Agustín Ardito analizó la retórica musical en #LA17

Otros Temas12/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

En los estudios de #LA17, el profesor Agustín Ardito analizó las herramientas estéticas de la retórica sonora y detalló cómo el cine, la Iglesia y el tango construyeron su propia simbología.

profesor Agustín Ardito
profesor Agustín Ardito

La proliferación de producciones musicales en las plataformas digitales y las emisoras radiales consolidó el dominio absoluto del género vocal a través de la estructura tradicional de la canción con letra. El oyente contemporáneo se habituó a decodificar los mensajes de los intérpretes mediante el significado explícito y directo de las palabras que componen los textos. Sin embargo, este fenómeno masivo convive con una retórica instrumental paralela que opera sobre la sensibilidad del público sin necesidad de recurrir al lenguaje verbal.

La capacidad de los sonidos puros para movilizar estructuras emocionales complejas encuentra un equivalente directo en los mecanismos de la comunicación humana cotidiana. Durante una entrevista concedida al programa #MODO17 por #LA17, el profesor de música Agustín Ardito coordinó la edición número 22 de su columna de divulgación y trazó una analogía con la gestualidad: "La palabra no siempre es la totalidad de lo que nosotros queremos expresar". El docente puntualizó que el tono de la voz y las expresiones corporales poseen la facultad de transformar un agravio en una manifestación de afecto.


OTRAS NOTICIAS:

Pedido de capturaDetuvieron en Madryn a un hombre con pedido de captura durante un patrullaje

Esta manipulación de los sentidos mediante recursos puramente sonoros constituye el andamiaje fundamental sobre el cual se estructuran las bandas de música de la industria cinematográfica actual. Los directores de cine recurren a la simbología de las melodías instrumentales para condicionar la percepción del espectador sobre las imágenes y anticipar giros dramáticos en la trama. El origen de estos anclajes perceptivos se remonta de forma directa a las innovaciones operísticas desarrolladas en la Europa de finales del siglo XIX.

La técnica de asociar un diseño musical específico a un elemento tangible de la narración fue perfeccionada por la obra dramática del compositor alemán Richard Wagner. Las producciones actuales heredaron de manera directa el concepto del leitmotiv, un recurso técnico donde la reaparición de un instrumento o de una frase melódica evoca de inmediato la presencia de un objeto o situación. En las declaraciones emitidas por el aire de #LA17, se ejemplificó esta persistencia estructural detallando la marcha de Darth Vader en Star Wars, donde el sonido anticipa al villano sin requerir su presencia física en la pantalla.


OTRAS NOTICIAS:

La investigación encuentra que la radio y el coche son un dúo inseparableLa radio le gana al streaming y sigue como compañía favorita en el auto

La vigencia de estas herramientas de composición se evidencia asimismo en la utilización cinematográfica de piezas de la lírica clásica para resignificar escenas bélicas contemporáneas. El director Francis Ford Coppola recurrió a la Marcha de las Valkirias en su largometraje Apocalipsis Now para ilustrar el asalto de los escuadrones de helicópteros en el frente de batalla. La elección de la partitura enlazaba de forma simbólica la tecnología militar moderna con la mitología nórdica originaria, referida a las deidades menores encargadas de recolectar las almas de los soldados caídos en combate.

El uso de la música como una herramienta de representación filosófica y conceptual encuentra un antecedente riguroso en los modelos de pensamiento desarrollados durante la Edad Media occidental. La Iglesia medieval impuso un estricto orden estético donde las estructuras rítmicas debían reflejar de manera obligatoria los dogmas de la teología cristiana. Las partituras se redactaban bajo la regularidad de los compases ternarios como una analogía directa de la Santísima Trinidad, implementando escalas exclusivamente ascendentes para simbolizar la elevación del alma desde la tierra hacia lo divino.


OTRAS NOTICIAS:

Kicillof aseguró que la quita del beneficio dejaría sin tarifa diferencial a más de tres millones de hogares.Kicillof apuntó contra Adorni y habló de una doble vara judicial

El quiebre de las composiciones fragmentadas hacia obras orgánicas y unificadas se consolidó históricamente a partir de la creación de la Misa de Notre Dame de Guillaume de Machaut. La innovación de esta pieza radicó en estructurar todos los movimientos bajo una misma intención melódica y armónica original, independientemente de las modificaciones que sufrieran los textos sagrados. Para los teólogos y músicos de ese período histórico, la repetición constante de un mismo núcleo sonoro funcionaba como la representación estética de la eternidad y el orden celestial.

Esta rigurosidad en los esquemas de composición respondía a la vinculación científica e intelectual que las civilizaciones antiguas establecían entre las disciplinas musicales y las ciencias matemáticas. El conocimiento de las leyes de la naturaleza se obtenía a través del estudio analítico de las proporciones numéricas, la geometría y las relaciones de frecuencia sonora. Bajo la concepción del pensamiento cristiano, las leyes universales que regían la armonía musical eran idénticas a las fuerzas físicas que gobernaban la creación divina.


OTRAS NOTICIAS:

Ensanche Sur Puerto MadrynLos valores de los lotes del Ensanche Sur deberían tener impacto en los precios del mercado inmobiliario privado de Madryn

La asignación de valores morales y geográficos a los elementos musicales se replica históricamente a través del arraigo cultural de los instrumentos musicales en diferentes sociedades de la tierra. Del mismo modo en que la antigua Grecia vinculaba la lira a la racionalidad del dios Apolo y el aulo al desenfreno emocional de Dionisios, la música ciudadana del Río de la Plata forjó su propia identidad instrumental. La fisonomía urbana de Buenos Aires y las expresiones del tango se amalgamaron de forma definitiva con las texturas del bandoneón.

La transformación y evolución de estos lenguajes identitarios urbanos alcanzaron un punto de quiebre técnico con las producciones experimentales del compositor Astor Piazzolla. La creación de la obra Fuga y Misterio combinó la matriz arrabalera del bandoneón argentino con los procedimientos contrapuntísticos característicos de la música académica europea del barroco tardío. La adopción de la estructura de la fuga remite de manera directa al legado técnico de Johann Sebastian Bach, demostrando que los mecanismos abstractos de la retórica musical persisten y se resignifican a lo largo de las centurias.

Te puede interesar
Suscribite al newsletter de #LA17