El Ejército simuló un ataque a pozos petroleros y montó un despliegue inédito en Chubut

Actualidad28/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Durante 27 días, las Fuerzas Armadas desplegaron en Chubut uno de los ejercicios más grandes de los últimos años para ensayar la defensa de infraestructura petrolera estratégica.

Operativo Kekén
Operativo Kekén

La Patagonia volvió a quedar en el centro de una escena que mezcló defensa, energía y capacidad de respuesta militar. En Chubut, el Ejército Argentino, junto con la Fuerza Aérea y la Armada, llevó adelante el ejercicio Kekén, una maniobra de gran escala pensada para simular la defensa de los pozos petroleros del sur ante un ataque hipotético. La operación se extendió durante 27 días y movilizó a miles de efectivos en uno de los despliegues más importantes realizados en la provincia en los últimos años.

El tamaño del operativo da una idea de la magnitud del ensayo. Participaron 3.200 efectivos, se emplearon 315 vehículos, 46 unidades y, por primera vez en territorio chubutense, se utilizó el sistema de misiles RBS 70NG. A eso se sumó una logística de gran complejidad, con traslados desde distintos puntos del país, vuelos de Hércules C-130 y el movimiento constante de equipamiento pesado hacia la zona de operaciones.

El escenario elegido no fue casual. La simulación giró alrededor de un posible ataque sobre infraestructura energética estratégica, en una región donde la actividad petrolera sigue teniendo un peso central. El operativo fue diseñado sobre la hipótesis de una ofensiva coordinada desde el norte y el sur, lo que obligó a ordenar una respuesta en tres fases: la resistencia inicial de las unidades ya posicionadas, el arribo rápido de fuerzas especiales y, finalmente, un contraataque con blindados y apoyo combinado.


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Uno de los puntos más llamativos del ejercicio fue la preparación acelerada del terreno. En las afueras de Sarmiento, los ingenieros militares construyeron en apenas siete días una pista de aterrizaje para que las aeronaves pudieran operar directamente en la zona. Esa obra permitió sostener el puente logístico y darle realismo a una maniobra que buscó probar no solo potencia de fuego, sino también tiempos de reacción y abastecimiento en condiciones exigentes.

El analista Andrei Serbin Pont, que siguió de cerca el operativo, aportó una de las definiciones más fuertes al remarcar: "La primera vez que el ejército disparaba este sistema de armas", en referencia al lanzamiento del RBS 70NG sobre un blanco terrestre como parte del ensayo. También detalló que algunas unidades recorrieron cerca de 2.000 kilómetros desde sus bases para llegar al sur, un dato que expone el nivel de coordinación que exigió el operativo.

El despliegue blindado también tuvo un valor especial para las Fuerzas Armadas porque permitió poner a prueba material nuevo y combinarlo con sistemas ya conocidos. En el terreno operaron los tanques TAM modernizados, los vehículos de artillería VCA de 155 milímetros y los blindados Stryker de origen estadounidense, que fueron usados por primera vez en este tipo de ejercicios junto a los TAM. Sobre ese punto, Serbin Pont destacó: "Esta es la primera vez que se desplegaban en este lugar, la primera vez que operaban en conjunto con los TAM argentinos".


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La dimensión aérea fue otro de los ejes del operativo. Además de los Hércules C-130, se utilizaron helicópteros Huey para transporte y apoyo. Hubo también lanzamientos de paracaidistas, primero con un grupo reducido para verificar las condiciones del terreno y luego con dos tandas de 32 efectivos cada una. Esa secuencia buscó medir la capacidad de inserción rápida de tropas en una zona compleja y reforzar una lógica de despliegue veloz ante amenazas sobre objetivos sensibles.

La logística detrás del ejercicio fue, por sí sola, una demostración de escala. Se movilizaron dos trenes completos, 25 camiones transportadores, siete semirremolques de municiones y 14 cisternas de combustible. Además, se distribuyeron 23.500 raciones alimenticias, una cifra que, según se detalló, alcanzaría para cubrir dos jornadas de comida en una ciudad como Sarmiento. En operaciones de esta magnitud, sostener el abastecimiento es tan decisivo como la propia maniobra militar.

El ejercicio también sirvió para ensayar una actualización doctrinaria. Durante el operativo se incorporaron drones, sistemas anti-drones y nuevas metodologías de planeamiento, en línea con una defensa que ya no se piensa solo en términos clásicos. En ese marco, Serbin Pont explicó: "No era la inexistencia de hipótesis de conflicto, sino que fue un cambio metodológico entre las fuerzas armadas, que pasaron de hablar de hipótesis de conflicto a planeamiento por capacidades". La frase resume un giro más profundo: menos foco en enemigos definidos y más énfasis en estar listos para responder a escenarios diversos.

Con el cierre del ejercicio Kekén, las tropas iniciaron el repliegue y comenzaron a cargar nuevamente vehículos, material y pertrechos para volver a sus bases. Pero el saldo del operativo va más allá del movimiento militar. En Chubut, el ensayo dejó una señal concreta sobre el valor estratégico de la infraestructura petrolera en la Patagonia y sobre la intención de las Fuerzas Armadas de mostrar que pueden desplegarse, coordinarse y responder en gran escala si un escenario crítico lo exige.

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