
Hallaron bajo el Índico un archivo natural de millones de años lleno de especies desconocidas
Otros Temas10/06/2026
REDACCIÓNA más de siete kilómetros de profundidad, investigadores encontraron restos de ballenas que revelan cómo evolucionaron algunos de los cetáceos más enigmáticos del planeta.

Miles de esqueletos dispersos sobre el fondo marino, fósiles de animales extinguidos y comunidades biológicas que todavía no tienen nombre científico conviven en una región remota del océano Índico. Lo que parecía una exploración de rutina terminó exponiendo uno de los ambientes paleontológicos más extraordinarios identificados hasta ahora en las profundidades marinas.
La zona se encuentra en la fractura de Diamantina, en el sureste del Índico, donde un equipo internacional localizó un gigantesco conjunto de restos de ballenas distribuido a lo largo de unos 1.200 kilómetros. La investigación, publicada en la revista Nature, fue encabezada por la Academia China de Ciencias junto a especialistas de Italia y Nueva Zelanda.


La dimensión del hallazgo no se mide solamente por su extensión. Los restos aparecen a profundidades que alcanzan los 7.001 metros, una cifra que supera ampliamente a otros cementerios de ballenas conocidos, donde los registros no sobrepasan los 4.200 metros. Esa característica convirtió al sitio en el más profundo identificado hasta ahora.
Los investigadores descubrieron que la región conserva evidencias de distintos momentos de la historia de los océanos. Allí conviven restos relativamente recientes con fósiles cuya antigüedad alcanza los 5,3 millones de años, lo que permite reconstruir procesos biológicos ocurridos desde el Plioceno temprano hasta la actualidad.
OTRAS NOTICIAS
Uno de los aspectos más llamativos surge del papel que cumplen los cadáveres de ballenas cuando llegan al fondo del mar. El estudio describe que “uno de los fenómenos más fascinantes” de las profundidades oceánicas es la llamada caída de ballenas, un proceso que transforma los restos de esos gigantes marinos en refugios para numerosas especies.
Lejos de representar únicamente un espacio de acumulación de huesos, cada uno de esos restos funciona como un ecosistema completo. Los científicos encontraron comunidades formadas por gusanos especializados en consumir huesos, bivalvos quimiosintéticos y ofiuras similares a estrellas de mar. Algunas de esas formas de vida todavía resultan desconocidas para la ciencia.
La riqueza biológica aparece acompañada por un enorme valor científico. El investigador de la Universidad de Pisa Alberto Collareta, integrante del trabajo, explicó que las “características excepcionales” del lugar ofrecen “una perspectiva privilegiada sobre la historia evolutiva de los zifios, unos enigmáticos cetáceos depredadores de aguas profundas”.
La exploración se realizó durante 2023 mediante el batiscafo Fendouzhe, que descendió en 32 sectores de la fosa Diamantina. Durante las inmersiones recuperó 43 fósiles y permitió identificar 485 yacimientos paleontológicos. Además, registró cinco caídas de ballena que permanecen activas y continúan sosteniendo comunidades animales.
OTRAS NOTICIAS
Los especialistas consideran que lo observado representa apenas una fracción de lo que existe en la región. Las estimaciones sugieren que el área podría albergar más de 10 millones de cadáveres de ballenas, una concentración excepcional que además actúa como un importante sumidero de carbono en las profundidades oceánicas.
Entre los hallazgos sobresalen especies actuales, como la ballena picuda de aguas profundas y la ballena de dientes de correa, junto con cetáceos extinguidos. Los investigadores identificaron incluso una especie desconocida hasta ahora, denominada Pterocetus diamantinae, cuya descripción científica fue posible gracias a los materiales recuperados en esta expedición.
La conservación de muchos de esos restos abrió otra línea de estudio. El trabajo documentó un mecanismo poco explorado de fosilización en ambientes profundos, donde gruesas incrustaciones de hierro y manganeso protegieron estructuras óseas durante millones de años. Esa preservación excepcional amplía las posibilidades de investigar la evolución de grandes vertebrados marinos.
Los científicos sostienen que el valor del descubrimiento excede la magnitud del cementerio. Para Collareta, los fósiles observados representan “solo una mínima parte del inmenso patrimonio paleontológico que se conserva en el fondo marino”. La inmensidad del sitio y la cantidad de restos aún sin estudiar plantean un escenario donde gran parte de la información permanece oculta bajo kilómetros de agua y sedimentos.














