienes están fuera del mercado laboral o concentrados en otras actividades.

El fenómeno tiene como núcleo más visible a los jóvenes y adultos jóvenes, segmentos particularmente atravesados por la informalidad laboral, los salarios bajos y la falta de previsibilidad. Sin embargo, el estudio advierte que el problema dejó de ser exclusivo de ese universo y se volvió mucho más transversal.


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La búsqueda de un segundo ingreso también alcanza a jubilados, trabajadores independientes, empleados privados y personas con inserción formal. Esa expansión del problema muestra que ni el empleo registrado ni la autonomía laboral garantizan, por sí solos, una situación económica estable.

En términos geográficos, la mayor concentración de personas que buscan otro trabajo se registra en el Gran Buenos Aires con un 20%, seguido por el NEA con 19% y el NOA con 17%. Detrás aparece la Patagonia, con un 15%, un valor apenas por debajo de las zonas más golpeadas, pero con características propias.

En el sur del país, la búsqueda de un segundo empleo tiene un rasgo distintivo. Aunque el porcentaje no lidera el ranking nacional, la presión está marcada por el fuerte incremento de la canasta básica regional, los alquileres y el costo de los servicios, factores que erosionan incluso los salarios que en otras regiones podrían parecer competitivos

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Por eso, en la Patagonia el fenómeno no se explica solamente por la precarización o la falta de empleo formal. También se observa entre trabajadores del sector público, servicios, salud, educación e incluso entre empleados ligados a la actividad energética, donde el ingreso nominal es más alto pero muchas veces queda absorbido por un costo de vida mucho más exigente.

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El informe también traza un perfil ocupacional. A nivel nacional, quienes más buscan complementar ingresos son los trabajadores de oficios independientes y los empleados privados. En la Patagonia, en cambio, ganan peso los empleados públicos, los vinculados a servicios y los sectores atados a la dinámica petrolera, donde el encarecimiento del entorno empuja a buscar alternativas extra.


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Entre los rubros más afectados aparecen comercio y servicios, donde más de la mitad de los trabajadores busca una segunda ocupación. Les siguen construcción e independientes, donde la informalidad y la inestabilidad convierten a la changa o al trabajo adicional en una herramienta casi permanente para no perder poder adquisitivo.

En educación y salud el problema adopta otra forma: el pluriempleo suele darse dentro del mismo sistema, con más horas cátedra, guardias o turnos adicionales. Esa dinámica permite compensar ingresos, pero al mismo tiempo genera desgaste físico y mental, y expone un cuadro de agotamiento creciente entre quienes sostienen tareas esenciales.

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Otro dato que refuerza el diagnóstico es la percepción económica general. El relevamiento señala que el 49% de los encuestados considera que su situación es mala, una valoración que se combina con un deterioro de la calidad del ingreso y con una sensación extendida de vulnerabilidad, incluso entre personas que hoy siguen insertas en el mercado laboral.

La conclusión es contundente: en la Argentina, el empleo por sí solo ya no alcanza como garantía de bienestar. La búsqueda de un segundo trabajo se consolidó como una estrategia de supervivencia económica y, en regiones como la Patagonia, también como una respuesta al costo de vida creciente. El dato confirma que el problema no es únicamente laboral, sino también salarial y estructural.

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