
San Lorenzo ganó pero Gustavo Álvarez bajó la euforia exigiendo correcciones inmediatas
Deporte25/04/2026
REDACCIÓNEl triunfo dejó a San Lorenzo en una posición expectante dentro de la Zona A, pero el mensaje interno no se alineó con la euforia que suele acompañar a resultados de este tipo. La victoria por 1-0 frente a Platense modificó la tabla, aunque no alteró el tono que busca instalar el cuerpo técnico en el día a día.



La ubicación en zona de clasificación convive con una exigencia que no se negocia. El equipo alcanzó los 22 puntos y se sostiene entre los ocho mejores, por encima de rivales directos como Independiente y Unión de Santa Fe, pero el enfoque inmediato apunta a lo que todavía falta ajustar.
En ese marco, Gustavo Álvarez eligió marcar distancia con cualquier lectura triunfalista. “Me parece muy importante, en una cancha difícil, con un rival intenso. Dimos un paso adelante desde la solidez, el compromiso”, señaló al analizar el rendimiento, aunque enseguida introdujo matices sobre el funcionamiento.
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El entrenador identificó aspectos a corregir en el desarrollo del juego. “Tenemos que mejorar algunos aspectos en el juego, porque considero que tuvimos más acciones defensivas de las que tenemos que tener”, afirmó, en una evaluación que conecta el resultado con una búsqueda más amplia de equilibrio.
La agenda no da respiro y obliga a sostener la concentración. El próximo compromiso frente a Santos por la Copa Sudamericana aparece en el horizonte inmediato, lo que refuerza la necesidad de administrar energías sin perder intensidad competitiva.
En esa línea, Álvarez planteó una idea que atraviesa su conducción. “Primero, considero que el festejo siempre tiene que ser medido. Sobre todo, en semana tan corta. Un festejo medido”, expresó, al tiempo que explicó que el grupo debe convivir con la tranquilidad que dan las victorias y la autocrítica que dejan las derrotas.
El análisis también incluyó una mirada sobre los factores externos. El triunfo de Boca Juniors ante Defensa y Justicia favoreció indirectamente al Ciclón en la tabla, pero el DT relativizó ese impacto. “Nosotros no podemos cometer el error de que nos motive un resultado externo, ni a favor ni en contra”, sostuvo, reforzando la idea de independencia competitiva.
Otro de los puntos abordados fue la construcción del equipo desde lo conceptual. “El entrenador empieza a ganar las batallas cuando ve que el jugador asume la idea como propia, la internaliza y defiende como tal”, explicó, al referirse al proceso que intenta consolidar en el plantel.
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La gestión física también apareció como un elemento central en medio de la seguidilla. El caso de Alexis Cuello obligó a una decisión preventiva durante el partido. “Me hizo seña a mitad del primer tiempo que tenía algo en el isquio. Le pregunté si estaba al 100. Me dijo que no. Prefiero que no estén en campo jugadores que no están al 100”, detalló sobre el cambio.
El cierre del análisis volvió a ubicar la vara en un plano más alto que el resultado inmediato. “Estaré satisfecho cuando consigamos algo realmente importante”, advirtió, dejando claro que el objetivo no se agota en clasificar sino en sostener una evolución que respalde esa ambición.
La recta final del torneo y el cruce directo que se aproxima definirán el alcance de ese discurso. El equipo necesita sostener resultados y ajustar su funcionamiento en simultáneo, con un margen cada vez más estrecho para sostener el protagonismo.














