
Las vacunas caen y crece un riesgo silencioso que ya preocupa a expertos
Actualidad28/04/2026
Sergio BustosLa caída en las tasas de vacunación dejó de ser un dato técnico para convertirse en una señal concreta dentro del sistema de salud. En Argentina, los niveles actuales están por debajo de lo necesario para sostener la inmunidad colectiva, lo que abre la puerta a la reaparición de enfermedades prevenibles como el sarampión, la tos ferina o la poliomielitis.

Cuando la cobertura baja, el impacto no se limita a quienes no reciben las dosis. También quedan más expuestas personas que no pueden vacunarse, como bebés o pacientes inmunocomprometidos. En ese escenario, el riesgo no solo es individual, sino que se vuelve comunitario y puede traducirse en más contagios, internaciones y complicaciones.
El problema no es nuevo, pero se profundizó en los últimos años. Desde 2018, las coberturas del Calendario Nacional de Vacunación, que es gratuito y obligatorio, se mantienen por debajo del 95% necesario para garantizar una protección adecuada. Esa tendencia atraviesa todas las etapas de la vida, desde la infancia hasta la adultez.


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Entre 2022 y 2024, alrededor de 1,7 millones de niños no recibieron alguna de las vacunas correspondientes a su edad. La situación resulta aún más delicada en los refuerzos de la segunda infancia y la adolescencia, donde las caídas son más pronunciadas y persistentes.
Los datos muestran retrocesos marcados en vacunas clave. El refuerzo de la triple viral en niños de 5 años cayó al 46,7%, cuando menos de una década atrás superaba el 90%. En el mismo grupo, la cobertura contra la poliomielitis descendió al 47,6%, lo que refleja un deterioro sostenido en la adherencia al calendario.
En adolescentes, la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano también registra niveles bajos. En 2024 alcanzó el 55,5% en mujeres y el 50,9% en varones, cifras que quedan lejos de las metas sanitarias y que impactan en la prevención de distintos tipos de cáncer a futuro.
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El informe señala que la baja vacunación no se explica por una sola causa. Por un lado, aparecen barreras de acceso como horarios limitados en centros de salud, distancias largas o dificultades para ausentarse del trabajo. Por otro, crece una reticencia más difusa, alimentada por la circulación de información falsa en redes sociales y la falta de recomendación activa por parte de algunos equipos sanitarios.
A pesar de ese escenario, Argentina mantiene niveles de confianza relativamente altos en las vacunas, cercanos al 86%. Sin embargo, esa confianza no siempre se traduce en acción, especialmente entre jóvenes de 15 a 25 años, donde la falta de percepción de riesgo influye en la decisión de no completar esquemas.
La médica Valeria El Haj remarcó la importancia histórica de la vacunación como herramienta de salud pública. “Durante los últimos 50 años, esta herramienta de salud pública ha salvado más de 150 millones de vidas, transformando enfermedades antes mortales en prevenibles gracias a la vacunación”, afirmó. Al mismo tiempo, advirtió que el contexto actual es frágil y requiere medidas sostenidas.
La especialista también puso el foco en la necesidad de recuperar la confianza social y mejorar el acceso. “No se trata solo de protección individual, sino de una responsabilidad compartida. Invertir en salud y educación no es opcional: es la única forma de asegurar que las futuras generaciones crezcan libres de enfermedades que ya sabemos cómo evitar”, sostuvo.














