
La escena no fue habitual: actores que suelen moverse en ámbitos distintos coincidieron en un mismo espacio para discutir cómo se usa, se cuida y se proyecta uno de los principales motores económicos de Puerto Pirámides. La convocatoria al taller sobre actividades náuticas y subacuáticas reunió a prestadores, técnicos y funcionarios en una jornada que dejó más que conceptos técnicos: mostró la intención de ordenar un sector en crecimiento.

El encuentro giró en torno a la evaluación y gestión sostenible de las actividades turísticas en el Golfo Nuevo, un tema que atraviesa tanto a quienes trabajan directamente en el mar como a quienes diseñan políticas públicas. La participación superó lo esperado y dejó en evidencia que el debate sobre el uso del recurso ya no es exclusivo de especialistas.
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Detrás de la propuesta aparece una articulación entre el ámbito provincial y el municipal, enmarcada en un proyecto más amplio de planificación ambiental. En la práctica, esto implicó que distintas áreas técnicas compartieran diagnósticos y miradas sobre una actividad que crece en demanda y complejidad.
Desde el Ejecutivo local, encabezado por el intendente Jorge Perversi, el eje estuvo puesto en establecer criterios claros para el desarrollo del destino. La intención es avanzar en un esquema donde la expansión turística no quede librada al azar, sino que responda a una lógica de organización y control.
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El taller no solo convocó a funcionarios. También participaron guardafaunas y prestadores habilitados, actores clave en la dinámica diaria del turismo en la zona. Esa convivencia en el debate permitió cruzar experiencias concretas con lineamientos técnicos, algo que pocas veces sucede en este tipo de instancias.
Uno de los puntos que atravesó la jornada fue la necesidad de alinear la actividad turística con estándares ambientales, especialmente en un entorno natural sensible como el Golfo Nuevo. La discusión incluyó desde prácticas operativas hasta criterios de regulación que podrían impactar en el corto plazo.
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En paralelo, se puso sobre la mesa la importancia de la planificación conjunta entre niveles de gobierno. La coordinación entre Provincia y Municipio aparece como una condición necesaria para evitar superposiciones y lograr medidas efectivas que ordenen la actividad.
El encuentro también dejó ver un cambio de enfoque en la forma de pensar el desarrollo turístico. Más allá del crecimiento, la mirada apunta a mejorar la calidad de los servicios y la experiencia del visitante, sin descuidar el entorno que sostiene la actividad.
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En ese sentido, la capacitación surge como una herramienta central. No solo para incorporar conocimientos técnicos, sino para generar acuerdos entre quienes forman parte del circuito turístico. La lógica es clara: sin consenso, cualquier intento de regulación pierde fuerza.
El resultado de la jornada no se traduce en medidas inmediatas, pero sí en una señal concreta: el sector empieza a discutir su propio ordenamiento. En un destino donde el turismo es parte de la identidad, ese debate marca el rumbo de lo que viene.
















