
Se rompió el bloque tecnológico: por qué Microsoft cae mientras Google resiste la era de la IA
Actualidad26/04/2026
REDACCIÓNEl mercado financiero empezó a castigar a las empresas de software que pueden ser automatizadas. El auge de los agentes inteligentes redefine quién gana y quién pierde.

El panel del S&P 500 muestra una calma engañosa, con una superficie estable que oculta un derrumbe masivo en los cimientos de la industria tecnológica. Mientras el índice general apenas oscila, por debajo se está produciendo una masacre de valuaciones en empresas que hasta ayer parecían intocables. Microsoft cerró su peor trimestre desde la crisis de 2008 con una caída del 23%, y Nvidia ya acumula un retroceso del 20% desde sus picos históricos, evidenciando que el dinero está buscando nuevos refugios.
Este fenómeno marca el fin de una era donde las "Big Tech" se movían como un bloque monolítico en la bolsa de Nueva York. Hasta hace poco, una subida de uno de los gigantes arrastraba al resto, pero esa correlación interna se rompió definitivamente de cara a los nuevos balances. Según explica Sergio Pernice, físico y director en UCEMA, hoy “hay ganadores y perdedores dentro del grupo” y el mercado empezó a distinguir quiénes tienen herramientas reales para esta etapa de transformación profunda.
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El motor de este cambio no es la inteligencia artificial que escribe textos, sino la llegada de los denominados agentes que ya están operativos. A diferencia de las versiones anteriores que solo producían predicciones, estos agentes concretan acciones y ejecutan flujos de trabajo completos sin intervención humana constante. “El mercado finalmente empezó a preguntarse: si los hyperscalers van a gastar más de US$600.000 millones en infraestructura este año, ¿cuándo empiezan a verse los retornos?”, señala Pernice sobre la presión que hoy sienten firmas como Microsoft o Amazon ante sus inversores.
La consecuencia directa es que el software tal como lo conocemos está volviéndose invisible para el usuario final y pierde valor estético. Si un agente es el que recorre las aplicaciones para cumplir una orden, el diseño de la interfaz y la experiencia de usuario pasan a un segundo plano absoluto. El objetivo ahora es que la aplicación sea amigable para el agente de IA y no para el humano, lo que vacía de sentido el branding tradicional y la visibilidad de muchas plataformas de servicios.
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El modelo de negocios por suscripción o licencia mensual está bajo fuego cruzado porque la tecnología agéntica permite construir herramientas a medida en cuestión de días. Muchas empresas están dejando de lado la opción de comprar software genérico para desarrollar su propia solución interna con ayuda de la IA. Esto explica por qué Salesforce cayó un 28% y Atlassian, dueña de Trello, se desplomó un 35% al ver amenazada su hegemonía en la organización de procesos y el soporte técnico.
La comparación entre Alphabet y Microsoft revela quién posee las piezas estratégicamente escasas en esta nueva etapa del silicio. Google corre con ventaja porque tiene sus propios chips (TPUs) desde hace una década y posee a Gemini, uno de los pocos modelos de frontera del planeta. En cambio, Microsoft debe pagar lo que analistas llaman el “impuesto Nvidia” y depende de un proveedor externo como OpenAI, que ahora empieza a competirle directamente con sus propios desarrollos de búsqueda.
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Las empresas que logran resistir este reordenamiento son aquellas que poseen activos que la inteligencia artificial no puede replicar ni inventar. Se trata de la infraestructura de energía eléctrica, los data centers y lo que Pernice define como el “fierro alrededor del chip”. Broadcom y TSMC sostuvieron sus valuaciones precisamente porque controlan la fabricación de los semiconductores especializados que definen el costo unitario de cada respuesta que brinda el modelo de IA a nivel global.
El software vertical especializado, diseñado para industrias con altos requisitos regulatorios y certificaciones legales, también se mantiene a flote en esta marea de desvalorización. A diferencia del software horizontal que sirve para cualquier oficina, estos sistemas requieren años de construcción y responsabilidad legal que un agente no puede improvisar de la nada. ServiceNow y Snowflake aparecen como fuentes autorizadas de datos históricos que la inteligencia artificial necesita consultar pero que es incapaz de generar por su propia cuenta.
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El freno al lanzamiento de Claude Mythos por parte de Anthropic es el último síntoma de que la reorganización industrial apenas está empezando en los centros de cómputo. Este modelo demostró una capacidad de programación tan alta que podría superar a casi cualquier experto humano en detectar vulnerabilidades de software. Las consecuencias para la seguridad pública y nacional son tan graves que la compañía decidió pausar su salida, recordando que cada salto tecnológico redistribuirá el valor de formas que todavía no podemos anticipar.
El mercado está descubriendo, a los golpes, que no estamos ante un caos pasajero sino ante una reorganización total de la economía digital. Como dice Pernice, este es “el sonido que hace una industria cuando se reorganiza en torno a capas que hasta hace muy poco ni siquiera existían”. La regla para sobrevivir es clara: si un agente de IA puede usar tu sistema a través de una API, sos infraestructura; si puede reemplazarla por completo, sos el diario en papel del año 2005.
Fuente: LA NACION.
















