
Dejar el café dos semanas mostró cambios inesperados en el cuerpo y la mente
Otros Temas27/04/2026
REDACCIÓNUn estudio siguió a consumidores habituales que frenaron la ingesta y detectó efectos que van más allá de la energía diaria.

El vínculo entre el café y la salud vuelve a estar en discusión, pero esta vez con un enfoque distinto. Un estudio científico analizó qué ocurre cuando personas que consumen café todos los días dejan de hacerlo durante dos semanas y luego lo retoman, y los resultados mostraron cambios tanto físicos como emocionales.
La investigación fue realizada por un equipo del centro APC Microbiome, vinculado a la Universidad de Cork, y publicada en la revista Nature Communications. El trabajo comparó a 31 adultos que consumen café de manera habitual con otros 31 que no lo incorporan a su dieta.


El punto de partida no fue medir cuánto café toman, sino observar qué pasa cuando ese hábito se interrumpe. Durante dos semanas, los consumidores suspendieron la ingesta y luego volvieron a incorporarlo, ya sea en su versión tradicional o descafeinada, lo que permitió aislar distintos efectos.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue el impacto en la microbiota intestinal. Los investigadores detectaron que el consumo de café modifica la presencia de ciertas bacterias en el organismo, lo que podría influir en el funcionamiento digestivo.
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En ese sentido, el estudio identificó cambios en microorganismos como Eggerthella y Cryptobacterium curtum, asociados a procesos digestivos y a la eliminación de bacterias dañinas. Este vínculo refuerza la idea de que la infusión no solo actúa como estimulante, sino que también incide en la salud intestinal.
El análisis también incluyó el comportamiento emocional. Según los resultados, quienes consumen café con frecuencia mostraron mayores niveles de impulsividad y reactividad emocional en comparación con quienes no lo hacen, una diferencia que se redujo cuando dejaron de tomarlo durante el período de prueba.
Al mismo tiempo, la reintroducción del café generó efectos distintos según el tipo. Tanto el café con cafeína como el descafeinado mostraron una reducción en el estrés percibido y en algunos indicadores vinculados a la depresión. Sin embargo, las diferencias aparecen en los detalles. El café con cafeína se asoció con mejoras en la ansiedad y en aspectos de la atención, mientras que el descafeinado mostró efectos positivos en la memoria, la calidad del sueño y la actividad física.
Para los investigadores, estos resultados refuerzan una idea central. “El café es más que cafeína”, explicó el profesor John Cryan, al señalar que la bebida interactúa con distintos sistemas del organismo más allá de su efecto estimulante.
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El trabajo también analizó la respuesta del sistema inmunitario. En los consumidores habituales se detectaron niveles más bajos de marcadores inflamatorios y una mayor presencia de moléculas antiinflamatorias, lo que sugiere un posible efecto protector.Durante el período sin café, algunos de esos indicadores aumentaron. Ese cambio abre nuevas preguntas sobre el rol que puede tener la bebida en la regulación de procesos inflamatorios dentro del cuerpo.
En relación con el estrés fisiológico, medido a través de la hormona cortisol, no se observaron diferencias significativas entre quienes consumen café y quienes no. Esto indica que el impacto podría estar más ligado a la percepción subjetiva que a una respuesta biológica directa.
El interés por este tipo de estudios crece en paralelo a la atención que genera la salud intestinal. “El interés público por la salud intestinal ha aumentado enormemente”, sostuvo Cryan, al destacar el contexto en el que se desarrolló la investigación.
A partir de estos resultados, los científicos plantean que el café podría formar parte de una estrategia más amplia dentro de una alimentación equilibrada. “Nuestros hallazgos sugieren que el café… puede influir en la salud de maneras distintas pero complementarias”, agregó el investigador.














