
La operadora ya mejoró la producción en el área El Trébol-Escalante y empuja un plan de más de USD 114 millones para darle nuevo aire a una cuenca madura.

En una cuenca que hace tiempo pelea contra el desgaste natural de sus yacimientos, El Trébol-Escalante volvió a mostrar una señal que el sector esperaba. La inversión de PECOM ya permitió mejorar un 12% la producción en apenas un año y abrió una nueva etapa en uno de los bloques históricos del Golfo San Jorge. El dato tomó más peso este lunes con la visita del gobernador Ignacio Torres, que recorrió la tercera planta de inyección de polímeros montada en el área.
Lo que está en juego no es solo una mejora puntual en un yacimiento puntual. La empresa puso en marcha un esquema que ya supera los USD 114 millones y que busca estirar la vida útil de un campo maduro con herramientas de recuperación terciaria. En esa estrategia, la nueva planta se suma a otras dos ya operativas y a una cuarta que se construye en Cañadón Perdido, con la intención de sostener un sistema más agresivo de recuperación de crudo.


La apuesta productiva es concreta y tiene plazos definidos. Para fines de este año, el plan prevé un crecimiento del 20%en el área, mientras que en un horizonte de cuatro años la meta es duplicar el volumen actual. Eso implicaría pasar de 8.000 a 16.000 barriles diarios, una cifra que cambiaría de escala para una operación que venía golpeada por la caída de inversión y por el desgaste típico de los yacimientos maduros.
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Torres puso ese contraste en el centro de su mensaje. “Durante los últimos años, la inversión en el área había entrado en una etapa de declive, propia de un yacimiento maduro, y hoy vemos cómo, a partir de una nueva mirada y de decisiones concretas, se recuperan niveles de actividad y producción”, sostuvo. La frase buscó remarcar que el problema no era solo geológico, sino también de decisión empresaria y de contexto para sostener un bloque que parecía condenado a producir cada vez menos.
En ese sentido, el mandatario insistió en que la recuperación de áreas maduras no es una quimera si aparecen tecnología, recursos y un marco de previsibilidad. “Esto demuestra que, con inversión, tecnología y reglas claras, incluso las áreas maduras pueden volver a crecer y generar nuevas oportunidades”, afirmó. Ese concepto tiene un peso especial en Chubut, donde buena parte de la discusión energética gira justamente en torno a cómo sostener la competitividad de la cuenca frente al avance de otras regiones del país.
La recorrida también dejó en claro que el proyecto no se mide solo en barriles. Junto al gobernador estuvieron el ministro de Hidrocarburos, Federico Ponce; el secretario de Ambiente, Juan José Rivera; y los referentes sindicales Jorge “Loma” Ávila y José Llugdar, además de directivos de PECOM. Esa foto buscó transmitir que la recuperación del área no se piensa únicamente desde la producción, sino también desde el empleo, la actividad de servicios y el movimiento económico que genera en toda la región.
Las plantas de inyección de polímeros forman parte de una técnica que permite mejorar la extracción en campos que ya dejaron atrás su etapa más fácil. No se trata solo de sumar infraestructura, sino de volver más eficiente la recuperación del petróleo que todavía permanece en el reservorio. A eso se agregan campañas de perforación y workover, dos frentes que suelen traducirse rápido en más trabajo y más demanda para la cadena de valor petrolera.
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Torres también aprovechó la visita para vincular esta inversión con decisiones tomadas fuera del yacimiento. Entre ellas, destacó la eliminación de aranceles a la importación de polímeros, una medida que la provincia venía reclamando ante Nación y que mejora la ecuación de costos para este tipo de proyectos. “Son decisiones que van en el camino correcto, porque permiten reducir costos, hacer viables nuevas inversiones y sostener la actividad en la cuenca”, remarcó.
La lectura política del Gobierno provincial apunta a algo más amplio que el caso de PECOM. La intención es instalar que el Golfo San Jorge todavía puede dar más si se combinan inversión privada, acompañamiento estatal y un horizonte de previsibilidad. En esa línea, Torres afirmó que la cuenca fue durante más de un siglo una fuente central de divisas para la Argentina y que ahora el desafío pasa por sostenerla, modernizarla y proyectarla con otra lógica.
Por eso, el movimiento en El Trébol no queda reducido a una obra ni a un anuncio. Para Chubut, la recuperación de un yacimiento maduro es también una señal hacia el resto del sector: todavía hay margen para producir más, sostener empleo y evitar que la cuenca entre en una pendiente irreversible. Si el plan cumple sus objetivos, el bloque no solo habrá levantado un 12% en un año, sino que habrá mostrado que todavía puede empujar bastante más.















