
Se enfría el boom importador y cada vez menos argentinos viajan a comprar a China
Enfoques28/04/2026
REDACCIÓNLa menor presencia de empresarios argentinos en la Feria de Cantón expuso un freno en el entusiasmo importador, con sobrestock, demanda más floja y un avance fuerte del e-commerce transfronterizo.

El furor por viajar a China para salir a buscar mercadería ya no empuja con la misma fuerza que hace un año. La nueva edición de la Feria de Cantón, uno de los eventos comerciales más grandes del mundo para abastecerse de productos, mostró una baja en la presencia de compradores argentinos y dejó a la vista un cambio de clima en el negocio importador. Lo que hasta hace poco era entusiasmo, expansión y apuro por cerrar operaciones, hoy aparece bastante más atado a la cautela, los costos y el exceso de stock acumulado.
La señal no se explica solo por una sensación empresaria. También se apoya en números concretos del comercio exterior. En marzo, las importaciones argentinas llegaron a USD 6.122 millones y crecieron apenas 1,7% interanual, pero esa mejora fue empujada por un alza de precios del 5,8%, mientras que las cantidades bajaron 3,7%. En el primer trimestre, además, las compras externas sumaron USD 16.345 millones, con una caída de 7,3%, después de dos arranques de año mucho más débiles en enero y febrero.


Ese freno se da después de una etapa muy distinta. Durante 2024 y parte de 2025, la apertura importadora empujó una expansión fuerte y convirtió a la Feria de Cantón en una parada casi obligada para muchos empresarios argentinos. La evolución del número de compradores muestra bien ese salto: en octubre de 2024 viajaron 2.040 argentinos a la feria, mientras que en abril de 2025 la cifra escaló a 3.950, en plena ola de entusiasmo por salir a buscar proveedores y aprovechar márgenes que parecían atractivos.
La edición actual, cuya primera fase arrancó el 15 de abril, mostró una foto más moderada. Aunque todavía no se difundieron cifras finales, desde el sector coincidieron en que hubo menos empresarios argentinos recorriendo los pabellones. Alejandra Conconi, directora ejecutiva de la Cámara de Producción, Industria y Comercio Argentina-China, lo resumió con claridad: “Viajó menos gente a la feria de Cantón este año”. La frase funciona como síntesis de una desaceleración que ya no se esconde detrás de expectativas de consumo más altas.
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Uno de los factores más pesados detrás de ese cambio es el sobrestock. Muchas empresas importaron fuerte durante la etapa previa, apostando a una demanda que después no acompañó como imaginaban. La apertura generó una entrada masiva de jugadores y una lógica de compra muy agresiva, pero con el correr de los meses empezaron a aparecer depósitos llenos, mercadería difícil de mover y precios que no siempre encontraron lugar en un mercado más competitivo. Ese exceso ahora funciona como un freno directo a nuevas operaciones.
A esa ecuación se le sumó otro rival inesperadamente fuerte para los importadores tradicionales: el comercio transfronterizo. Las compras directas de consumidores a través de plataformas como Temu y Shein crecieron con fuerza y empezaron a cubrir parte de la demanda sin necesidad de que tantas empresas viajen a abastecerse. Según la cámara, durante 2025 se movieron cerca de 1,2 millón de paquetes por esta vía, con esas plataformas a la cabeza, seguidas por Amazon y Mercado Libre. Ese fenómeno cambió hábitos y también redujo una parte del negocio clásico de importación.
Los costos también pesaron más este año, sobre todo en rubros de márgenes apretados. En la industria pesada, donde las operaciones tienen otra escala, muchos empresarios siguieron viajando. Pero en sectores como bazar o textil, el análisis fue más frío: varios evaluaron cuánto costaba ir, cuánto stock tenían encima y qué chances reales había de colocar nueva mercadería. Ahí es donde el viaje dejó de verse como una inversión casi automática y pasó a ser una decisión mucho más calculada.
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Ese reacomodamiento también golpeó a quienes viven de organizar estos recorridos comerciales. Según la cámara, los traders que antes trasladaban alrededor de 120 empresas por edición pasaron a mover aproximadamente la mitad. La caída no significa que la feria haya perdido toda su relevancia, pero sí que dejó de ser una cita multitudinaria para empresarios argentinos. Quedó un núcleo duro de compradores que sigue viajando para ver tendencias y cerrar negocios, pero claramente con otro volumen y otro estado de ánimo.
Desde el propio sector importador admiten que el fenómeno responde a una normalización. “El boom de Cantón fue en 2024 y 2025. Esperábamos que este año baje el interés, y así fue. Hay mucho stock y la demanda aflojó”, resumieron. Esa frase deja ver que el problema no es solo la feria ni el costo del viaje, sino un cambio más profundo en la lógica empresaria: importar ya no pasa tanto por stockearse porque parecía negocio, sino por comprar en función de una demanda real que hoy se muestra mucho más cauta.
Lo que deja esta edición de la Feria de Cantón es, en el fondo, una imagen bastante clara del nuevo escenario: menos euforia, menos improvisación y decisiones más atadas a inventarios, competencia y ventas efectivas. El boom importador no desapareció de golpe, pero sí perdió intensidad. Y en esa caída del entusiasmo también aparece una señal de época: el negocio dejó de moverse por la sola apertura y empezó a chocar con un mercado que ya no perdona errores de cálculo tan fácilmente.














